Los eternos días de verano han dado mucho de sí. ¡Muchísimo! Más de 14 horas diarias de niños con ganas de marcha y un calor abrasador dentro y fuera de casa dan para inventarse mil ideas… y para quedarse sin ellas.

Os cuento en lo que hemos empleado la mayor parte del tiempo:

– Meternos los tres en la ducha y pasar horas ahí jugando con el agua y con los cacharros. Esto tiene bastante mérito porque meterse un adulto con dos niños y una Flexibath en un plato de ducha de un cuarto de círculo es casi una proeza. ¡Si nos ponemos a jugar ya ni hablamos!

El techo de la ducha se nos está desconchando de los daños colaterales de tanta ráfaga de agua recibida sin querer queriendo pero a falta de piscina donde remojarnos nos ha servido para pasar buenos ratos diarios. Que estábamos aburridos y acalorados, ¡pues a la ducha! Hemos estado requetelimpios en estos meses.

Ver películas en la cama de la habitación de matrimonio después de comer. Como conté hace no mucho, la siesta del pequeño amenazaba con llegar a su fin, algo realmente demoledor cuando has sido arrancada de la cama casi al amanecer y llevas ya horas en marcha y con cientos de cosas por hacer… Así que con cargo a mi cumple pedí adelantadamente una Smart TV que poder conectar al disco duro multimedia de casa y gracias a esto hemos sobrevivido las sobremesas. Nos tumbamos en la cama, ponemos una peli y estamos un rato tranquilos, incluso Bebé muchas veces acaba durmiéndose sin poderlo remediar. ¡Un ratito de silencio al menos!

Leer millones de cuentos. El mensajero que me trae los libros de Amazon es ya como de la familia, al igual que los bibliotecarios de la sección de Infantil a la que acudimos. Hemos leído muchísimo este verano y de todas las formas posibles: lectura en voz alta, lectura en plan teatro (que el padre de las criaturas lo hace genial), lectura a medias con Mayor, lectura de algunos libros cortos por Mayor él solito de forma autónoma… De los mejores recuerdos que me quedan de este verano y que propició que lanzara Pekeleke, mi blog de literatura infantil (del que por cierto os agradezco la acogida, que ha sido genial).

Visitar más a los abuelos. Es lo bueno de tener más horas de luz, menos tráfico y sentirse más libre, que puedes improvisar planes y arriesgarte a hacer kilómetros sin miedo a encontrarte una súper caravana. Por desgracia, estos planes son exclusivamente veraniegos, ¡una lástima!

Horas y horas de parque. Un clásico muy sufrido este verano por el calor tan bestial que hemos tenido. Y algo aburrido porque si bien otros años hemos notado menos la ausencia de niños, el mes de agosto de este año ha sido desolador: ¡parecía que éramos los únicos pisando el suelo derretido de nuestro barrio! Mayor ha echado mucho de menos a sus amiguitos, que otros años se fueron más escalonadamente (o no se fueron) pero este año parecía que se hubieran puesto de acuerdo para irse al mismo tiempo, algo de lo que no podemos culpar a nadie porque pasarse el verano sudando en Madrid ha sido una actividad nada apetecible.

Trabajar mucho. Las temporadas altas de trabajo son una bendición ¡y que sean así siempre! Pero una cosa no quita la otra: los malabarismos que hemos hecho este verano para trabajar han sido épicos. Vamos, que el concepto relax y verano, en nuestra casa, no van de la mano. Eso sí, lo que nos hemos reído en pareja con esos intercambios de niños en el parque en plan carrera de relevos ¡para grabarnos!

Ver series en pareja y reírnos hasta el amanecer. Los días que hemos estado sin niños podíamos haberlos aprovechado de muchas formas pero la nuestra, la que nos pedía el cuerpo, ha sido ponernos en horizontal para ver series y comentarlas hasta las tantas de la madrugada. Una actividad genial para compartir con el compañero con el que llevo sintonizando tan bien desde hace ya más de diez años y que me ha hecho corroborar aún más si cabe la buena elección que hice en su momento. Normalmente meto mucho la gamba pero ¡qué buena elección hice con él!

 

Como veis, no ha sido el súper verano del siglo. Pero para lo que yo odio el verano y todo lo que trae consigo, creo que ha estado bastante bien.

Lo que viene a continuación (entrada en el cole de Bebé y de Mayor a Primaria) me da un poquito de vértigo, pero eso ya os lo iré contando más adelante.

Foto | John Morgan en Flickr CC