Sin buscarlo ni conocerlo terminé descubriendo que mis ideas estaban muy próximas a los que se denomina crianza natural, con apego, respetuosa, consciente... aunque sea una terminología que no me guste especialmente es muy descriptiva.

Me considero una persona independiente, reflexiva (a veces demasiado) y objetiva (todo lo que puedo).

Estas son, a grosso modo, algunas de mis ideas:

  • Creo que los padres y futuros padres tenemos el deber de informarnos sobre el acontecimiento más importante de nuestras vidas por la enorme responsabilidad que esto implica.
  • Creo que los padres, tras habernos informado, debemos atrevernos a tomar las decisiones que consideremos oportunas para el bienestar de su familia, con independencia de lo que digan los demás.
  • Creo en los beneficios de la lactancia materna y en lo necesaria que es la ayuda a las madres en este tema.
  • No creo que la lactancia artificial sea mala ni para el bebé ni para la madre ni creo que se tenga un menor vínculo (y con mi experiencia se demuestra). Simplemente, no es lo ideal, no es el patrón normal de alimentación de nuestra especie y, por tanto, debe hacerse todo lo posible por mantener la lactancia materna.
  • Creo que los niños están mejor en casa con su familia que cuidados por terceros.
  • No creo que la guardería sea un mal sitio para los niños, solamente no el más adecuado, especialmente a edades tempranas. Quienes necesitan las guarderías son algunos padres, no los niños.
  • No creo que los abuelos deban cuidar a los niños de forma habitual.
  • Creo que los padres deben buscar las opciones de conciliación laboral que mejor se adapten a sus necesidades, siempre anteponiendo el interés del niño y no el suyo propio.
  • No creo que las mamás deban dejar de trabajar si no lo desean.
  • No creo que las mamás deban volver a trabajar si no quieren hacerlo, presionadas por el entorno y/o la sociedad de consumo.
  • No creo en un mundo adultocentrista donde los niños deban ser personas de segunda, siempre supeditados a las necesidades y deseos de los adultos.
  • Creo que el colecho es una opción tan respetable como otras, que debe practicarse siempre que todos los que vayan a dormir en la cama estén de acuerdo.
  • Creo que el porteo es maravilloso y el carrito también puede tener su momento. Para muchas familias será fantástico portear todo lo que uno quiera y usar el carro cuando le venga bien. No hay que optar por una u otra cosa aunque, desde luego, si quieres prescindir del carro, puedes hacerlo perfectamente, digan lo que digan en la calle. Y si no quieres portear, igual que si no quieres dar el pecho, es tu decisión (aunque yo entienda que es una gran pérdida tanto para ti como para tu bebé).
  • Creo que todas deberíamos tener un ginecólogo en el que confiáramos y que compartiera nuestras ideas, con el que pudiéramos dialogar y no limitarnos a ponernos en manos de cualquiera.
  • Creo que existen malos profesionales pero no creo en las teorías de los ginecólogos carniceros ni demás historias para no dormir. Haberlos haylos pero no son mayoría.
  • Creo en la medicina y en sus profesionales pero, también, en la necesidad de que los pacientes nos informemos. Una cosa es confiar y otra es confiar a ciegas.
  • Creo que las mujeres tenemos derecho a dar a luz cómo queramos siempre que estemos informadas: desde un parto en casa hasta un parto intervenido.
  • Creo que todos cometemos errores y, cuando lo hacemos, tenemos derecho a que nos respeten, no nos metan el dedo en el ojo y nos ayuden a mejorar, no a hundirnos.
  • Creo, en definitiva, que la maternidad nos hace grandes y que debemos aprovechar esa oportunidad que la vida nos brinda para crecer como personas.