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¿Cuánto cuesta tener un hijo?

Bebé recién nacido

Cuando la semana pasada comentaba las razones por las que, salvo cambio radical en nuestras circunstancias, nosotros tenemos claro que no tendremos más hijos, mencionaba entre ellas el poder ofrecerles un buen soporte económico. Como decía en este post, no es el soporte que más me preocupa (desde mi punto de vista es más importante el soporte emocional y afectivo) pero sería absurdo negar que los hijos suman gastos a la familia.

Ahora bien, ¿cuánto cuesta tener un hijo? Seguramente sea una pregunta difícil de contestar porque dependerá de cada familia. De qué cosas consideren importantes y qué cosas encuentren superfluas. De qué nivel de bienestar deseen que para ellos y sus hijos o hasta qué punto se encuentren cómodos con un cinturón más o menos apretado.

Durante los primeros meses de vida creo que tener un hijo es relativamente barato. Sí, esto puede chocar con los aparentemente innumerables gastos que surgen cuando tienes un bebé pero si nos paramos a pensar casi siempre son cosas totalmente prescindibles que apenas usaremos unas veces y guardaremos sin amortizar. Cuando esperas un bebé, sobre todo si es el primero, parece que te apetece comprar todas las chorraditas monísimas que existen en el mercado, las vayas a usar o no. Claro, a nosotros también nos pasó ¿a quién no? En cambio con Bebé, ya curtidos como estábamos, no le compramos apenas nada. Por no tener, no tuvo ni habitación propia hasta pasados los dos años.

Entonces, ¿qué necesita – de verdad – un recién nacido?:

- Una superficie sobre la que dormir, pero una superficie cómoda y bien amortizable, es decir, nada de minicunas monísimas que duran dos meses o cunas con barrotes que tu bebé aceptará con muchas dificultades. Yo optaría por una cuna de colecho o, mejor aún, una cama familiar lo más grande posible (o juntar varias camas).

- Algo de ropa, que para el uso que le va a dar cuanta menos mejor. La suficiente cantidad de ropa para no estar lavando constantemente y ya. Lo que te quieras gastar depende de tu gusto pero hoy día hay tiendas de ropa que te pueden hacer un muy buen apaño con poquita inversión, por ejemplo, la ropa de Carrefour o la tienda Primark. Si además te hacen regalos o tienes opción y no te disgusta heredar ropa de otros niños es posible no gastar prácticamente nada.

- Una mochila portabebés ergonómica. Sí, es bastante contra corriente pero lo cierto es que incluso el carro te lo podías ahorrar. Como perchero con ruedas, alivio para bolsas y juguetes y cargador de la compra es estupendo, pero para llevar al niño… Que si te quieres comprar un Bugaboo como hicimos nosotros con Bebé tras habernos quedado con ganas con Mayor, estupendo. Es muy posible que lo dejes nuevo, eso sí, pero estupendo, es un gran carro que seguro que te encanta. Ahora bien, prueba una mochila ergonómica y no volverás a coger tu carro. La mejor inversión que puedes hacer a corto, medio y largo plazo. Cómprate una Emeibaby, por ejemplo, y me cuentas ;-)

- Pañales. Aquí se va un pico, es cierto, pero si te animas con los pañales de tela todos los que los han usado coinciden en que son muy prácticos y que la inversión inicial se amortiza con creces en un tiempo cortísimo.

- Una buena silla para el coche, si es que tenéis coche. Probablemente sea el desembolso más importante pero bien merece la pena no escatimar en esto.

Y ya está, creo que no me dejo nada. La tetita es gratis, no necesita chupetes, ni biberones ni demás accesorios relacionados, no necesita móvil de cuna ni ningún otro accesorio para ella, ni juguetitos desde 0+ (que me parecen más para los padres que para ellos) y cada vez conozco más gente que baña a los bebés en la pila de la cocina (por cierto, que me dicen que es comodísimo).

 

Desde mi punto de vista, cuando el gasto se eleva, y además considerablemente, es con el paso de los años. Por ejemplo:

- Mis hijos han necesitado muy poquita ropa cuando eran más pequeñitos y apenas un par de zapatos de quita y pon. Pero conforme van siendo mayores se ensucian muchísimo más, el pequeño incluso rompe la ropa, necesitas lo que te pida el cole de uniforme más diferentes prendas para diferentes ocasiones (ya que yo al menos no le pongo lo mismo para rebozarse de tierra en el parque que para estar en casa, o para ir a casa de los abuelos, por ejemplo), si no alternan varios zapatos los rompen en nada de tiempo… Hemos pasado de apenas tener ropa y que aún así nos sobrara a tener el doble y que no nos alcance. De cara al próximo otoño / invierno nos espera una intensa temporada de compras de ropa y calzado porque no tienen de nada y son muchas las necesidades. Es inevitable.

- En casa no somos de comprar muchos juguetes, pero con la edad van pidiendo cosas y es normal que como padres nos apetezca ir comprando juguetes  o cuentos conforme se van desarrollando nuestros hijos y adquiriendo nuevas capacidades. Comprar “juguetes” a un bebé que no sabe ni qué hacer con ello me parece prescindible, con una caja y unos tubos de cartón un bebé es feliz, pero conforme van creciendo es estupendo poderles ofrecer juegos estimulantes y más ahora con la oferta tan amplia que hay en el mercado. Nos pasa lo mismo con los cuentos infantiles, ¡nos encantan! Y desde que Mayor ha empezado a leer nos gustan aún más pero hay que reconocer que se nota, no son nada económicos.

- Cuando los niños van al cole añadimos un importante gasto a la economía familiar. Nosotros optamos por la educación pública pero aún así en material escolar y libros de texto se va un buen pico todos los septiembres. Este año entrará Bebé al cole, doble gasto. Los libros ya los tenemos comprados… y es un palo. Súmale baby, uniforme, chandal o lo que sea que te pida el cole. Es una cuesta de enero pero en pleno septiembre.

- Como comentaba anteriormente, Bebé no tuvo habitación propia hasta los dos años. ¿Para qué si dormía con nosotros? Compartía armario con su hermano y cama con nosotros, no necesitaba más. Pero al final todos los niños crecen y llega un momento en que se hace necesario y hay que sacar de nuevo la cartera a pasear. Aunque elijas decorar el dormitorio con muebles de Ikea, es un gastos considerable (por cierto, que a mi me encanta Ikea pero no me parece tan barato como aparenta).

- Nosotros hemos notado también un aumento en el gasto en alimentación, y eso que nuestros hijos no son de mucho comer, ni en cantidad ni en variedad. Lo de que donde comen dos comen tres… podría ser. Pero donde comen dos no comen cuatro.

Y esto así, a grosso modo y hablando de niños pequeños. Sin duda, creo que el gasto crece con la edad. ¡Mis padres todavía se acuerdan de lo que gastaban cuando yo vivía con ellos pasados los veinte!

Desde mi punto de vista, un bebé recién nacido consume muy poquito pero el gasto va en aumento. Y aunque la economía familiar casi siempre puede ser reajustada, medir si puedes sostener económicamente ese gasto es algo a tener en cuenta a la hora de decidir tener un hijo, al menos si quieres tomar la decisión con cabeza.

¿Qué os parece, qué cuentas habéis echado vosotros? ¿Cuánto ha costado, en vuestro caso, tener un hijo?

Foto | Jay Ryness en Flickr CC

Chanclas para niños con pies delicados

Aunque hace ya mucho que no hablo del tema porque con el crecimiento natural de mis hijos sus pies han ido adquiriendo medidas y formas más estándar, recuerdo que he hablado en muchas ocasiones sobre la dificultad de encontrar zapatos que les sirvieran, especialmente en los inicios de este blog, cuando me tocaba calzar a Mayor en sus primeros pasos y entre su pie diminuto y su empeine gordísimo era misión imposible.

El tema chanclas, hasta haber encontrado las chanclas perfectas, ha sido el que más nos ha costado. Por falta de sujeción, por no caberles, por exceso de sudoración, por hacerles roce… ¡Todo un mundo!

Cuando Mayor era bebé no sé si es que no había más surtido o es que yo conocía menos sitios donde buscar, pero la mayoría de las opciones para calzarle en verano para ir a la piscina eran las clásicas cangrejeras.

Cangrejeras niño

Este tipo de chancla era totalmente incompatible con él: la forma de las cangrejeras no permitía que le pasara el empeine. Simplemente no le cabían, tenía el pie demasiado gordo. Y casi mejor porque este calzado con ese tipo de plástico no parecía en absoluto bueno para unos pies tan delicados y sudorosos como los suyos, además de que tener que agacharte la cerrar o soltar la hebilla cada vez que se las tuvieras que quitar o poner me parecía muy poco práctico.

Luego se pusieron muy de moda las chanclas de dedo, que son monísimas pero no las veo cómodas en absoluto para un niño. Yo busco un calzado con el que mis hijos puedan jugar, correr, trepar, en definitiva, moverse con la tranquilidad de que no se le va a salir la chancla volando o se van a torcer el pie. Además, la tira del dedo no creo que sea nada agradable para esos deditos gorditos de los niños pequeños, ¡si son algunas de adulto y son insoportables del daño que hacen!

Hay que reconocer que algunos modelos me parecen preciosos, las Havaianas son una monada… Las amarillas de la foto me chiflan…

Havaianas niño

Pero no, yo buscaba algo práctico.

Más o menos al mismo tiempo se pusieron de moda también los zuecos de Crocs (y todas las múltiples imitaciones que salieron a continuación como setas) pero a nosotros tampoco nos han entusiasmado. El zueco no deja de ser un zapato prácticamente cerrado y de plástico. A Mayor le resbala el pie dentro del sudor y la tira que se puede subir por la parte del talón tampoco le sujeta nada. ¡Por no hablar del olor a los dos días de uso! Bebé directamente pasaba de ponerse este tipo de calzado, para ponerse eso prefiere ir descalzo. Los dejamos nuevos sin usar apenas.

Zuecos Crocs

En definitiva, que hasta que no dimos con las chanclas perfectas hemos ido acumulando en el armario opciones que no les iban bien, qué remedio.

Afortunadamente hemos dado con LA CHANCLA PERFECTA.

Son Crocs también, pero tipo sandalia. Se llaman Crocs Sandal Kids.

Crocs Sandals

Me gustan porque:

- Tienen una buena sujeción del tobillo, de manera que al niño no se le salen de ninguna manera y puede correr y jugar con ellas cómodamente.

- Se quitan y se ponen muy fácilmente, incluso pueden hacerlo ellos solitos. El velcro que llevan no se rompe ni deja de pegar con el tiempo, es súper resistente.

- Al ser un zapato muy abierto, dan mucho menos calor que otras chanclas y les suda menos el pie.

- No les rozan en ningún sitio y tienen una calidad muy agradable así que no provocan heridas.

- Me parecen bastante monas.

- Tienen muy buena adherencia ya que la suela es rugosa. No resbalan con ellas.

- Están disponibles desde un pie bastante pequeño, el 19.

Mayor ha estado dos veranos con las mismas ya que no le ha crecido el pie y están impecables. ¡Pocos calzados han aguantado tanto trote como estas chanclas! Así que en un futuro podrá heredarlas Bebé, al que le compré unas el año pasado y este año hemos repetido con la talla siguiente.

Crocs Sandals en BebéBebé este año con sus Crocs Sandals

En cuanto al tallaje, mi opinión es que tallan normal tirando a grandes. Bebé lleva un 23 o un 24 y las Crocs Sandals que lleva este año son un 22/23. Mayor lleva dos veranos con las Crocs Sandals en un 25/26 mientras que de calzado normal lleva un 27. Este año ya le quedan quizá un pelín justas pero hemos preferido esperar al año que viene para comprar la talla siguiente.

La podéis comprar en las tiendas de Crocs o aún más fácil y rápido en Amazon.es, donde tanto el envío como los cambios de talla o devoluciones es gratuito.

Mientras no las dejen de fabricar, tengo claro que nosotros seguiremos repitiendo año tras año. ¡Qué descanso haber cerrado el capítulo de buscar la chancla perfecta!

Nuestros primeros días sin niños

Pareja

Los dos días que Bebé y Mayor han pasado en casa de sus abuelos no sólo han supuesto la primera vez que Bebé ha estado sin mi y sin tomar tetita por largo tiempo, para nosotros también ha sido nuestros primeros dos días sin niños.

En casi seis años nunca habíamos estado solos tanto tiempo, alguna vez máximo 2-3 horas y para ir a alguna cosa a la que fuera impensable ir con ellos pero, vamos, me sobran dedos de una mano para contar las veces. Además hay que tener en cuenta que aunque Mayor nació en octubre, desde finales de abril de 2009, que es cuando me ingresaron con neumonía estando embarazada de él, no habíamos estado nunca solos disfrutando de tiempo en pareja. Con mi pánico a la gripe A y en el estado deplorable físico y mental en el que me encontraba una vez que me dieron el alta en mayo me encerré en casa hasta que di a luz en otoño. En definitiva, que han sido más de seis años sin tener un momento en el que pudiéramos plantearnos hacer algo que nos gustara solamente a nosotros y no fuera un plan en familia.

Ambos teníamos planeada una larga lista de tareas de trabajo que pensábamos llevar a cabo en esos dos días, muchas de ellas esas típicas tareas que no siendo urgentes dejas para un momento mejor y al final nunca haces. Yo incluso me había planificado mis tareas por horas porque mi idea era aprovechar al máximo esas 48 horas de silencio y paz que íbamos a tener en casa. No eran planes románticos pero nos hacía hasta ilusión poder sacar adelante, por fin, ciertas tareas planeadas tiempo atrás.

Pero luego, una vez que nos vimos solos, nuestras fuerzas parece que se escaparon corriendo. A mi en concreto me dio un bajón físico tremendo y lo único que me pedía el cuerpo era estar tumbada. Confío mucho en mi cuerpo, creo que sabe muy bien lo que quiere y que en cuanto vió la oportunidad dijo: ahora a descansar que llevas muchos años con mucho estrés y sin parar y es ahora o nunca.

Así que en contra de lo que mi cabeza me decía, le hice caso a mi cuerpo y he intentado descansar todo lo posible. Algunas comidas las hicimos fuera de casa, incluso nos tomamos un cocktail en una terracita de verano, pero sobre todo he aprovechado para dormir, sentarme en el sofá (¡nunca me siento en el sofá!) y darle largos paseos a mi perra.

Estar sin niños, al menos para nosotros, ha sido un plan extraño:

- Por un lado, me ha servido para constatar lo que yo ya intuía: que estoy física y mentalmente al límite, que necesitaba muchísimo esa pausa y que me vendrá muy bien que Bebé empiece el cole en septiembre. Ha sido un gusto poder ducharme sola, disfrutar del silencio, poder conversar con mi marido tranquilamente, sacar el lavavajillas sin que peligre la integridad de los platos o comer un sándwich viendo la tele y sentada en mi sofá.

- Al mismo tiempo, como padres, hemos confirmado que a nosotros no nos sobran los niños. Es cierto que los nuestros son complicados de llevar, que hay muchas cosas que no hacemos porque no creemos que sea el momento, que hay días que piensas que no vales para esto, pero como nos sentimos plenamente bien es estando juntos.

Foto | Jaime González en Flickr CC