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¿Cómo solicitar el DNI a un menor en Madrid?

Solicitar DNI a un menor

Hace unos días fuimos a hacerle el DNI a Bebé. Mayor ya lo tenía desde hacía bastante, creo recordar que se lo hicimos con un año y medio, pero con Bebé todavía lo teníamos pendiente.

Es un trámite que en principio no corre ninguna prisa ya que no es obligatorio que los menores de 14 años tengan DNI pero que nunca está de más. Por ejemplo, que yo sepa, si vas a volar con niños las compañías aéreas te van a exigir identificar al menor de alguna manera, en vuelos domésticos si no tiene ni DNI ni pasaporte te van a pedir el libro de familia. También está bien si vas a hacer algún trámite oficial en su nombre, así ya puedes dar su número de DNI, el que le acompañará durante toda su vida.

¿Cómo solicitar el DNI a un menor en Madrid?

Necesitamos dos documentos, que podemos pedir directamente a través de Internet:

- Certificación literal de nacimiento, expedida por el Registro Civil correspondiente. La antelación máxima con la que se puede pedir este documento es de seis meses y debe constar la mención expresa de que “se expide a los solos efectos de obtener el DNI”.

En la página del Ministerio de Justicia lo podéis solicitar tanto con certificado electrónico como sin él y también se explica cómo obtenerlo por correo ordinario o presencialmente.

Nosotros lo pedimos online y lo recibimos enseguida, creo que tardó una semana.

- Certificado o volante de empadronamiento del Ayuntamiento correspondiente. La antelación máxima con que se puede pedir el documento es de tres meses.

Si vuestro Ayuntamiento es el de Madrid capital, lo podéis solicitar directamente en su sede electrónica, en el apartado de trámites: Padrón Municipal. Solicitud de justificantes de empadronamiento: certificados y volantes.

Nos llegó también muy rápido, prácticamente al mismo tiempo que el certificado de nacimiento.

También necesitamos:

- Una fotografía reciente a color de la carita del niño, siempre sobre fondo uniforme blanco y liso y con la cabeza descubierta. El tamaño debe ser de 32 por 26 mm.

Para nosotros esto fue lo más difícil porque por todo el barrio y centros comerciales cercanos han desaparecido las tiendas de fotografía donde hacían fotos de carnet. Intentamos en un fotomatón y fue un desastre, intentamos en casa y tampoco se nos dio bien… Al final encontramos una tienda donde poder sacarle la foto, no es su mejor foto, pero puede valer. Luego la imagen sale como en blanco y negro en el DNI así que disimula un poco.

- Abonar las tasas correspondientes, nosotros pagamos 10.60 euros.

 

Para que le hagan el DNI al niño deberemos pedir cita previa.

Existe un portal donde pedirla:  www.citapreviadnie.es

En Madrid están tardando más o menos un mes. Nosotros la primera cita la perdimos porque justo estábamos malos así que tuvimos que volver a solicitarla y esperar otro mes y pico, estuvimos a punto de que se nos caducara el certificado de empadronamiento.

 

El día de la cita hay que ir con el niño. Se supone que comprueban que la foto que entregas corresponde al niño. Con Mayor no hicieron nada más pero a Bebé le tomaron las huellas de varios dedos. Es un poquito complicado ya que no sólo tienen que posar el dedo plano y dejarlo o levantarlo cuando digan sino que también tienen que rodarlo. La mujer que nos atendió nos explicó que había niños que terminaban teniendo una rabieta porque si no se hace bien hay que repetirlo muchísimas veces y cuando son pequeñitos se les hace un mundo.

El día que le hicimos el DNI a Mayor tuvimos que esperar un poco a que nos atendieran pero cuando hace unos días fuimos con Bebé nos atendieron incluso antes de la hora. Simplemente entregas los papeles, meten los datos en el sistema, pagas las tasas, en este caso le tomaron las huellas y en unos minutos te entregan el DNI.

 

Facil y rápido. Aquí estamos ya fichados los cuatro.

El día que Bebé se perdió

Niño perdido

Con Bebé nunca hemos estado tranquilos. Su valentía, su afán de superación y su rapidísimo desarrollo motor siempre nos ha tenido en vilo. Pero en el último mes no hemos ganado para sustos y además sustos de los buenos.

El Día del Padre fuimos a comer a un centro comercial. Centro comercial que normalmente no suele estar muy lleno (odiamos las aglomeraciones) pero que ese día estaba hasta la bandera. Nada más acabar de comer Mayor quiso entrar en una sala de juegos-bolera a echar un vistazo. Yo entendí que Bebé se quedaba con su padre y pasé con Mayor. Salimos a los 5 minutos y ahí descubrimos que ni Bebé estaba con su padre tal como yo suponía ni Bebé había estado en ningún momento con Mayor y conmigo, tal como suponía su padre. Es decir, que cuando nos dimos cuenta de que no estaba con ninguno de los dos, ya llevaba más de 5 minutos desaparecido.

La sala de juegos es grande. Mientras su padre se quedaba en la puerta, Mayor y yo recorrimos el interior de la sala llamándole y preguntando a la gente. Nos faltó mirar debajo de los bolos. Claramente no estaba allí.

Salimos fuera. El centro comercial abarrotado. No se escuchaba a ningún niño llorar. Me subí en un altillo, tampoco se le veía ni a lo lejos. Bebé ya de por si es un niño llamativo por el pelo y los ojos pero es que además ese día llevaba un jersey rojo que era como para verle a un kilómetro. Hasta donde nos llegaba la vista, no estaba.

10 minutos perdido. Un niño de menos de 3 años que lleva 10 minutos perdido en un centro comercial inmenso y atestado de gente. Porque todavía si estuviera vacío, pero ¿estando abarrotado quién va a reparar en un niño que anda solo?

Creo que hasta ahí mantuve la calma porque estaba convencida de que estaría en cualquier rincón o apenas a unos metros. Pero cuando eres consciente de que no tienes ni idea de dónde está, que con el tiempo que ha pasado puede estar incluso en la otra punta del centro comercial, cuando te das cuenta de que por megafonía tampoco han avisado de que hayan encontrado un niño perdido…

Pensé que quizá no le vería más. Puede parecer exagerado pero siempre he creído que la gente que sale en las noticias porque les ha ocurrido una desgracia son gente normal y corriente, como cualquiera de nosotros, personas que nunca jamás pensaron que saldrían en el telediario. Por poco probable que sea estadísticamente, la posibilidad de que alguien secuestre un niño en una zona de aglomeración siempre está ahí. Un niño muy llamativo. Incluso en redes de pederastia pensé, nunca sabes donde puede haber un perturbado.

Vi toda nuestra vida juntos pasar y sentí hasta que me subía la leche y me rebullía en los pechos.

No nos atrevíamos a movernos del punto de partida, por si volvía. Mayor y yo nos quedamos en ese punto y su padre fue a buscar ayuda, al menos que avisaran a seguridad y por megafonía.

Mayor estaba bastante angustiado. Decía que había sido culpa suya, que él lo había perdido de vista. Me preguntaba si no le íbamos a volver a ver. Creo que esos fueron los minutos más largos de mi historia, ni idea de cuántos fueron. Quizá 3 minutos, quizá 5, quizá 10…

Hasta que finalmente vi el famoso jersey rojo venir en brazos de su padre. Al parecer, un hombre se había dado cuenta de que estaba solo y le había llevado con un guardia de seguridad y estaban a punto de dar el aviso.

Ha pasado casi un mes y no hay día que no lo recuerde. Es de esas cosas tontas que pueden ser muy graves pero que finalmente acaban bien y marcan un antes y un después. Nunca piensas que se te pueda perder un niño yendo dos adultos, pero vaya que si puede pasar

Foto | Tom Godber en Flickr CC

Castle Logix de Smart Games

Castle Logix de Smart Games

Mayor siempre ha tenido predilección por los puzzles. Y diría que quizá también una habilidad especial. Por ese motivo en casa tenemos bastantes, adaptados a cada etapa por las que ha ido pasando, aunque algunos han resistido mal el paso por Bebé, cuyo entusiasmo por encajar piezas es nulo, y han quedado para el arrastre. De hecho, el escaso interés de Bebé por los puzzles y su acentuada afición por revolver las piezas y fastidiar a su hermano había desembocado en que durante un tiempo los dejáramos casi aparcados.

Hasta que supe de la existencia de Castle Logix, un juego de puzzles en 3D con piezas de madera, que me encantó nada más verlo. Me pareció que reunía varios puntos fuertes como para entusiasmar a Mayor: construir, pensar y encajar.

La dinámica del juego es muy sencilla. Tenemos cuatro bloques-castillo y tres torres. Cogemos el librito que viene con el juego y seleccionamos el reto que vamos a construir. Lo que tiene que hacer el niño es reproducir la imagen, construyendo el castillo combinando piezas.

El librito incluye 48 desafíos en varios niveles: starter, junior, expert y master. Mayor llegó enseguida hasta el tercer puzzle del nivel experto. Y ahí ya se atascó. Los primeros 27 retos los hizo sin ayuda pero para el número 28 ya tuvimos que echarle una mano. Debo decir que el nivel master es bastante complicado, tanto mi marido como yo hicimos los últimos desafíos del librito y tardamos varios minutos y todo ello tras probar varias combinaciones.

Según la caja está pensado para niños de 3 a 8 años. Yo para 3 años no lo veo. Quizá alguno de los primeros desafíos y con ayuda, puede ser, pero lo divertido del juego es que el niño sea capaz de hacer los retos el solito, ¡menudo subidón!. La limitación de edad no puedo opinar pero ya digo que el nivel master es bastante complicado.

Las piezas, de madera, tienen un aspecto muy bueno. Son suaves, pesan lo que tienen que pesar, y aguantan los porrazos de Bebé como nuevas. Además hay algo que me encanta: que vienen en una caja para guardar lo suficientemente grande y cómoda como para poder recoger sin calentarse la cabeza, que ¡no sé qué manía hay últimamente en los fabricantes de juguetes de hacer cajas diminutas en las que es imposible volver a guardar el juego una vez que has terminado sin tener que hacer cálculos matemáticos sobre cómo encajar las piezas para que cierre!

A pesar de que ya se ha hecho los desafíos que puede hacer solito un montón de veces, desde que lo compramos (en febrero si no recuerdo mal) se ha convertido en uno de sus juegos preferidos, lo cual es mucho decir en un niño que pasa olímpicamente de cualquier juguete. De vez en cuando prueba con algún reto de los más difíciles y, si se cansa, inventa sus propios retos, ya que las piezas se prestan mucho a construir.

Para mi el único inconveniente del juego, por decir algo, es que podía incluir más retos del nivel junior, que es el que puede hacer Mayor pensando un poquito pero sin quedarse atascado.

Gracias a Castle Logix he conocido la marca Smart Games. Tienen juegos chulísimos, algunos de ellos ya los tenemos fichados para comprarlos también próximamente.

Como siempre, compramos el juego de Castle Logix en Amazon. Era el mejor precio, 20 euros, y como tenemos Amazon Premium, sin gastos de envío ni nada.