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Las primeras 48h de Bebé sin tetita y sin mamá

Abuelo y nieto

Como expliqué la semana pasada, Bebé tenía claro que este verano quería sumarse al plan vacacional de su hermano y pasar unos días en casa de unos y otros abuelos. Hasta el momento no se había unido a estos planes porque él mismo se negaba, quería estar conmigo y con su tetita, pero este año parecía tenerlo clarísimo y llevaba tiempo asegurándonoslo. Nosotros sí teníamos dudas acerca de si podría estar sin mi y sin tomar tetita ya que nunca nos habíamos separado más allá de unas poquísimas horas y nunca por la noche.

Para evitar que la ausencia fuera demasiado prolongada y radical y lo llevara mal decidimos hacer una primera prueba de 48 horas con mis padres, ya que están más cerca de nosotros ahora en verano y porque Bebé siente adoración por mi padre. Si algo salía mal siempre podíamos ir a por él cuando fuera necesario y dejar que su hermano siguiera disfrutando un poco más.

Ahora que ya están de vuelta puedo decir que la prueba ha sido un éxito y Bebé ha demostrado nuevamente que cuando decide algo, lo decide de verdad. Han estado fenomenal los dos, han comido y dormido bien, han disfrutado a tope e incluso han visto la peli de Inside Out (Del Revés) en el cine.

En cuanto a la tetita, Bebé ni la mencionó en los casi tres días que pasó con mis padres. Mi madre colechó con ellos en una cama de matrimonio de 135, ¡ideal para estos calores!. Al parecer la primera noche tanteó con la mano en un medio despertar que tuvo pero como no encontró nada siguió durmiendo sin decir ni pío.

A la vuelta todo sigue como si nada aunque hay una clara tendencia a ir relajando las tomas. Tardó unas 2-3 horas en volver a su rutina habitual de sobeteo tetil y chupitos barra libre. Al llegar a casa y ver que no pedía incluso pensé que quizá se le había olvidado y esto había supuesto el fin de nuestra lactancia. Pero al rato de estar instalados todo volvió a su estado habitual, es decir, pudiendo quedarse dormido sin mamar y pidiendo tetita solamente en momentos muy puntuales y con sorbitos cortos.

Ayer aproveché para preguntarle. Directamente le dije que si había estado más de dos días con los abuelos sin tomar tetita, que si ahora le apetecía realmente seguir tomándola, que no era necesario continuar con la lactancia si no la apetecía, que nosotros podíamos darnos mimos de muchas formas. Y me dijo que sabía que cuando estuviera con los abuelos no había tetita pero que en casa y conmigo sí, que así estaba bien. Tiene las ideas clarísimas.

Los niños no tenían ninguna gana de venirse. Se pusieron contentos al vernos pero no se querían venir. Señal más que excelente, creo yo. Podían haber estado más días sin ningún problema, algo que me parece positivo ya que amplía el abanico de actividades que a partir de ahora podremos hacer.

Así que en breve van a repetir escapada porque aquí están encerrados como animales en el Zoo y lo pasamos todos mal, ellos aburridísimos y nosotros haciendo malabarismos para trabajar… realmente el verano en un piso pequeño sudando la gota gorda es inhumano.

Esta vez sus vacaciones van a ser con los otros abuelos y la idea es que estén más de dos días, quizá una semana, al menos si ambas partes lo llevan bien.

¡Esperamos que resulte igual de bien! Os iré contando.

Foto | Aidan Beanland en Flickr CC

¿Cuántos hijos tener?

Recien nacido

En aquella época en la que todo eran planes y soñar era fácil, tres hijos me parecía el número perfecto. Casualidades (o no) de la vida, el compañero que el destino me envió para ser el padre de mis hijos compartía mi visión sobre la crianza, tiempos y número de vástagos.

Pero si algo me han enseñado estos más de ocho años desde que me inicié en el camino de la maternidad es que es inútil hacer planes. Podría poner innumerables ejemplos de cómo la vida me ha ido quitando las ganas de planear todo aquello que escapa de mi control pero creo que dos de los más evidentes fueron el desagradable descubrimiento de que a pesar de mi juventud y salud aparente no éramos de fertilidad fácil y el terrible embarazo que pasé con Mayor.

En la decisión de cuántos hijos tener hemos valorado sobre todo dos aspectos: el soporte económico y el soporte emocional. Y no precisamente en ese orden.

Mayor no ha sido nunca un niño fácil. Las dificultades durante el embarazo continuaron con su nacimiento, la lactancia materna se fue al traste, muchos sabéis que durante largo tiempo estuvimos acudiendo a atención temprana y que a día de hoy seguimos limando flecos. El nacimiento de Bebé fue la bomba, en todos los sentidos. Los dos primeros años fueron durísimos y aunque tímidamente vamos asomando la cabeza fuera del oscuro túnel en el que nos sumergimos, aún tenemos medio cuerpo dentro.

El soporte emocional para mi es fundamental. Acompañar, respetar, empatizar, intentar conducir por el buen camino sin intervenir en exceso, darles libertad para tener su propio criterio y que al mismo tiempo te obedezcan cuando es necesario… La educación, aquello que viene cuando los bebés dejan de ser bebés, es mucho más dura que los primeros años de falta de sueño. Y la dificultad se incrementa con los años.

Conozco bien mis límites y paso demasiado tiempo en línea roja. Mis hijos son muy demandantes, intensos en fuerza y en carácter y con una gran necesidad afectiva por nuestra parte. No nos engañemos, aunque sienta una gran vocación como madre, la crianza, y más la crianza desde nuestro enfoque, es una responsabilidad que a veces te abruma.

A día de hoy no sería capaz de dar soporte emocional a otro bebé. Muchos días apenas puedo con los dos que tengo, como para añadir otro pequeñín al que acompañar. Y aunque entiendo que, con el paso de los años, cuando todo el trabajo de base que hacemos ahora vaya dando sus frutos, y todo esté medianamente encaminado (cruzando los dedos para que así sea), quizá podría tener un hueco en mi corazón para acompañar otro pequeñín… creo que para entonces no tendré edad ni espíritu para volver a empezar.

Aunque seguramente lo valore menos que lo emocional, no olvido tampoco que, aunque parezca que no, he ido cumpliendo años y llevo encima tres cesáreas (dos cesáreas + una miomectomía en el mismo sitio entre medias de ambos nacimientos). El ánimo no me acompaña pero no puedo olvidarme del soporte puramente físico. ¿Qué tal llevaría otra cesárea, quizá otros dos o tres años de no dormir absolutamente nada, quizá una lactancia en tándem, manejar nuestra empresa al mismo tiempo que la crianza de primera mano de tres niños hiper-demandantes? ¡Se me ponen los pelos como escarpias sólo de pensarlo!

El soporte económico es importante, aunque al menos en nuestro caso está un paso por detrás. Durante mucho tiempo hemos tenido el cinturón más que apretado, asfixiando. Hemos conocido lo que es no salirse del presupuesto ni para comprar un Huevo Kinder por lo que creo que podríamos volver a hacerlo si fuera necesario. Ahora bien, la cuestión es querer. ¿Queremos volver a estar así? Con la sinceridad con la que siempre escribo este blog os digo que no. Ciertamente las cosas más bonitas de la vida son gratis, pero tener dinero ayuda en muchos sentidos. Tener el descanso de no estar pasando apuros, poder comprarle a tus hijos las cosas que (dentro de un orden) te apetece, poder incluso comprarme ropa, que es algo que no había hecho en el último lustro… Es algo a valorar.

Por todo esto, aunque siempre pensamos que tres es el número ideal de hijos, tenemos claro que el chiringuito se cerró el día que tuve a Bebé. No me gusta hablar en términos absolutos, en maternidad nunca se sabe. Pero mucho tendrían que cambiar las cosas.

Foto | Nana B Agyei en Flickr CC

Niños y animales: tener mascotas en la familia

Niño y gato

Ni mi marido ni yo pudimos tener animales de pequeños. Bueno, yo tuve un pez que me tocó en una atracción de feria y duró dos días vivo y ya. Por alguna razón los padres, quizá más los de aquella época, tienen pocas ganas de tener mascotas en la familia.

Nosotros teníamos muy claro que tendríamos animales. De hecho, fue de las primeras cosas que hicimos cuando empezamos a vivir juntos. Adoptamos un gato, luego otro y finalmente una perrita.

Después llegaron los niños y juntos hemos formado la familia que somos en la actualidad.

Hemos pasado momentos buenísimos y también momentos malos. No me importa reconocer que hemos tenido una temporada gris muy oscura casi negra en muchos aspectos de nuestra vida y que eso ha incluido a los animales. En aquella época ambos decíamos que nunca más volveríamos a tener animales. Y es que, no nos engañemos, los animales son un gran compromiso y, como los niños, dan mucha guerra. Los animales a veces rompen objetos o van deteriorando algunas cosas mucho más rápido que si no los tuvieras. Tienes que preocuparte por ellos, de su higiene, de su salud… Son una ocupación y una preocupación más.

Pero, al final, como ocurre con los hijos, aunque tengas momentos malos, haces un balance y te das cuenta de que no entenderías tu vida sin ellos. Se les quiere muchísimo y forman parte de la familia. Los animales dan mucho más de lo que nosotros les ofrecemos.

No sé muy bien qué dudas podrán tener las familias que no quieren tener animales en casa. A mi personalmente me parece positivo que los niños se críen con mascotas. Me parece muy tierna la relación que terminan estableciendo y es una lección más de vida.

Algunas de las cosas que se suelen escuchar y mi opinión al respecto:

Los animales sueltan mucho pelo… Pues sí, sueltan pelo. Algunos más que otros, pero sueltan pelo, en algunas épocas en grandes cantidades. También hay que decir que si los cepillas a diario sueltan muchísimo menos.

Desde hace muchos años tenemos un cepillo que en su momento se hizo hasta famoso, el Furminator, seguro que os suena. Es increíble la cantidad de pelo que se quita con ese cepillo. No es un cepillo barato aunque ahora ya hay muchas imitaciones en el mercado y en cualquier caso bien merece la pena. Si lo usas a diario, se nota. Evidentemente, hay que tener tiempo para cepillar a tres mascotas como es nuestro caso. Mentiría si dijera que los cepillamos a diario pero ya si no lo hacemos es cosa nuestra, ¡luego no podemos quejarnos del pelo que sueltan!

Otra cosa que ayuda muchísimo es una aspiradora potente sin cable. Nosotros tenemos la Dyson DC45 AnimalPro y vale cada euro que pagas por ella. Tiene una potencia increíble y en un segundo recoges todos los pelos. Al funcionar sin cables te puedes mover por todos los rincones; si tienes una casa pequeña como la nuestra en menos de 10 minutos tienes el suelo y los sillones perfectos.

Sea como sea, mi casa no está tan mal de pelos como de la arena que traen mis hijos del parque. La traen a toneladas en los lugares más inverosímiles. Y la arena es incómoda y se recoge peor que los pelos.

Los animales te destrozan la casa… Es difícil tener la casa de película cuando tienes animales, es cierto. Pero es que pasa lo mismo con los niños. Mis hijos han destrozado muchísimas más cosas que nuestros animales, pero muchísimas más, sobre todo Bebé que es muy bruto. Entiendo que cada cual tenga una idea de cómo quiere tener su casa pero me parece complicadísimo tenerla perfecta si vives con niños, mucho más complicado que con mascotas. Los animales jóvenes suelen ser más destrozones, eso es verdad, pero cuando se hacen mayores no suelen dar guerra. ¡Y ellos se hacen mayores mucho antes que nuestros hijos!

Los animales salen caros… Lo primero es que nuestras tres mascotas son adoptadas. Estamos en contra de la compra de animales, así que en principio, salvo el desembolso que te suelen pedir al adoptarlos (que es muy pequeño) es más que asumible. Evidentemente los animales necesitan un sitio donde dormir y en el caso de los gatos necesitan además un arenero o dos y un árbol rascador (salvo que quieras que usen tus muebles, que seguro que no quieres).

Es cierto que en el pienso de calidad se va un pico pero tampoco es una exageración. Si calculas el gasto diario pueden ser quizá 1-2 euros por animal, dependiendo del tipo de pienso que necesiten. Me parece que es bastante asumible. Porque igual que tu no comerías comida basura todos los días, darles pienso del supermercado mes tras mes va a acortar su vida. Para mi este es un punto importante que hay que valorar antes de tomar la decisión de adoptar porque si vas a tener un animal yo creo que es para tenerlo bien.

En cualquier caso, hay tiendas online con muy buenos precios. Nosotros compramos en Zooplus y se nota al cabo del año los eurillos que te vas ahorrando.

Los gastos del veterinario son excesivos… Indudablemente el veterinario es caro. Muy caro. Cualquier revisión, no digamos ya si el animal se pone enfermo… es un dinero. Nosotros hemos pasado en un año por dos experiencias de riesgo vital (la última no la he contado, la compartiré en breve) y nos hemos dejado más un sueldo. Ha sido un palo para el bolsillo. Pero en condiciones normales, es decir, con una revisión al año y poniendo las vacunas obligatorias, no es una barbaridad. Desde hace años la vacuna de la rabia, que es obligatoria en los perros, la ponemos acogiéndonos a la campaña de vacunación antirrábica del Ayuntamiento, así sale bastante más económico.

Sea como sea, hay que valorar que si el animal se pone enfermo te va a costar mucho dinero. Hay que valorar si estás dispuesto a pagarlo.

Los animales son un problema si te quieres ir de vacaciones... Lo cierto es que hay muchas soluciones para que esto no sea un problema y cada vez surgen nuevas opciones más adaptadas a las necesidades de cada familia.

Nosotros en estos años hemos salido muy muy pocas veces de vacaciones pero en al menos dos ocasiones nos llevamos a la perra a hoteles que permitían su estancia.

Los gatos se quedan en casa con alguna persona que les visite de vez en cuando. Puedes comprar unas tolvas que van dispensando la comida y el agua. Es suficiente con que alguien vaya a verles con cierta regularidad, a quitarles las cacas de los areneros, cambiar el agua y comprobar que están bien. Si las vacaciones van a ser cortas es mejor no mover al gato de su casa ya que se estresan mucho con los cambios.

A principios de mes estuvimos en la playa en un hotel que no permitía animales, así que por primera vez en sus más de siete años con nosotros tuvimos que dejar a la perra en una residencia canina. Buscamos mucho por Internet, escogimos un sitio cuyo concepto nos gustaba (todo el día al aire libre, nada de tenerlos encerrados en chelines) y la verdad que a la vuelta la hemos encontrado genial. Fue una decisión difícil, pensamos mucho en ella durante los días que estuvimos fuera, ese gasto ha habido que sumarlo al gasto total de las vacaciones, pero viendo lo bien que ha resultado no me cabe duda de que podemos repetir la experiencia.

Los animales al final se mueren y te parten el corazón… Se sufre muchísimo cuando un animal enferma. No quiero ni pensar lo que se sufre cuando finalmente muere; hemos estado a punto de saber lo que se siente y era un dolor inmenso. Pero en definitiva este es el ciclo de la vida. Tendríamos que vivir en una cueva y no relacionarnos con nadie para intentar no sufrir. Cuando acoges a un animal en tu casa le estás dando un techo, una familia, una buena vida, que no hubiera tenido si hubiera estado en la calle. Yo creo que eso es motivo de alegría y compensa la tristeza que algún día nos producirá su pérdida.

 

¿Vosotros tenéis animales en vuestra familia? Si es así, ¿repetiríais?

Foto | Jimee, Jackie, Tom & Asha en Flickr CC