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Proyectos bonitos de gente bonita

Llevo tiempo queriendo escribir un post que de alguna forma fuera un homenaje a los papás emprendedores que he ido conociendo en los últimos meses, algo que los que estamos en ello sabemos que es complicado y a veces poco recompensado. De vez en cuando está bien que alguien nos de una palmadita en el hombro, ¿no?

Por fin he sacado un huequito para recopilar a unos cuantos y presentaros sus proyectos, que me parece que merecen mucho la pena. Espero que os gusten.

Baby CaprichosUn proyecto que me robó el corazón es la tienda de Elena, Baby Caprichos, una tienda online de juguetes con encanto, muy alejados de los juguetes de plástico chillones que encontramos en las jugueterías habituales. Tiene juguetes de madera, de cartón, de metal, retro, muñecas de trapo… Yo lo compraría todo si pudiera, son preciosos, con una estética muy cuidada y además son educativos.

 

Kiss of kid

Otro proyecto con amor es Kiss Of Kid, el proyecto de Érika. Otra mamá como Elena o como yo, que ha buscado una alternativa para poder trabajar desde casa y criar a sus hijos, en este caso niñas, de una forma diferente a lo habitual.Logo Mochilas-Portabebes.es Estas chicas tienen unas manos estupendas como bien comprobamos nosotros ya que nos hicieron en fieltro el logo de nuestra tienda, ¡una chulada!

 

Rosso_Gourmet_cupcakes

Emocionalmente estoy muy implicada en el proyecto de mi amiga Gauri, Rosso Gourmet. Ella y su marido han apostado por la repostería y la cocina de diseño, personalizada y con mucho amor. Desde que hemos probado sus tartas no hemos comprado otras, si me seguís en Facebook ya habréis visto las de los últimos cumpleaños de mis hijos.

Tarta Bebé 2 años

 

Por último, el proyecto de Pedro, que compagina su trabajo como informático con unas preciosas sesiones con niños en Resguerres Photography. Si buscáis a alguien en Madrid, acordaros de su nombre.

Si encontráis interesante este post más adelante publicaré otro con más proyectos. Y si eres papá / mamá emprendedor y quieres compartir tu proyecto conmigo ¡escríbeme!

Pañales tipo braguita: mi experiencia con ellos

A Bebé le empezó a llamar la atención cómo hacía pis y caca su hermano Mayor muy pronto. No recuerdo con qué edad pero más o menos con año y medio empezó a mostrarse súper interesado en el tema, en por qué él llevaba pañal y su hermano calzoncillos y en el movimiento de subirse y bajarse la ropa. Así que más o menos en torno a los 18-20 meses, sacamos el orinal y cambiamos los pañales clásicos por los de tipo braguita, que se pueden subir y bajar todas las veces que se quiera como si fueran una prenda de ropa interior. Desde el año y medio hasta los dos años y pico en que Bebé ha dejado los pañales (más o menos) hemos tenido tiempo de sobra para probar esta categoría “pañalil”, aunque hay bastante menos para elegir.

De hecho, además de menos surtido nos hemos encontrado con un problema importante: la cuestión de la talla. En algunos supermercados y con algunas marcas es prácticamente imposible encontrar un pañal tipo braguita para un bebé de 11 kilos y pico. No sé ahora mismo en qué tallajes exactos he llegado a ver pañales pero vamos, es que en algunos supermercados recuerdo haber visto pesos mínimos que ni mi hijo Mayor. En fin, el problema de las tallas pequeñas que tantas veces comento en este blog si no es por mi, es por mis niños, el caso es que tener una talla “pequeña” es un problema.

Uno de los primeros que probamos porque teníamos guardados de los que sobraron de su hermano Mayor fueron los Huggies, Huggies Pull Ups se llaman.

Pañales Huggies Pull-Ups

Como viejos conocidos, están bien. El tacto me gusta, absorben bien y no huelen apenas. Para mi gusto demasiado coloridos pero a Bebé le gustaban así que sin objeciones.

Pero enseguida tuvimos un problema. Los que teníamos guardados de hace dos años y los primeros que compramos sí que había talla para Bebé, si no recuerdo mal aquella talla empezaba en los 9 kilos. Pero al poco tiempo cambiaron la imagen (ahora las bolsitas son como la de la foto, antes eran algo distintas) y con este cambio cambiaron también las tallas. La talla M ahora va, si no me equivoco, de 11 a 18 kg. Considerando que Bebé pesaba 11 kilos escasos, los pañales le empezaron a quedar mal. En cuanto hacía pis el mondongo que le sobraba y pesaba tiraba para abajo y se le caían completamente. Así que los tuvimos que descartar.

Los siguientes que probamos fueron los de Carrefour, ya que como no me canso de repetir los pañales de Carrefour Baby me parecen buenísimos. Se llaman Braguitas de Aprendizaje Carrefour Baby y los he encontrado incluso en los Carrefour Express así que son bastante fáciles de encontrar.

Braguitas aprendizaje Carrefour

Como era de esperar, nos fueron bien. Suaves, flexibles, sin escapes, sin olores a rancio, buen precio y, además, bastante más lisitos, como a mi me gustan. La talla era la 4, que va desde los 8 hasta los 15, le quedaban estupendos.

Pero como yo no me caso con nadie y en los comentarios del anterior post sobre pañales varias personas me comentasteis que los de Mercadona habían mejorado mucho sus pañales, decidimos probarlos ¡y qué bien que hicimos!

Bolsa pañales braguita Deliplus

Efectivamente, tal como habíais comentado, no tienen nada que ver con los que nosotros habíamos probado anteriormente (aunque en versión normal, no braguita). Mucho más finos y mucho más flexibles, los más ligeros que hemos probado.Pañal braguita Deliplus

Así que después de todas estas pruebas, nuestros elegidos han sido los pañales-braguita Deliplus, la marca blanca de Mercadona. Por finos, flexibles, suaves y económicos. La talla M va de los 9 a los 14 kilos y a Bebé le queda bien, quizá sean un poco altos para él, pero nada exagerado. Para mi el único inconveniente es que hay que ir expresamente a Mercadona a comprarlos y a nosotros el Mercadona no nos pilla de paso pero en este caso nos compensa darnos el paseo hasta allí.

¿Qué experiencias habéis tenido con este tipo de pañales? ¿Os apetece compartirlas conmigo en los comentarios?

Bebé empieza a dormir solo

Toddler durmiendo

Desde hace unas pocas semanas Bebé está durmiendo en su cama, en su habitación.

El colecho, nuestro segundo colecho como padres, parece haber llegado a su fin.

Al igual que ocurriera con su hermano Mayor, no habíamos percibido señales previas. De hecho, Bebé estaba en una nueva fase de súper apego materno solo-mamá-y-no-sin-mi-teta y algunas noches habían sido de enganche tetil constante. Sí que es cierto que ya hace varios meses que las siestas se las estaba echando ya allí, empezando con pecho pero luego continuando solito. También que algunas tardes se había quedado dormido en el sofá después de comer Y es cierto también que yo sospechaba que muchas noches le molestábamos al entrar y salir de la habitación o dando vueltas en la cama y que quizá despertaría menos si estuviera solo en una habitación. Pero para nada le veía preparado para tomar esa decisión y, como ya he comentado aquí en varias ocasiones, no teníamos intención de invitarle a ello.

Casi repitiendo la escena que vivimos dos años atrás con su hermano Mayor, una noche a principios de octubre Bebé (29 meses) dijo que quería dormir en su camita. Esto ya había pasado alguna vez anteriormente pero se había arrepentido antes de quedarse dormido o bien en el primer despertar, que además se había producido al muy poco de dormirse, como si acostarse en un lugar extraño le impidiera dormir. Sin embargo en esta ocasión permaneció en su cama durante toda la noche, simplemente llamándome tranquilo, sin llorar, cada vez que despertaba para que le diera un poco la tetita y seguir durmiendo.

Para mi la primera noche fue criminal. No es lo mismo dar la teta en la cama que levantarte, caminar por el pasillo, meterte en su cama a darle el pecho, esperar despierta a que caiga de nuevo (pongamos 20 minutos de media) y retomar el camino hacia mi cama. A la mañana siguiente me encontraba francamente mal. De hecho, no soy capaz de recordar qué día exacto ocurrió todo esto (mientras que sí recuerdo el día en que lo hizo su hermano).

Quizá lo verdaderamente milagroso, lo que casi no me atrevo a decir en voz alta por si se estropea la magia, es que Bebé ha empezado a dormir mucho mejor. Porque a mi que duerma con nosotros o en su habitación me daba bastante igual, pero que se despierte menos veces… ¡eso cambiaría mi vida!

La segunda noche y siguientes empezó a despertarse menos veces. De unas 5-6 veces de media pasó a unas 3 veces, siendo el cuarto despertar ya el de levantarse. Luego tuvimos un retroceso grande porque hemos estado todos malos, con fiebre, y durante varias noches volvimos a los despertares cada 45 minutos que tan bien me conozco.

Lo mejor, lo realmente increíble viene ahora: tras recuperarse de la enfermedad, poco a poco ha ido prolongando los ciclos de sueño y llevamos dos noches con un único despertar. Desde las 21.30h hasta las 05.30h la primera noche y desde las 22h hasta las 06.30h esta última noche.

No me atrevo a aventurar lo que pase en adelante, no sé si esto es definitivo, pero parece claro que Bebé ha entrado en una nueva etapa y aunque sin duda habrá retrocesos, todo lo que nos queda por ver son avances hacia el niño en el que se está convirtiendo inexorablemente.

Foto | Gordon en Flickr CC