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Y Bebé empezó a dormir mejor

Toddler durmiendo

Los últimos meses han sido de muchos cambios para Bebé y además muy importantes. A la operación pañal, que inició por su propia voluntad a finales de verano, le siguió casi a la par y también de motu propio el abandonar el colecho para empezar a dormir él solito en su cama y su habitación.

Como ya conté en su momento, el primer día que lo pidió no pensé en absoluto que fuera a cuajar ya que en alguna ocasión ya se había quedado allí dormido y con el primer despertar, casi inmediato (máximo a la hora de haberse dormido), había pedido volver a nuestra cama. Sí que llevaba ya una temporada bastante larga durmiendo en su cama las siestas, pero nada parecía indicar que el colecho nocturno estuviera próximo a su fin. Sin embargo, desde la primera noche disfrutó de la experiencia de dormir en SU cama, algo que no paró de repetir los primeros días con muchísima satisfacción.

Para mi la primera noche fue espantosa. No es lo mismo dar el pecho tumbada, apenas levantándote la ropa, que salir de la cama, avanzar por el pasillo, meterte en su cama a darle la tetilla, esperar despierta a que caiga de nuevo (pongamos 20 minutos de media) y retomar el camino hacia mi camita de nuevo. Tras repetir esta operación varias veces durante la noche, a la mañana siguiente me encontraba fatal y tenía serias dudas sobre si me gustaba la idea de abandonar el colecho.

Sorprendentemente, tras esa primera noche en su habitación en la que tuvo los despertares habituales (es decir, muchos) empezó a despertarse menos veces. De unas 5-6 veces de media pasó a unas 3 veces, siendo el cuarto despertar ya el de levantarse.

Luego tuvimos dos avances precedidos de dos retrocesos. El primer retroceso grande ocurrió en una etapa en la que estuvimos todos malos, de modo que volvió a despertarse 5, 6, 7 veces. Una vez estuvimos buenos, el avance supuso ser capaz de hacer noches con un único despertar, normalmente ya muy avanzada la noche, sobre las 5 o las 6 de la mañana. El segundo retroceso también vino de la mano de unos cuantos virus malosos que nos rondaron por casa, pero tras él vino el súper avance: noches del tirón desde las 22h hasta las 7h, incluso a veces un poquito más.

Ahora mismo (casi 32 meses) parece que estamos en una etapa tranquila. La mayoría de las noches duerme desde las 22h hasta las 07.30h o las 08.00h y luego un pequeño tramo de 20-60 minutos más. Algunas noches, sin embargo, sí que se despierta una vez o dos, normalmente sobre las 01.30h y sobre las 05h, que deben ser sus “horas clave”. Hay noches que a esas horas le oigo quejarse, muy inquieto, casi a punto de llorar, pero vuelve a dormirse el solo sin llamarme por lo que no llego a levantarme. Otras noches, en cambio, sí que me toca darle tetilla un rato y volverme a mi cama.

Pensaba que cuando llegara este momento de dormir más o menos bien estaría súper feliz y disfrutaría muchísimo de un sueño tranquilo y reparador pero no está siendo así. Me cuesta mucho quedarme dormida por lo que me acuesto muy tarde y además lo hago en tensión. Me acuesto con el temor de que se despierte y duermo nerviosa. Llevo muy mal el despertarme en mitad del sueño y tener que ir a su cama por lo que me acuesto con ese temor y no descanso todo lo bien que podría. Supongo que con el tiempo me iré relajando, me iré creyendo que después de dos años y medio de tortura sí es posible dormir al menos 6 horas del tirón, pero de momento aún estoy en fase escéptica.

Foto | Lee Morley en Flickr CC

El mejor regalo de la Navidad 2014

El mejor regalo de Navidad es un carnaval de blogs destinado a generar trabajo. Queremos apoyar a los pequeños emprendedores, poner nuestro granito de arena para que tengan una mejor Navidad. Para ello hay que escribir una entrada recomendando pequeñas tiendas o artesanos que vendan online. En la entrada se recomendarán productos concretos de cada uno de ellos, enlazándolos directamente, y también la tienda concreta.

Nosotros somos muy conscientes de lo que significan pequeños gestos como éste. Convertir la pasión por las mochilas portabebés en nuestro modo de vida ha sido lo más gratificante que hemos hecho en nuestra vida laboral pero también ha supuesto preocupaciones y desvelos. La vida del pequeño emprendedor, del pequeño artesano, de las pequeñas tiendas, es una mezcla de emoción, satisfacción, locura y sinsabores. Es genial, ¡una gran aventura! pero también resulta, a menudo, como una gran carrera de obstáculos.

Enlazando a una tienda o artesano a través de nuestros blogs y redes sociales le estamos mandando visitas directas, y también indirectas, porque estamos ayudando a que mejore su posición en Google. Enlazando los productos que más nos gustan ayudamos a que la gente los conozca y les compre, y a que Google los suba en los resultados de búsquedas.

A veces pequeños gestos provocan grandes cambios. Los bloggers sabemos lo importante que es enlazar una web o un producto concreto, ¿por qué no regalarlo? Ese será nuestro pequeño gran gesto, vamos a ayudar a alguien a pasar mejor la Navidad, ¿te animas? 

Aquí van los míos, con todo mi cariño y buenos deseos:

Después de haber visto las maravillas que salían de sus manos, hace algo más de un mes me decidí a hacerle un pedido a En La Caja Azul. ¿Qué podéis pedirle? El nombre de vuestros hijos, una palabra que signifique algo especial para vosotros, una estrella, un corazón, ¡lo que se os ocurra! Ella lo plasma en una silueta de madera pintada con el tono que más os guste.

Pilar es un encanto, no sabéis hasta qué punto. Fui pesada con el color que quería, con la caligrafía… Y no sólo me soportó estoicamente sino que entendió a la perfección los colores que le pedía, y eso que no era sencillo.

Os dejo algunas imágenes del trabajo que realiza para que os hagáis una idea.

EnLaCajaAzul_David

EnLaCajaAzul_Emma

EnLaCajaAzul_Dulces Sueños

EnLaCajaAzul_Miguel

Mi segunda recomendación es de la tienda Baby Caprichos. Del proyecto de Elena ya os hablé unas entradas atrás. Es una mamá súper trabajadora que adora los juguetes de madera y se merece todo lo mejor y más con esa tienda tan bonita y llena de amor.

Es difícil seleccionar un sólo juguete de todos los que tiene pero por los gustos de mis hijos el que más me llama la atención es este banco de herramientas reversible.

 Banco de herramientas Baby Caprichos

Mi última recomendación es la tienda Mummy Crafts.  Es una tienda que tiene mucho surtido para manualidades, incluyendo la lana con la que por fin logré terminar mi primer jersey tejido a dos agujas: la lana Wolly de DMC, una lana estupenda que no es nada fácil de encontrar.

Jersey tejido a dos agujas mamacontracorriente

Me gustaría contar más sobre esta chica pero tras de haberle escrito en un par de ocasiones no he obtenido respuesta. Es una pena porque de alguna manera siento que la conozco ya que la sigo en las redes sociales, le he hecho varios pedidos y el recuerdo del primer jersey que logré terminar siempre estará unido a ella. En cualquier caso, le deseo lo mejor.


 

Superar la retención de heces o encopresis

Encopresis

Tras tres meses de retención de heces, y sin decirlo muy alto por si acaso, creo que podemos dar el kakadrama por superado. Eso no significa que el control de esfínteres esté superado del todo, todavía no está consolidado, pero al menos el sufrimiento parece que ha pasado.

Como conté en el post en el que explicaba la encopresis que estaba sufriendo, Bebé decidió dejar el pañal de motu propio a finales de agosto, cuando a mi ni se me había pasado por la cabeza retirárselo ya que no pensaba que estuviera preparado y no había prisa alguna. Sin embargo, el control del pis fue estupendo desde el primer momento e incluso hizo sus primeras dos heces sin problema. Pero a la tercera vez, quizá cuando ya era consciente del momento de hacer caca, de la expulsión en si misma, entró en pánico. El momento de hacer caca se convirtió en una pesadilla que crecía con el paso de los días.

El punto álgido del kakadrama, apelativo cariñoso que elegimos para quitar leña a un asunto que en puridad era dramático, fue terrible y desesperante.  Cuando empezó a retener las heces el drama ocurría en días alternos. Conforme fue reteniendo más, imagino que las heces se fueron acumulando y con ellas las ganas de defecar. Pasamos a tener drama todos los días. Y después a todas horas.

Ese punto en el que el drama era constante y le impedía (y nos impedía) hacer vida normal fue de las cosas más duras que hemos pasado como padres, ¡qué impotencia! Apenas podía dormir porque las ganas de hacer caca no le dejaban. Tampoco podía comer. Se retorcía en el suelo llorando, se iba a la cama, no quería ni mamar, sólo llorar y quejarse. Finalmente, tras una, dos horas de sufrimiento, se le caía una mini-caca. Eso le aliviaba un poco, quizá unos minutos, con suerte unas horas, y entonces el cuerpo le pedía de nuevo hacer el resto. A otras dos horas de sufrimiento le seguía otra mini-caca. Y así durante días y días durante más o menos dos o tres semanas. Parece poco tiempo pero aquello pasó como si fueran meses.

En ese espacio de tiempo probamos las Flores de Bach que os comentaba en un post anterior y la osteopatía, de la que hablaré más adelante. Leimos cuentos sobre el tema para intentar normalizar el momento de hacer caca. También jugamos mucho con la plastilina, tal como nos indicó Crecer Juntos con Arte. Hacíamos un muñeco y simulábamos que hacía caca. También le ponía churrillos de plastilina en el culo o me los ponía a mi misma para simular la situación.

Y, como ocurren las cosas con los niños, cuando nada parecía indicar que fuera a superar su gran miedo, un buen día lloró sólo durante 20 minutos. Sí, se la hizo encima, pero sólo lloró 20 minutos y logró soltar una cantidad aceptable y no una mini-caca. A la siguiente vez lloriqueó unos minutos y luego se lo hizo encima. Así entramos en una fase en la que se hacía las heces siempre encima pero sin drama alguno. ¡Un gran triunfo! Sí, le seguía teniendo un miedo terrible al baño pero al menos podía hacer caca cuando tuviera ganas y sin sufrir por ello.

En esa fase estuvimos un tiempo. No había manera de convencerle de que hacerse la caca encima no podía prolongarse mucho más. De hecho, cuando ya hacía más de dos meses y pico de haber dejado el pañal controlando el pis perfectamente, empezó a hacerse pis encima. Fue como un jarro de agua fría porque en un momento en el que el kakadrama parecía controlado, tener que quitarle no sólo cacas de encima sino diez pises diarios a mi se me hacía un mundo.

Hablé de nuevo con Valentina de Crecer Juntos con Arte y decidí hablar con él y explicarle que como se lo hacía todo encima le pondría el pañal de nuevo.  Le noté muy confuso, ni se opuso ni tampoco le entusiasmaba la idea. Al día siguiente le puse el pañal durante todo el día y no hubo ningún escape, ¡ley de Murphy! Así que al día siguiente volvimos al calzoncillo y, misteriosamente, los escapes mejoraron hasta casi desaparecer. Había que estar pendiente y llevarle al baño pero dejó de mojarse.

Por fin, un buen día, a la que se sentó en el WC a hacer pis, cayó una caca. Le hice la ola y toda la fiesta que se me ocurrió en ese momento y parece que le convenció la experiencia. Despedimos a la caquita con mucha alegría y desde entonces casi todas las cacas han sido en el WC, incluso avisando él previamente. Ha habido algún escape, que creo que es normal, pero el cambio que ha dado ha sido fantástico.

¿Superado? Como decía al principio del post, me da miedo decirlo muy alto. Creo que el miedo, la terrible encopresis sí está superada ¡y eso es un gran paso! Quiero pensar que hemos llegado al fin de esa pesadilla.

La operación pañal desde mi punto de vista está costando más de lo esperado, quizá porque se empeñó en dejar el pañal antes de tiempo simplemente por imitar a su hermano. Pero esa percepción la desarrollaré en otro post.

Foto | Bebé Feliz