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Mi experiencia en TodoneneS comprando sillas de coche: un 10

Niños en el coche

Hace unos meses empecé a darle la tabarra a una gran amiga porque quería cambiar las sillas del coche de mis hijos, que ya empezaba a vérselas pequeñas. Mi amiga es una experta en temas de seguridad vial, le interesa muchísimo el tema, lee todo lo que cae en sus manos y está muy al día.

Como muchos sabréis, los expertos aconsejan que los niños viajen en el coche a contramarcha el mayor tiempo posible. A muchos padres les parece una pésima idea llevar a su hijo de 2-3-4 años a contramarcha, pero lo cierto es que, como ocurre en muchos otros temas, hay mucho prejuicio infundado en este tema y no hay más que ponerse a leer sobre ello para darse cuenta. Ya os contaré nuestra experiencia.

En la lista de errores que de buena fe cometimos con Mayor por pardillos estuvo la de pasarle a una silla Grupo 1 mirando hacia delante mucho antes de que lo necesario (y de lo recomendable, claro). En principio, mi idea inicial era que Bebé heredara la silla de Mayor, lo que implicaba que dejara de viajar a contramarcha y comprarle una silla nueva solamente a Mayor. Desde luego, era la opción más económica.

Pero después de muchas horas leyendo y releyendo sobre el tema páginas como A Contramarcha y Re-Tensión Infantil y de interminables intercambios de mails con mi amiga cada vez tenía menos claro que la opción económica fuera la opción que a mi me dejaba tranquila. Ahora contábamos con información suficiente para hacer una correcta elección y con sillas en el mercado que permiten ir a contramarcha hasta los 18 kilos de peso, algo que cuando hace cuatro años cambiamos a Mayor de su Grupo 0+ al Grupo 1 yo juraría que no existían. Teniendo todos esos datos en mi mano no me dejaba tranquila optar por la opción económica, debía decidirme por la más segura.

Tomada la decisión de comprar dos sillas y no una, seguí dando la tabarra a mi amiga hasta límites insospechados para ver qué modelo elegíamos. Ella insistía mucho en que fuera a TodoNeneS, una tienda de productos de puericultura que está en Villaviciosa de Odón y tiene fama de ser de lo mejorcito de España y de ser uno de los grandes especialistas en sistemas de retención infantil para el coche del país. Consulté con varias mamás, consulté en Internet y descubrí que al parecer la tienda es casi un sitio de peregrinaje al que acude gente incluso de otras partes de España por el estupendo asesoramiento y servicio.

Me resistí mucho. El porcentaje de compras que hago en tiendas a pie de calle es prácticamente inexistente y pudiendo comprar las sillas por Internet me daba una pereza infinita ir hasta allí, más aún teniendo que llevarme a los niños. Pero ante la insistencia de dos amigas, que me aseguraban que no me iba a arrepentir, allá que nos fuimos un sábado por la mañana.

Empezando por la conclusión, puedo decir que el asesoramiento y servicio de la tienda me pareció de 10, que mereció totalmente la pena acudir allí y que se lo recomendaría a cualquiera con los ojos cerrados. De hecho, escribo este post porque creo que merece la pena dar a conocer sitios como éste, que realmente saben lo que venden, que asesoran al cliente con honestidad y que dan tan buen servicio que hasta te dejan las sillas montadas en el coche. De verdad, me quito el sombrero.

A pesar de haber ido un sábado por la mañana, en junio, nos atendieron relativamente rápido. Mis amigas me avisaron de que los sábados se ponía llenísimo de gente y, sí, tuvimos que esperar un rato a que nos atendieran porque en la zona de las sillas de coche había bastante gente, pero fue un rato razonable. Además, algo muy importante para nosotros es que en la zona de las sillas de automóvil tienen una pequeña zona para que los niños jueguen y se entretengan. Sin ella no hubiéramos podido soportar la espera, pero gracias a esa zona mis fierecillas aguantaron bien y de buen humor, que es lo importante.

El asesoramiento me encantó. Yo había leído mucho y tenía unas ideas bastante claras, que pude compartir con el chico que nos atendió y aprender varias cosas nuevas, que nunca está de más. Cuando vas a un sitio a que te asesoren habiendo leído mucho siempre tengo algo de miedo a terminar sabiendo yo más que el dependiente y llevarme un chasco, pero en absoluto fue así. La persona que nos atendió era una enciclopedia andante y nos asesoró justo en lo que necesitábamos. De hecho, aunque coincidimos en la silla que queríamos para Bebé, finalmente elegimos una silla diferente a la que yo tenía en mente para Mayor, mucho más apropiada para él.

Un punto interesante de acudir allí es que los niños pueden probar las sillas. A mi a priori me parecía algo prescindible pero ver cómo le queda la silla al niño es importante, especialmente cuando Bebé odiaba el coche y su silla a más no poder hasta el momento o para poder valorar qué silla podía crecer mejor con Mayor de cara a prolongar su uso el máximo tiempo posible.

Aunque lo explicaré en otro post porque creo que puede ser interesante, optamos por una Kipplan Triofix Recline para Bebé y por una BMW Junior Seat para Mayor. La Kipplan es una silla que se pueden llevar a contramarcha hasta los 18 kilos, que en el caso de un niño de poco peso como es el caso de Bebé seguro que serán más de 4 años. También se puede poner a favor de la marcha en el momento en que se desee o a partir de ese peso, ya que la silla es un grupo 1-2-3 y aguanta hasta 36 kilos. La silla BMW es una silla grupo 2-3 (a partir de 15 kilos) y tiene fama de ser una de las mejores del mercado, única en incorporar un sistema de absorción de impacto japonés del que dicen que es lo más de lo más en seguridad en el automóvil.

Para rematar, nos acompañaron al coche, nos quitaron las sillas que teníamos hasta el momento y nos dejaron instaladas las nuevas y a los niños montados en ellas y perfectamente ajustados.

Creo que más no se puede pedir. En serio, un 10.

Bueno, sí, hay más. Desde que hemos cambiado a Bebé a su nueva silla está encantado. De odiar el coche y patalear con todas sus fuerzas cuando tocaba viajar, de llorar amargamente durante kilómetros hasta el punto de que hemos evitado al máximo coger el coche en estos dos años, de todo ese drama hemos pasado a pedir montar en el coche, a subirse solo, a aplaudir en cuanto ve su silla y a contarle a todo el mundo que sus papás le compraron una silla nueva. Pero esto lo contaré en otra entrada…

Foto | Ryan Dickey en Flickr CC

Probando “Circus”, nuestro primer juego de barquitos

A principios de mes me contactaron desde DeMartina.com, una juguetería online muy conocida, para ofrecerme participar en un programa de testeo de juguetes en el que ya han participado otras blogueras antes, seguramente os suene.

Tras comentar con ellos las edades de mis niños, que son bastante pequeños, descartamos algunas opciones por contener piezas demasiado pequeñas y finalmente me enviaron este juego de mesa, “Circus“, de la marca Cayro.

Así viene presentado, la caja es una chuladaAsí viene presentado, la caja es una chulada

Hasta el momento nuestra experiencia con juegos de mesa era prácticamente inexistente por varias razones; en los últimos meses la razón fundamental es que Bebé boicoteaba cualquier actividad que requiriera un mínimo de orden en una mesa y que no le incluyera en el juego, por lo que nuestras opciones de juegos tranquilos estaban bastante reducidas. Sin embargo, ha sido relativamente sencillo conseguir esta vez poder jugar unas cuantas partidas con Mayor mientras él se conformaba con mirar a cambio de que le fuéramos entregando las figuritas del juego según iban siendo eliminadas.

El juego “Circus” es básicamente una re-interpretación (mucho más bonita y atrayente para niños pequeños, a mi modo de ver) del juego de los barquitos. Se juega entre dos personas, cada una de las cuales tiene un escenario que es la carpa del circo.

Circus-Cayro-2Este es el escenario donde se colocan las fichas

Ahí colocará al payaso, al forzudo, al león y al director del circo. Se trata de ir adivinando en qué zonas del circo (el cañón, la cama elástica…) ha colocado el contrincante a sus personajes.

Hojita para apuntar en CircusHojita para apuntar en Circus

Cada jugador tiene una hojita donde puede ir tachando los personajes y las zonas, para no repetir las preguntas. Vienen muchas hojitas pero llegará un momento en que las tengamos que fotocopiar.

El juego está indicado para mayores de cinco años, a Mayor le faltan tres meses y sí que creo que es un poco pequeño para el juego, al menos para jugarlo con soltura. A pesar de haber jugado varias veces, le cuesta entender la picardía del juego y en vez de hacer preguntas al otro se chiva de dónde tiene él sus propias piezas. También ocurre que no es capaz de llevar una estrategia ordenada de preguntas por lo que el juego se prolonga si no le damos pistas lo que produce que al final se aburra. Tal vez precisamente por su encantadora inocencia jugando a Circus, y a pesar de haber adaptado el juego a nuestra manera, nos lo hemos pasado muy bien y nos hemos reído muchísimo en cada ocasión que lo hemos sacado. Ha habido momentos buenísimos de pequeñas trampas como mover los personajes una vez colocados o utilizar a Bebé para averiguar donde teníamos nosotros nuestras fichas. En fin, al final hemos conseguido jugar los cuatro de una forma bastante divertida y sin enfadarnos aunque no hayamos respetado las normas del juego al pie de la letra.

El juego estéticamente es una chulada, los personajes son de madera y están muy bien terminados y el escenario es sólido aunque me preocupa que siendo de cartón Bebé lo destroce, por lo que intento que esté lejos de su alcance en cuanto acaba la partida. Además los personajes son bastante pequeños y Bebé aún sigue metiéndose cosas en la boca por lo que tengo bastante cuidado con este juego siempre que lo sacamos.

Se desmonta fácilmente y se pliega en plano. Se puede volver a meter dentro de la caja en la que viene aunque yo no he sido capaz de meter las figuras donde venían así que van sueltas dentro de la caja. En cualquier caso es un juguete fácil de recoger y que ocupa poco espacio una vez guardado, algo que en mi casa es importante.

Como primera experiencia en juegos de mesa nos ha gustado y nos abre el camino para seguir probando nuevas posibilidades.

Patinete Micro Maxi: un patinete alucinante

Cuando empezó a hacer buen tiempo comenzamos a coincidir todas las tardes en el parque el mismo grupito de amigos que ya jugaban juntos en el cole con Mayor. Es una estampa bonita porque muchas veces juegan al estilo Verano Azul: cada uno montado en un cacharro diferente recorriendo el parque arriba y abajo, unos niños más mayores, otros más pequeños, algunos como nosotros con los hermanitos bebés también acoplados al plan. Y cada cierto tiempo se bajan todos, se intercambian los cacharros y siguen recorriendo el parque.

Nosotros normalmente bajábamos la moto, ya heredada por Bebé, ya que las dos bicis que tenemos estaban rotas por diferentes motivos y además de no tener claro cómo arreglarlas parecía que nuestros hijos tenían poco interés en ellas. Lo que realmente les motivaba en el parque eran los patines, que se veían a montones, siempre andaban cogiendo alguno prestado.

Así surgió la idea de comprar un patinete, para que nuestros niños pudieran tener uno propio e incorporarlo al parque móvil de cada tarde.

Pensando en qué patinete comprar me vino a la mente que Mamá sin complejos hacía ya tiempo que había comprado uno para Rayo con el que estaban muy contentos así que no dude en preguntarle.

La marca se llama MICRO y por lo que he investigado son los reyes del patinete. Como sucede con las cosas molonas y de calidad, una vez que has visto estos patinetes los demás ya no te apetecen. Podéis entrar en la página de su distribuidor oficial en España y verlos con detenimiento, pues además tienen diferentes tallas, modelos y colores.

Nosotros estuvimos en la duda de si coger un patinete Mini Micro, que en la página web pone que va de los 2 a los 6 años, o un Maxi Micro, que va de los 6 a los 12 años. Mamá sin complejos nos aconsejó sin duda el Maxi, que era el que habían elegido ellos, y que les iba tan bien. Yo tenía mis dudas por la altura de Bebé, que a sus dos añitos recién cumplidos tiene la talla de un niño de año y medio pero tras ver en la web que la altura mínima del Maxi Micro es exáctamente igual que la altura del Mini, no tenía sentido elegir el más pequeño de los dos. El patinete Maxi Micro mide 68 cm de alto en su posición mínima y 93 cm en su altura máxima mientras que el Mini Micro es fijo y mide 68 cm.

Como ya teníamos unas ganas locas nos fuimos en domingo al único Dideco que estaba abierto y nos lo llevamos puesto. Hay que decir que los patinetes Micro no son fáciles de encontrar en tiendas a pie de calle y de hecho en Dideco no lo tenían de todos los colores que se pueden ver en la web, así que en este caso hicimos una excepción porque no podíamos esperar, ya sabéis que normalmente compramos todo online. En cualquier caso, el patinete que compramos, en color verde lima, es súper chulo.

En las fotos podéis ver cómo le queda a los niños, que están encantadísimos con el patinete y no lo han soltado desde que lo compramos.

Patinete Micro MaxiMayor posando feliz con su súper patinete recién estrenado
Patinete Micro MaxiBebé días después en el parque con el patinete en plena acción

El patinete es una pasada, no podemos estar más contentos con la recomendación que nos hizo Mamá sin complejos.

Vamos, es que nos dan ganas de comprarnos uno para nosotros, ¡que los tienen de adulto!

Yo lo he probado un poquito ya que el patinete aguanta hasta 50 kilos de peso y está pensado para llegar hasta 1.50 cm de altura y la sensación es genial.

La marca debe ser conocida entre los entendidos porque algunos días cuando vamos al parque algún niño mayor dice “guauu, un micro” y enseguida nos lo piden. La verdad es que el patinete los primeros días tuvo cola para probarlo y no es extrañar.

¿Qué tiene de especial?:

- Las dos ruedas las tiene delante, es un patinete súper estable que no se cae de ninguna manera, se sostiene solo.

- Se desliza como la seda y no hace nada de ruido.

- Pesa poquísimo, si coges cualquier patinete normal y luego éste la diferencia es significativa.

- El sistema que tiene para girar es sensacional: solamente hay que inclinarse un poquito. Tendríais que ver cómo lo maneja Mayor, cómo toma las curvas y qué velocidad alcanza. ¡Da gusto verle!

- En la parte trasera lleva una rueda doble y un freno muy fácil de controlar por los niños que además no produce frenazos bruscos.

- La altura es regulable, algo interesante de cara a que lo utilicen dos hermanos de diferentes edades como es nuestro caso.

- El tacto del manillar, de goma, es muy agradable y flexible, en caso de caída minimiza el golpetazo si se dan contra él.

- En la web dicen que la plataforma antideslizante lleva un refuerzo de aluminio y fibra de vidrio de manera que si se rompe no deja cantos cortantes que pudieran producir un gran accidente.

Desde que lo tenemos lo llevamos a todas partes, a los niños les encanta. Teníamos dudas sobre si comprar uno o dos pero lo están compartiendo muy bien. Muchas veces les montamos a los dos, que caben perfectamente, y como se puede levantar el manillar, les llevamos así hasta casa, ¡se lo pasan pipa!

Eso sí, el patinete es caro, alguna pega tenía que tener. Son 99.90 euros.