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Probando “Circus”, nuestro primer juego de barquitos

A principios de mes me contactaron desde DeMartina.com, una juguetería online muy conocida, para ofrecerme participar en un programa de testeo de juguetes en el que ya han participado otras blogueras antes, seguramente os suene.

Tras comentar con ellos las edades de mis niños, que son bastante pequeños, descartamos algunas opciones por contener piezas demasiado pequeñas y finalmente me enviaron este juego de mesa, “Circus“, de la marca Cayro.

Así viene presentado, la caja es una chuladaAsí viene presentado, la caja es una chulada

Hasta el momento nuestra experiencia con juegos de mesa era prácticamente inexistente por varias razones; en los últimos meses la razón fundamental es que Bebé boicoteaba cualquier actividad que requiriera un mínimo de orden en una mesa y que no le incluyera en el juego, por lo que nuestras opciones de juegos tranquilos estaban bastante reducidas. Sin embargo, ha sido relativamente sencillo conseguir esta vez poder jugar unas cuantas partidas con Mayor mientras él se conformaba con mirar a cambio de que le fuéramos entregando las figuritas del juego según iban siendo eliminadas.

El juego “Circus” es básicamente una re-interpretación (mucho más bonita y atrayente para niños pequeños, a mi modo de ver) del juego de los barquitos. Se juega entre dos personas, cada una de las cuales tiene un escenario que es la carpa del circo.

Circus-Cayro-2Este es el escenario donde se colocan las fichas

Ahí colocará al payaso, al forzudo, al león y al director del circo. Se trata de ir adivinando en qué zonas del circo (el cañón, la cama elástica…) ha colocado el contrincante a sus personajes.

Hojita para apuntar en CircusHojita para apuntar en Circus

Cada jugador tiene una hojita donde puede ir tachando los personajes y las zonas, para no repetir las preguntas. Vienen muchas hojitas pero llegará un momento en que las tengamos que fotocopiar.

El juego está indicado para mayores de cinco años, a Mayor le faltan tres meses y sí que creo que es un poco pequeño para el juego, al menos para jugarlo con soltura. A pesar de haber jugado varias veces, le cuesta entender la picardía del juego y en vez de hacer preguntas al otro se chiva de dónde tiene él sus propias piezas. También ocurre que no es capaz de llevar una estrategia ordenada de preguntas por lo que el juego se prolonga si no le damos pistas lo que produce que al final se aburra. Tal vez precisamente por su encantadora inocencia jugando a Circus, y a pesar de haber adaptado el juego a nuestra manera, nos lo hemos pasado muy bien y nos hemos reído muchísimo en cada ocasión que lo hemos sacado. Ha habido momentos buenísimos de pequeñas trampas como mover los personajes una vez colocados o utilizar a Bebé para averiguar donde teníamos nosotros nuestras fichas. En fin, al final hemos conseguido jugar los cuatro de una forma bastante divertida y sin enfadarnos aunque no hayamos respetado las normas del juego al pie de la letra.

El juego estéticamente es una chulada, los personajes son de madera y están muy bien terminados y el escenario es sólido aunque me preocupa que siendo de cartón Bebé lo destroce, por lo que intento que esté lejos de su alcance en cuanto acaba la partida. Además los personajes son bastante pequeños y Bebé aún sigue metiéndose cosas en la boca por lo que tengo bastante cuidado con este juego siempre que lo sacamos.

Se desmonta fácilmente y se pliega en plano. Se puede volver a meter dentro de la caja en la que viene aunque yo no he sido capaz de meter las figuras donde venían así que van sueltas dentro de la caja. En cualquier caso es un juguete fácil de recoger y que ocupa poco espacio una vez guardado, algo que en mi casa es importante.

Como primera experiencia en juegos de mesa nos ha gustado y nos abre el camino para seguir probando nuevas posibilidades.

Patinete Micro Maxi: un patinete alucinante

Cuando empezó a hacer buen tiempo comenzamos a coincidir todas las tardes en el parque el mismo grupito de amigos que ya jugaban juntos en el cole con Mayor. Es una estampa bonita porque muchas veces juegan al estilo Verano Azul: cada uno montado en un cacharro diferente recorriendo el parque arriba y abajo, unos niños más mayores, otros más pequeños, algunos como nosotros con los hermanitos bebés también acoplados al plan. Y cada cierto tiempo se bajan todos, se intercambian los cacharros y siguen recorriendo el parque.

Nosotros normalmente bajábamos la moto, ya heredada por Bebé, ya que las dos bicis que tenemos estaban rotas por diferentes motivos y además de no tener claro cómo arreglarlas parecía que nuestros hijos tenían poco interés en ellas. Lo que realmente les motivaba en el parque eran los patines, que se veían a montones, siempre andaban cogiendo alguno prestado.

Así surgió la idea de comprar un patinete, para que nuestros niños pudieran tener uno propio e incorporarlo al parque móvil de cada tarde.

Pensando en qué patinete comprar me vino a la mente que Mamá sin complejos hacía ya tiempo que había comprado uno para Rayo con el que estaban muy contentos así que no dude en preguntarle.

La marca se llama MICRO y por lo que he investigado son los reyes del patinete. Como sucede con las cosas molonas y de calidad, una vez que has visto estos patinetes los demás ya no te apetecen. Podéis entrar en la página de su distribuidor oficial en España y verlos con detenimiento, pues además tienen diferentes tallas, modelos y colores.

Nosotros estuvimos en la duda de si coger un patinete Mini Micro, que en la página web pone que va de los 2 a los 6 años, o un Maxi Micro, que va de los 6 a los 12 años. Mamá sin complejos nos aconsejó sin duda el Maxi, que era el que habían elegido ellos, y que les iba tan bien. Yo tenía mis dudas por la altura de Bebé, que a sus dos añitos recién cumplidos tiene la talla de un niño de año y medio pero tras ver en la web que la altura mínima del Maxi Micro es exáctamente igual que la altura del Mini, no tenía sentido elegir el más pequeño de los dos. El patinete Maxi Micro mide 68 cm de alto en su posición mínima y 93 cm en su altura máxima mientras que el Mini Micro es fijo y mide 68 cm.

Como ya teníamos unas ganas locas nos fuimos en domingo al único Dideco que estaba abierto y nos lo llevamos puesto. Hay que decir que los patinetes Micro no son fáciles de encontrar en tiendas a pie de calle y de hecho en Dideco no lo tenían de todos los colores que se pueden ver en la web, así que en este caso hicimos una excepción porque no podíamos esperar, ya sabéis que normalmente compramos todo online. En cualquier caso, el patinete que compramos, en color verde lima, es súper chulo.

En las fotos podéis ver cómo le queda a los niños, que están encantadísimos con el patinete y no lo han soltado desde que lo compramos.

Patinete Micro MaxiMayor posando feliz con su súper patinete recién estrenado
Patinete Micro MaxiBebé días después en el parque con el patinete en plena acción

El patinete es una pasada, no podemos estar más contentos con la recomendación que nos hizo Mamá sin complejos.

Vamos, es que nos dan ganas de comprarnos uno para nosotros, ¡que los tienen de adulto!

Yo lo he probado un poquito ya que el patinete aguanta hasta 50 kilos de peso y está pensado para llegar hasta 1.50 cm de altura y la sensación es genial.

La marca debe ser conocida entre los entendidos porque algunos días cuando vamos al parque algún niño mayor dice “guauu, un micro” y enseguida nos lo piden. La verdad es que el patinete los primeros días tuvo cola para probarlo y no es extrañar.

¿Qué tiene de especial?:

- Las dos ruedas las tiene delante, es un patinete súper estable que no se cae de ninguna manera, se sostiene solo.

- Se desliza como la seda y no hace nada de ruido.

- Pesa poquísimo, si coges cualquier patinete normal y luego éste la diferencia es significativa.

- El sistema que tiene para girar es sensacional: solamente hay que inclinarse un poquito. Tendríais que ver cómo lo maneja Mayor, cómo toma las curvas y qué velocidad alcanza. ¡Da gusto verle!

- En la parte trasera lleva una rueda doble y un freno muy fácil de controlar por los niños que además no produce frenazos bruscos.

- La altura es regulable, algo interesante de cara a que lo utilicen dos hermanos de diferentes edades como es nuestro caso.

- El tacto del manillar, de goma, es muy agradable y flexible, en caso de caída minimiza el golpetazo si se dan contra él.

- En la web dicen que la plataforma antideslizante lleva un refuerzo de aluminio y fibra de vidrio de manera que si se rompe no deja cantos cortantes que pudieran producir un gran accidente.

Desde que lo tenemos lo llevamos a todas partes, a los niños les encanta. Teníamos dudas sobre si comprar uno o dos pero lo están compartiendo muy bien. Muchas veces les montamos a los dos, que caben perfectamente, y como se puede levantar el manillar, les llevamos así hasta casa, ¡se lo pasan pipa!

Eso sí, el patinete es caro, alguna pega tenía que tener. Son 99.90 euros.

Magic Forest: una decepción para nosotros

A finales de la semana pasada mis padres me llamaron para decirme que habían leído que en Kinépolis Pozuelo habían abierto un súper parque de bolas con unas instalaciones increíbles. Mayor es habitual de ludotecas y parques de bolas desde que tenía dos años, es el sitio ideal donde dar rienda suelta a toda su energía y para nosotros ha sido siempre muy divertido acompañarle a sitios donde se lo pasa tan tan bien. Bebé ha empezado hace poco a entrar hace poco en alguna, cuando cumplió los dos añitos también.

Tras la llamada de mis padres entramos en la web del sitio: Magic Forest. ¡Wooow, desde luego que es espectacular! Bueno, los precios también eran espectaculares pero viendo las instalaciones nos parecía hasta barato por dos horas de diversión y entrando Bebé gratis. Además, avalado por Kinépolis tenía que ser bueno, porque actividades como NaviFun nos han encantado los dos años que hemos ido. Ni qué decir tiene que fuimos allí casi corriendo, el sábado pasado.

Y ahí empezó la gran decepción.

Después de haber revisado de nuevo la web, en ningún momento dejan clara una realidad palpable: el sitio está pensado para niños que ya han cumplido 5 años. Si tus hijos no tienen 5 años, ahórrate la visita, es una pérdida de tiempo y de dinero. ¿Por qué?

- Por un lado, porque aunque desde los 4 años ya les cobran su entrada de 9.50 euros como a todos los demás, sólo les dejan pasar a dos áreas: la de bebés, que es de risa, y la de “las setas”, que viene a ser una caseta de cualquier parque madrileño pero más bonita, es decir, con una dificultad y diversión realmente baja.

- Por otro lado, porque aunque los menores de 4 años no pagan, no pintan nada allí. La zona de bebés (para ellos bebés son todos los menores de 4 años) es un rinconcillo de tres metros cuadrados con tres gusanos y tres setas pegadas con velcro al suelo. Puede que sea divertido para algún bebé de menos de un año pero desde luego no más allá de esa edad.

Y ¿qué pasó? Pasó que mis hijos iban allí con una ilusión tremenda. No miento si digo que llegaron corriendo y dando saltos desde el coche tras haber visto las fotografías de la web. Y luego cuéntales tu una vez dentro que pueden “ver pero no tocar”. Cuéntale a un niño al que le faltan dos meses y poco para los cinco años que otros niños de su altura pueden jugar a todo lo guay pero que a él le han puesto un chaleco amarillo y eso significa que será rechazado una y otra vez cuando quiera entrar a jugar. Y cuéntale tú, a ver si puedes, a un niño como Bebé, que tiene que quedarse quietecito en la cutre-zona de bebés sin que ni siquiera le dejen pasar “a las setas” de su hermano cuando él en cualquier parque a pie de calle se mueve por casetas y columpios cien veces más arriesgados.

Como era de esperar, los dos lloraron. La tarde de juegos espectacular se tornó en un timo. Sí, en un timo, porque ya que Bebé no podía hacer absolutamente nada allí sin que nos regañaran, que hasta les molestaba que los padres estuviéramos en las escaleras, decidimos pedir unas patatas fritas para entretenerle con algo y evitar tener que irnos de inmediato y rematar al Mayor. Las patatas fritas que nos trajeron eran corcho calentado al microondas, dignas del peor capítulo de Chicote y al módico precio de 7.20 euros.

Es decir, que en hora y media nos gastamos 18.90 euros, que se dice pronto, en admirar las instalaciones y tomarnos un refresco. Vamos, que hubiéramos hecho muchas más cosas y más divertidas en la calle y desde luego mucho más barato.

Magic Forest Kinépolis Pozuelo

Lo que sale en la fotografía que tomé allí es el corralito para menores de cuatro años, único lugar donde les permiten estar. Y esa planta chulísima para trepar que se ve detrás estaba prohibida para menores de cinco años, como prácticamente todo lo demás, y vigilada por la monitora-sargento que lleva polo naranja.

En la vueltecita que me di observé a varias familias quejándose de lo mismo, en concreto una familia que había llegado con varios niños estaba verdaderamente indignada. El sitio estaba bastante lleno pero intuyo que pocos volverán.

Desde luego nosotros, salvo que cambien las cosas, tardaremos mucho en volver. Porque aun cuando Mayor haya cumplido los 5 años, ¿cómo hacemos para que Bebé no pase dos horas llorando de frustración?

No es un problema de que las zonas sean peligrosas, en absoluto. Muchas de las zonas son iguales a las que hemos visto en otras ludotecas con límites de edad muy inferiores (de hecho, los sitios donde nosotros vamos tienen un límite de dos o tres años de edad) La normativa de edad de Magic Forest no responde a la realidad del sitio, en el que, por cierto, es obligatorio el uso de calcetines pero el suelo resbala bastante y varios niños, incluido Mayor, se dieron un buen culetazo.

Es un problema de que quien ha montado el local da la impresión de que no tiene niños. Da la impresión de que han puesto allí más que a monitores a policias, si ya debajo del cartelito de Staff  pone “Ojo que te veo” (¡mensaje positivo donde los haya!) Mientras que en cualquier otro sitio los monitores son un amor, aquí me parecieron más preocupados de prohibir y regañar que de otra cosa.

¿Algo positivo? A la salida nos preguntaron qué tal y amablemente escucharon todas nuestras quejas. Nos dijeron que acababan de empezar, que entendían lo que explicábamos y que seguramente harían cambios. Pues ojalá porque el sitio es impresionante, tiene un potencial increíble, pero si se destina sólo a niños mayores de cinco años por lo menos que lo dejen claro en su publicidad y, desde luego, que no cobren una entrada tan cara para luego no permitir el acceso a nada.

Me sabe mal haber tenido que escribir esto pero es que me pareció tan descabellado y tal tomadura de pelo que tenía que contarlo. Si vais a ir, por lo menos ya sabéis lo que os encontraréis.