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La Letrera: mi (estupenda) experiencia con ellos

La Letrera logo

Después de mi mala experiencia con Mimub y Westwing, tenía muchas ganas de poder compartir una buena experiencia de decoración de estilo nórdico ¡y hoy por fin puedo!

Conocí a los chicos de La Letrera hace ya bastante tiempo, a través de su cuenta de Instagram, ¡como no! Debo decir que fueron uno de los máximos responsables de que me picara, y mucho, el gusanillo del estilo nórdico. Esas fotos llenas de luz, la combinación del blanco con la madera.. ¡me encanta todo lo que publican!

Como ellos mismos dicen, su tienda es de “handmade deco“. Decoración hecha a mano, en madera, con una clara inspiración escandi, usando tonos neutros o la madera de pino sin tratar. Se pasan el día en el taller y se nota que ponen mucho de sí mismos en cada pieza.

Pero es que además son gente maja. Ya me parecían agradables a través de Instagram pero tras haber hablando con Marina por mail lo he confirmado. Me parece algo a destacar porque últimamente no dejo de toparme con gente a la que parece que el éxito se le ha subido a la cabeza y me gusta pensar que todavía queda gente trabajadora, sencilla, con buen gusto y, además, con los pies en la tierra.

En fin, ¡que me enrollo demasiado! Y lo que quería contar es que cuando por fin terminé la reforma del dormitorio tenía claro que pondría unas cuantas cositas suya y desde esta semana ya tengo colocaditas.

Aquí os dejo un par de fotos de cómo han quedado.

La Letrera casitas y cámara de fotosLas mini-casitas son una monada ¡y la cámara es preciosísima! El cuadro que veis es el manifesto Holstee en un marco de Ikea.

La Letrera estrella hueca

La estrella no tengo claro si dejarla ahí o buscarle un espacio más amplio. Me gustaría ponerla en el salón pero al alcance de los niños me temo que no es buen sitio.

La estantería es de Kenay Home, otro día hablaré de mi experiencia con ellos.

En la foto inferior podéis ver qué mimo pusieron al hacer el envío, con eso terminaron de conquistarnos.

La Letrera 3 detalle del envío

En definitiva, fantástica compra, ni una pega y un sitio que puedo recomendar con gusto.

¿En serio hay dos bandos de madres?

Articulo El País

Como algun@s sabéis, hace unas semanas me llamaron de El País para entrevistarme. Con ocasión de la polémica surgida en torno a cierto libro publicado por cierto pseudo-pediatra diciendo barbaridades sobre la lactancia (y de cuyo nombre no quiero acordarme para no darle ningún tipo de publicidad), querían saber mi opinión sobre toda la polémica que se había levantado y, de paso, sobre una supuesta guerra entre madres de uno y otro bando. En este caso, los dos bandos eran pecho y biberón, pero la entrevista no discurrió solamente por ese camino sino que hablamos en general, de guerras sobre maternidad y crianza.

El resultado de esa conversación se convirtió en este artículo que se publicó en tanto en la edición de papel como la digital y que podéis leer aquí:

La España del pecho frente a la del biberón

Como os imaginaréis, resumir una hora de charla es complicado. Y el artículo no se centra únicamente en aquello que comentamos ella y yo sino en lo que la autora ha creído conveniente y en sus conversaciones también con otras personas, como es lógico.

Dado que muchas cosas se han quedado por el camino y algunas de ellas me parecen interesantes, me apetecía plasmar aquí algunas de las cosas que dije que no han quedado reflejadas.

La conversación se inició diciéndole que a mi el tema me cansa mucho y no me despierta interés. Si queda alguien por ahí que me siga desde el principio seguro que habrá visto que al principio me enzarzaba en todas y cada de las batallas que se iniciaban en los comentarios de mis posts por casi cualquier cosa y después pasé a evitar en lo posible temas polémicos y a no entrar a trapos de provocaciones. Como últimamente he dicho hasta la saciedad, cada uno elige qué batallas quiere librar, y será por la edad, porque estoy muy pacífica o porque ya son más cinco años de maternidad, que a mi no me apetece en absoluto pelearme con nadie por estos asuntos (y casi por ninguno, francamente). Y como lo tengo súper claro, ya me pueden decir la mayor barbaridad del mundo que no voy a entrar a trapo.

Por otro lado, algo que desde el principio le insistí mucho es que yo no siento que haya ninguna guerra en el 1.0, que al fin y al cabo es donde vivimos todos los días y lo que más me importa. ¡Más bien al contrario! Además del blog, nosotros a diario estamos tratando con familias, empezamos hablando de mochilas portabebés y acabamos hablando de crianza porque es normal, los padres estamos deseando hablar, compartir, aconsejarnos… Y empiezas hablando de porteo y luego sigues con lactancia, sueño… Y yo que me enrollo como las persianas y me encanta el tema ¡vaya conversaciones que he llegado a tener con mamás o papás que acababa de conocer!

Ni qué decir tiene que hay de todo en la Viña del Señor. Hay papás que son pro lactancia, papás que dan el pecho sin demasiado entusiasmo, papás que dan biberón, familias que viven una crianza sin carrito y familias que sólo quieren una mochila para un viaje en avión, familias que no escolarizan a sus hijos, familias que llevan a sus bebés a la guardería en cuanto se acaba la baja. ¡Miles de opciones posibles y todas algo en común: preocuparse por el bienestar de sus hijos!

Sí, claro que a veces vas por la calle y te ponen mala cara cuando das el pecho “a un niño mayor”. Pero es que también me han mirado con cara de reproche cuando sacaba el biberón para Mayor. Y, sí, cuando me ven con Bebé en una mochila alucinan y no tienen reparo en decirme que hasta cuándo pienso cargarle pero es que también me trataban fatal cuando se me ocurría ir a una farmacia a comprar leche en polvo para el Mayor. Es inútil, lo único que puede protegernos de las críticas sobre lo que hacemos como madres es ponernos un chubasquero.

Como le dije a la periodista, preguntemos a nuestras madres y abuelas. Apuesto a que a todas ellas las han criticado cualquier cosa que han hecho como madres.

Cuando eres madre te van a poner a caldo hagas lo que hagas así que ¡haz lo que te parezca!

La maternidad saca lo mejor de nosotros, pero también lo peor. Y, además, nos hace vulnerables. ¿En qué podría ser un adulto más vulnerable que cuando hablamos de sus hijos?

Creo que en la calle, en el 1.0, la mayor parte de la gente es normal. Por supuesto que tienen sus opiniones y por supuesto que a veces les horrorizan las tuyas pero no te lo dicen porque, en general, somos todos buena gente y no queremos herir a nadie. Porque somos mayorcitos y sabemos que las cosas se pueden decir de muchas formas.

Y, si todos nos tuviéramos que meter en un bando, ¿dónde nos meteríamos? ¡Porque yo sospecho que, si los hubiera, a mi no me querrían en ninguno! En uno por dar mucha teta, en otro por haber dado demasiado poca, en uno por colechar, en otro por tener ya a cada niño en su cuarto. ¿A que no tiene ni pies ni cabeza? Es obvio que mis ideas son ideas de crianza respetuosa, natural, consciente o como se quiera llamar. Pero ya está, no hay más.

Pero Internet es otra historia. Tengo la suerte de estar en Internet desde que era niña, desde aquella época en que los mails eran tan largos que ocupaban dos líneas y no servían para nada porque nadie tenía correo electrónico ni las empresas tenían página web. He estado en todos los ajos que han ido surgiendo, incluso fui moderadora de un chat. Y se de sobra que Internet es maravilloso pero también saca lo peor de cada uno. Estoy convencida de que la mayoría de los que escriben las mayores barbaridades por Internet nunca le dirían lo mismo a una mamá por la calle. Y que a su entorno se le caería la cara de vergüenza. ¡Pero es lo que hay! porque el ser humano es maravilloso pero también es capaz de las mayores crueldades. Si queremos estar en Internet, mientras no cambie mucho la humanidad, ya sabemos lo que nos toca.

Así que, resumiendo mucho, desde mi punto de vista: guerra, ninguna. Otra cosa es que Internet facilite sacar la basura que algunos guardan en su alma o poner la polémica al servicio de intereses que no siempre están claros.

PD. Lamento el larguísimo post. ¡Y me dejo cosas para otro día!

¿Qué hacer con la lactancia a demanda cuando introduces la alimentación complementaria?

Baby-led weaning

Una conversación que he tenido con muchas mamás sobre lactancia materna y alimentación complementaria es cuándo darle el pecho cuando ya le estás dando otros alimentos.

Es una pregunta que normalmente surge cuando llegas a los seis meses de edad (momento en el que se suele introducir la alimentación complementaria) dando pecho en exclusiva y a demanda, lo cual se suele significar que das  teta “a todas horas”, que es lo que hacen la mayoría de los bebés de esa edad (y por lo que seguramente muchas personas no dejarán de preguntarte). La sensación que se suele tener es de que no hay hueco para que tome otros alimentos y que introducir alimentos va a implicar sustituir tomas.

Entiendo que la duda se crea sobre todo por el hecho de que muchos pediatras recomiendan dar el pecho como postre. Pediatras y, normalmente también, el entorno familiar. Personalmente no entiendo de dónde sacan esta recomendación algunos pediatras.

Tanto la OMS como la Asociación Española de Pediatría se han cansado de repetir que la alimentación complementaria es complementaria y que el alimento principal debe seguir siendo la leche.

No voy a entrar a explicar lo que opino sobre esta recomendación porque daría para un post entero (¡quizá otro día! jaja). Bueno, algo sí voy a decir: ¿cómo es posible que los médicos no se reciclen, no se actualicen? ¿Te sacas el título y ya con eso vale para ejercer durante 40 años? Con lo que avanza la ciencia, es incomprensible.

En fin, sea como sea, lo que sí puedo asegurar como mamá que lleva casi tres años de lactancia a demanda es que el pecho es que si empiezas a ponerle horarios y prohibiciones a la teta estás ganando muchas papeletas para un destete que no sólo no va a ser lo más conveniente sino que quizá ni siquiera sea buscado por ninguno de los dos.

Que si es lo que quieres, probablemente sea un buen momento porque la introducción de la alimentación complementaria te puede servir para ir saltando tomas y terminar retirando el pecho, pero si quieres mantener la lactancia no hay razón para que sustituyas leche por otros alimentos y, si empiezas a hacerlo, puedes acabar en un destete que quizá en ese momento no te expliques pero tiene ahí su origen.

Desde mi punto de vista, cuando se llega con la lactancia materna a demanda a la etapa en la que se empiezan a introducir alimentos no hay que hacer nada con la teta.

La teta a demanda sigue siendo a demanda. Cuando quiere teta, sea le das y punto. ¡Cómo hacías hasta el momento!

Si es 10 minutos antes de la comida, no pasa nada. Probablemente comerá lo mismo y si come menos, seguro que la siguiente vez que le ofrezcas alimentos comerá más. O no, porque lo más seguro es que con el pecho tenga todo lo que necesita y la alimentación complementaria no tenga una especial relevancia en su dieta durante los primeros meses.

Entiendo muy bien que esto puede ser complicado de asumir porque el sistema establecido en España nos lleva a obsesionarnos con cuánto come el bebé y cada cuánto rato. ¡Y más con la gente interrogándonos sobre ello! ¿A quién no la han interrogado en la consulta de la enfermera sobre cuánto come tu hijo y cada cuánto? ¡A mi me han llegado a preguntar por el tamaño de las raciones!

Pero la lactancia materna es más bien un fluir con las demandas del bebé y no entiende de mililitros de leche, piezas de fruta ni gramos de pollo. Teta a demanda y alimentos ofrecidos para que escoja a demanda. Desde mi punto de vista, es así de sencillo (y a la vez así de complicado).

Foto | Simon Wheatley en Flickr CC