Varias personas me habeis pedido que siguiera hablando de productos de puericultura, así que hoy le toca el turno a los intercomunicadores. 
La verdad es que de los cacharros para niños hay opiniones para todos los gustos, porque cada casa, cada bebé y cada familia son distintos, lo que para unos es imprescindible para otros es una chorrada. Así que mi opinión es, simplemente, una más.
Me regalaron un intercomunicador de Avent, que se puede usar tanto con cable como con pilas. Eso permite libertad de ponerlo donde quieras, pero usarlo con pilas debe ser para momentos puntuales para no gastarlas enseguida.
Os pongo un enlace para que veais cuál es el modelo. 
Fue uno de los mejores regalos “por sorpresa” que me hicieron porque si no me lo hubieran regalado yo no lo hubiera comprado y le he dado mucho uso, sobre todo al principio.
Los primeros meses lo utilizaba a diario, estaba puesto desde que me levantaba por la mañana hasta la noche. El micrófono en nuestra habitación, donde estaba el bebé en la minicuna, y el receptor en el salón. El receptor me lo llevaba muchas veces a la cocina o al baño, donde fuera necesario.
Tengo una casa pequeña, bastante pequeña, pero no sé si es cuestión de acústica o qué, pero cuando mi hijo estaba en nuestra habitación, no se le oía desde el salón a menos que llorara fuerte y, desde luego, si estaba cocinando o en la ducha no se le escuchaba para nada. Y cuando era tan pequeñito yo necesitaba escucharle hasta los suspiros (en los escasos momentos en que estábamos en habitaciones diferentes, que todo hay que decirlo).
El único inconveniente que le encuentro son las interferencias, que pueden llegar a ser muy molestas y nosotros no encontramos la forma de combatirlas. Son un denominador común a todos los intercomunicadores que han tenido los padres que yo conozco y no entiendo por qué no mejoran este aspecto de una vez (¡una vez llegué a escuchar un “mamaaaaaaaa” que di un brinco impresionante!). Supongo que unas marcas u otras irán mejor en función de la estructura de cada casa. Como sólo he usado este de Avent, no puedo opinar sobre otros.
Lo veo muy práctico para las primeras semanas o meses. Después se hace innecesario porque los bebés no suelen tolerar estar solos. Yo a mi hijo ahora me lo tengo que llevar en la hamaca a la cocina (¡algo que no me gusta nada!), al baño, al despacho, al salón, etc, porque no soporta estar solo en una habitación. Así que ya apenas lo uso salvo alguna vez, esporádicamente, si se está echando una siestecilla y aprovecho para cocinar o ducharme.