Los pañales, un elemento del bebé tan sencillo y a la vez tan complicado. Porque parece que no, pero los pañales llevan su tecnología, no hay más que ver la reseña de la parte trasera de los paquetes de todas las marcas existentes. Si alguien no se lo cree, que pruebe a echar un pañal (preferiblemente limpio, por favor) en una bañera llena de agua. Eso te absorbe hasta los atrancos de la cañería.
Yo no tenía ni idea de cómo era un pañal. Cuando compré un par de bolsitas de los Dodot talla 1, que vienen en paquetes de 26 pañales, no paré de darle vueltas pensando cómo era posible que 26 pañales cupieran en un espacio tan reducido, poco más grande que un paquete de compresas. No quería abrir la bolsa, porque ya se sabe que todo lo que sale luego no vuelve a entrar fácilmente, pero al final me pudo la curiosidad y saqué uno.
¡Al principio no sabía ni dónde estaba la parte de delante ni la de detrás!.
Cuando nació el niño, mi marido no se atrevía ni a tocarle así que fue mi madre la encargada de los primeros  cambios de pañales, mientras ambos observábamos la escena, yo desde la cama. Estaba deseando ocuparme de la tarea, pero desde el viernes por la mañana que fue la cesárea, tuve que esperar hasta el sábado a última hora para poder levantarme. El primer cambio de pañales que hicimos entre mi marido y yo duró, exactamente, 3/4 de hora. Empleamos tres pañales, media bolsa de toallitas, una toalla, una esponja hecha un asco y varios protectores de cuna…Y es que el niño cada vez que le tocabas el culillo se ponía a expulsar más meconio o se meaba, o ambas cosas, y así no cundía el tema.
Aunque ahora cambio pañales con los ojos cerrados, no deja de admirarme su capacidad de absorción. Como mi hijo duerme unas 11 horas del tirón, el pañal le dura unas 12 horas puesto. Y es increible lo hinchado que está pero sin escape alguno. El pañal pesa un kilo eso sí, pero ni huele mal. ¡Eso sí que es tecnología punta!.
De momento sólo me he atrevido con los pañales Dodot. He probado las dos gamas: la etapas plus y la etapas a secas. La primera es más cara pero será que yo no soy sibarita, porque no aprecio la diferencia, así que compro la más barata. Lo único que no me acaba de convencer son las tallas: mi hijo gasta, por peso, la talla 3, que va desde los 4 kilos a los 10. Él está ya muy cerca de los 7 kilos, pero yo estoy empezando a notarle los pañales ya algo estrechitos. No le están pequeños, pero tampoco se los veo holgados y ni me gusta ponérselos ceñidos ni confío mucho en la capacidad de retención de las cacas de un pañal que no le cubra del todo bien. Así que es probable que cambie a la talla 4 antes de alcanzar los 10 kilos.
Por cierto, le voy a dar una oportunidad a los pañales Deliplus, los de Mercadona. La diferencia de precio es muy poquita (creo que son unos 4 céntimos por pañal o algo así) pero me apetece ver qué tal son. He comprado un paquete pequeño (creo que son 60 unidades) y lo tengo ahí en espera para probarlos.
Ya os contaré.