Siempre estoy buscando formas diferentes de educar a los niños. De que aprendan cosas con otros métodos distintos a los tradicionales, que se diferencien del aprendizaje en el colegio.

Como una vía más, hoy quería reflexionar sobre si es posible educar a los niños a través de colecciones.

 

De cómo una niña decide hacerse una enciclopedia de plantas

A mi me han gustado las plantas desde siempre.

Y más pronto que tarde me di cuenta de que ese conocimiento que yo quería adquirir no me lo iban a enseñar en el cole.

Justo entonces, en la vuelta al cole, ya sabéis, ese momento del año en el que los quioscos se llenan de nuevas colecciones por entregas, salió una enciclopedia de plantas. Y yo decidí hacerla.

Aún la tienen mis padres en su casa y yo la recuerdo muy bien: tenía una parte teórica, súper interesante, y luego un gran diccionario en el que podías buscar la planta que quisieras y te explicaba cómo cuidarla, si ponerla al sol o no, cuando abonarla, cómo propagarla…

Una vez que la terminé, la mandamos encuadernar y quedó genial. Vamos, ya os digo que sigue en su casa. No me la traje por falta de espacio pero muchas veces me acuerdo de ella y me parece que sigue siendo hoy día, 20 años después, una obra de consulta más que recomendable.

Aquella colección de plantas fue realmente educativa para mi. Aprendí muchísimo sobre las plantas, que era lo que yo quería, además de una forma muy lúdica, porque ir al quiosco cada semana a por mi número era todo un acontecimiento: tener el dinero suficiente para pagar el fascículo, descubrir la temática de esa semana, comprobar cómo iba avanzando mi colección, etc.

 

Qué se puede aprender haciendo una colección 

Cuando uno decide hacer una colección por fascículos, se aprenden muchas cosas:

  • A tomar decisiones meditadas. Normalmente los primeros fascículos de las colecciones molan mucho, pero pasadas unas semanas dejan de traer regalos y suben de precio. Hay que calcular cuántas semanas tendremos que acudir al quiosco y cuál será el coste total de la colección. Deberíamos valorar si el tema nos interesa lo suficiente como para adquirir ese compromiso.
  • A ser constante, porque normalmente las colecciones pueden llevar más de un año acudiendo todas las semanas (o cada quince días) al quiosco. Hay que meditar si dentro de seis meses vamos a seguir teniendo ganas de continuar.
  • A comprometerse. No tiene sentido que empecemos la colección y luego la dejemos a medias. Hacer una colección nos enseña a tomar una decisión responsable y meditada y a comprometerse con ella hasta el final.
  • A terminar lo que empezamos. Yo en esto he sido siempre muy responsable, pero conozco a mucha gente que deja las cosas a medias. Tener una colección por entregas te enseña que si quieres ver el objetivo cumplirse, tienes que perseverar.

 

Educar a los niños a través de colecciones

Como os decía, mi experiencia con las colecciones ha sido muy buena. Para mi es algo muy recomendable siempre que se elija bien la temática, que realmente haya un interés por parte del niño y que entienda el compromiso que se adquiere.

Uniendo todo esto, nosotros tenemos echado el ojo a esta colección de RBA sobre El cuerpo humano que viene de la mano de National Geographic.

Coleccionable RBA cuerpo humano

Son muchos los libros sobre el cuerpo humano que tenemos ya en casa y los niños hace tiempo que quieren algo más tangible, algo que se pueda ver y tocar.

Además Mayor, estando en Primaria, es increíble con qué grado de detalle están estudiando ya el cuerpo humano ¡y en inglés! Que parece que no, pero complica bastante el tema. Creo que poder tenerlo en la mano puede ser una forma diferente de estudiar algo que, de otro modo, puede ser bastante árido. No sé si un niño pequeño realmente puede comprender que sí, que dentro de esto que vemos hay huesos, músculos, órganos…

A lo mejor os sonará de vuestra infancia: yo tuve un esqueleto parecido a éste, con sus huesos y órganos, sólo que más pequeño. A mi me encantaba y fue a través de él como aprendí dónde y cómo se colocaba exactamente cada órgano del cuerpo. Ahora mismo no recuerdo si era un coleccionable como éste de RBA o era un juego de anatomía humana.

Sea como sea, todo ha mejorado mucho desde mi infancia y un coleccionable como este del cuerpo humano tiene una pinta estupenda. ¡Mide 1.10 metros de altura!

Así que estoy pensándomelo. No nos sobra el espacio en casa pero creo que puede ser una forma divertida de estudiar anatomía a través del juego, reforzando también otros valores como el compromiso de terminar una colección completa.

 

¿Qué os parece? ¿Os gustan las colecciones? ¿Pensáis que se puede educar a los niños a través de ellas? ¿Lo habéis puesto en práctica?

Foto | alfonsobenayas en Flickr CC