Sí, estoy usando de nuevo el doppler fetal.

Es uno de los tesoritos que tengo guardados del embarazo de mi hijo Mayor con muchísimo cariño: el doppler que me compré para escuchar sus latidos. Hablé de él hace ya mucho, en la primavera del año pasado, en una entrada que podéis leer aquí.

Como comenté entonces, y a pesar de que yo lo considero un pequeño tesoro, desde luego que es uno de esos cacharros totalmente prescindibles.

Y en los comentarios de aquella entrada quedó claro que cada una somos de una manera distinta y a muchas de vosotras la idea no os llama o pensais que os pondría más nerviosas.

Lo que está claro es que una vez que sentimos los movimientos del bebé pierde parte de su sentido y utilidad y dado que es poco probable encontrar el latido antes de las semanas 14-16, puede tener un periodo de uso bastante corto (pues los movimientos del bebé se percibirán en ese momento o unas pocas semanas después).

Sea como sea a mi me encantó tenerlo y usarlo y por ello lo he guardado como oro en paño.

Esta vez, no sé si por la experiencia o por el desgaste muscular que evidentemente tengo por la zona o por ambas cosas, he encontrado el latido justo el día en que por mis cuentas cumplía 14 semanas (con mi hijo lo encontré con 15 semanas casi 16), es decir, pronto. ¡El subidón que me dió es increíble!

Porque hay un momento en el embarazo (o me lo parece a mi) cuando vas dejando atrás los malestares propios de las primeras semanas pero todavía no acabas de notar al bebé (aunque yo ya notaba alguna cosilla) en el que te cuesta sintonizar con lo que, de verdad de la buena, está ocurriendo ahí dentro. Para esos momentos el doppler es mano de santo.

Dos trucos básicos; el más importante: tener la vejiga llena. Alrededor de la semana 20 probablemente ya podamos prescindir de este recurso, pero antes de este momento si no tenemos la vejiga bien llena es bastante poco probable que encontremos el latido.

Y el otro truco: buscar muy abajo. Yo ahora encuentro el latido justo encima de la cicatriz de la cesárea, es decir, más o menos donde acaba el vello púbico, para que os hagais una idea.

Tengo el cacharro más que amortizado, ¡y me hace sentir fenomenal escuchar los latidos!.

Lo compraría mil veces más. En Amazon.es tenéis varios modelos de doppler fetal, súper bien de precio.