Desde el último otoño había deseado de manera constante volver a tener la menstruación. Pero con cada mes que pasaba y no venía, por mucho que dos años y medio sin menstruación empezaran a ser demasiado, terminé por asumir que mi cuerpo no volvería a ponerse en marcha mientras Bebé siguiera lactando, por lo que me quedaban todavía años por delante sin ella.

Sin embargo, en los últimos dos-tres meses han ido cambiando algunas cosas. Empecé a notar algo de flujo cervical, que estaba completamente desaparecido hasta entonces. Comencé a notar burbujeos, gasecillos, tironcillos… esas típicas molestias de ovarios que tan bien conocemos las mujeres. Pero la cosa no acababa de arrancar y terminé por quitarme la idea de la cabeza. Podía ser que mi cuerpo fuera despertando poco a poco, pero la regla no iba a venir.

¡Ja!

El viernes por la tarde, sin síntoma previo alguno, sin avisar, cuando menos la esperaba, cuando ya ni siquiera me apetecía especialmente volverla a ver, hizo acto de presencia: 23 meses y 5 días de lactancia después. 32 meses después de haberla visto por última vez.

Y la verdad que estoy rara, rara, rara.

Un 80% de mi está feliz. Me faltaba algo, tenía una sensación permanente de falta que iba más allá de los efectos físicos de no tener la menstruación (que estaban ahí y se hacían notar). Sin duda el peor efecto del postparto infinito era el psicológico: volver a ovular, a menstruar, a fluir con el ciclo fértil, era algo que necesitaba.

Pero un 20% de mi está triste. Se cierra una etapa, una etapa importantísima en mi vida. Dos años que han sido muy duros pero también muy intensos, irrepetibles. Aunque sigamos con la lactancia, este cambio de etapa supone en cierto modo el principio del fin. La naturaleza piensa que mi bebé ya no es tan bebé por lo que me da permiso para volver a reproducirme. Un buen día mi Bebé ya no será bebé, dejará de lactar, dejará los pañales, no querrá ser porteado y todo habrá terminado: ya no habrá bebé.

En todo este tiempo he sentido que Bebé nació ayer. Pero de pronto con la menstruación ha llegado la realidad de golpe: han pasado casi casi dos años, nuestra familia ha cambiado, nosotros hemos cambiado.

Es apasionante todo lo que está por venir pero sin duda será distinto a lo anterior y me toca adaptarme. Toca empezar a vivir una nueva realidad.

Foto | Aaron Fulkerson en Flickr CC