Hace unos días estábamos sentados en el salón. Mayor llevaba unos minutos callado, algo raro en él. Y de pronto dice:

Mamá, la Navidad realmente sois vosotros, ¿no? Papá Noel y eso, lo compráis vosotros, ¿verdad? Porque nos queréis mucho.

¡Me quedé de piedra! ¿A qué edad se supone que hay que tener esta conversación? ¿Con seis años no es un poco pronto?

Lo primero que pensé es que le habían dicho algo en el parque, acabábamos de venir de allí. Y lo segundo: ¡horror, El Peque está escuchando esto!

Así que me lo llevé a la habitación sin saber muy bien qué decirle pero al menos para poder charlar sin tener a su hermano pequeño delante.

Creo que Mayor se pensó que le iba a echar la bronca por algo que había dicho o hecho porque iba un poco receloso y la charla no dio para mucho. Sobre la marcha decidí optar por dejarle hablar a él sin mojarme mucho, para no ser yo la que me decantara por una opción o por otra, ya que ambas me parecían malas:

– Mentir, lo llevo realmente fatal. Siempre hemos creído que es correcto este pequeño engaño para preservar la magia de la Navidad pero mantener el engaño cuando tu hijo está tirando ya del hilo… Yo creo mucho en la confianza y aunque son pequeñas mentiras, todo va minando. No nos vemos en ese papel de empezar a inventar excusas para prolongar esa fantasía más allá de lo que se sostenga de forma natural.

– Decirle la verdad… Un poco crudo y quizá innecesario con su edad. Es posible que el niño tenga dudas pero todavía le falte un tiempo para terminar de convencerse de la verdad. Al fin y al cabo la fantasía en los niños es parte de su vida, no es complicado de mantener como nos ocurre a los adultos.

Tirándole un poco de la lengua me dijo que no le habían dicho nada en el parque, que lo había pensado él, que los papás querían mucho a sus hijos y que la Navidad era precisamente un tiempo de demostrar el amor.

¿Y tu qué crees? le pregunté.

A mi me encanta la magia de la Navidad me respondió.

Y con esto se dió media vuelta y volvió al salón, dando por terminada de la conversación.

No sé si me lo dijo porque en mi cara leía que yo no quería confesar, esa fue la impresión que tuve.

La cuestión es que desde entonces no ha vuelto a sacar el tema. Es más, éste ha sido el primer año que ha escrito de su puño y letra a Papá Noel y en el cole hace unos días hizo un dibujo (a mi juicio genial) del Portal de Belén.

Portal de Belén

Pensándolo luego con calma, en realidad creo que Mayor nunca ha creído en todo ese misterio y sorpresa que de pequeños muchos sentimos en Navidad. Le encantan las luces, los adornos, los villancicos… Pero nunca se ha sentido especialmente atraído por la figura de Papá Noel (y mucho menos de los Reyes Magos) y ni siquiera ha puesto especial interés en escribirles una carta llenísima de juguetes, siempre hemos tenido que animarle a hacerlo.

La sensación que tuve tras esa conversación es que siempre ha pensado que somos nosotros y que tiene claro que lo de Papá Noel es una especie de leyenda para adornarlo.

Hace unos días, viendo una actuación de Papá Noel en un centro comercial que a mi me pareció genial noté claramente que ninguno de los dos estaba ensimismado como lo estaban muchos de los niños asistentes, la mayoría con la boca abierta. Mayor se cansó bastante pronto y se marchó con su padre a hacer otra cosa. El Peque aguantó conmigo hasta el final pero tras haber dejado claro que no se creía nada con un “ese no es Papá Noel, es un señor disfrazado” y otro “no es Papá Noel porque Papá Noel no lleva gafas“.

No será porque en casa no nos guste la Navidad, ¡a mi en concreto me parece la mejor época del año y la espero con ganas desde finales de cada verano! Quizá es que no nos hemos esforzado lo suficiente en hacer creíble toda la parafernalia de la llegada de Papá Noel. Desde luego, mentir se nos da realmente mal. O quizá es que estos niños de ahora están más espabilados de lo que lo estábamos nosotros. No soy capaz de recordar cuándo descubrí la verdad (aunque sí recuerdo cómo) pero el tiempo que participé de esta magia lo viví intensamente.

¿Qué os parece? ¿Vuestros hijos son fans de Papá Noel y los Reyes o pasan también bastante? ¿A qué edad suelen descubrir la verdad?

Foto | Andrés Nieto Porras en Flickr CC