Hace un tiempo os mostré algunos proyectos bonitos de gente bonita, un post en el que os presentaba a algunos papás emprendedores con proyectos llenos de alma y cariño.

Hoy me gustaría dedicarle un poco más de tiempo a Baby Caprichos, un proyecto que me gusta muchísimo y del que puedo compartir mi experiencia de primera mano.

Elena es una mamá muy implicada en la crianza de su hijo (que tiene prácticamente la misma edad que Bebé) al tiempo que ha puesto en marcha una preciosa tienda online especializada en juguetes educativos, tradicionales, es decir, en juguetes que están muy lejos de los típicos chillones de plástico puro y duro (que pronto terminan olvidados en un rincón) y que se centran más en lo emocional, en el aprendizaje y en el juego simbólico.

Os recomiendo encarecidamente su blog, más que interesante para todos los que estamos interesados en aprender sobre el juego infantil, la pedagogía y el crecimiento emocional.

Estas son las cositas de Baby Caprichos con las que jugamos en casa:

El favorito de Bebé es el maletín para jugar a los indios.

Creo que ya os he contado alguna vez que nos gusta mucho disfrazarnos, especialmente a Bebé. Si a esto le unimos un arco y dos flechas (con la punta de fieltro) que se pueden usar de verdad… ¡locura total! Bebé hay noches que se acuesta con el arco, creo que con esto lo digo todo.

Creo que sabéis que tengo debilidad por los juguetes que incluyen una caja en condiciones para luego poder guardarlos con facilidad así que este maletín metálico me encanta y además es monismo. No es un juguete que de pereza sacar porque se recoge en un pis pas, de hecho a ellos les gusta mucho recogerlo porque el maletín en si mismo les chifla.

A pesar de los tremendos porrazos que las piezas se han llevado en casa, los tenemos impecables así que creo que son una calidad excelente. En casa podrían contratarnos como testers de resistencia de juguetes, ¡si sobreviven sin rotura 24 horas en casa es que son la leche!

El favorito de Mayor es el Suspend Junior.

Suspend Junior

Es un juego de habilidad que consiste en suspender esas piezas de plástico en un delicado equilibrio sin que se caiga ninguna. El juego es bastante complicado, no es fácil ni para un adulto, y más si sigues las instrucciones al pie de la letra, así que nosotros a veces hacemos una versión libre para que Bebé también pueda participar.

Me sorprende bastante que a Mayor le guste tanto este juego porque no es especialmente paciente y siempre me quedo embobada viéndole con el cuidado que coloca las piezas, intentando que no se le desmorone todo. Me parece un juego genial para que practique cosas que le vienen fenomenal: la concentración, la paciencia y también la capacidad de frustrarse, admitir la derrota, aprender de sus fallos y volver a empezar.

También ha tenido un gran éxito el garaje para apilar y contar.

Garaje apilar y contar

A Mayor le gusta el garaje porque las matemáticas desde hace tiempo que le llaman la atención y poder visualizar de una forma tan clara lo que pasa cuando a tantos coches le sumas otros o los apartas es algo que le gusta. Bebé se entretiene con deslizarlos para introducirlos o sacarlos por abajo, explicar de qué color son, ordenarlos por colores, ponerlos en fila, simular que son coches de choque o ir practicando los números. Me parece un juego muy completo, que tiene muchas posibilidades y da muchas más horas de juego que lo que en un principio podría parecer.

La pizarra magnética de Melissa and Dough es el favorito del padre de las criaturas.

Pizarra magnética Melissa and Dough

Sí, la pizarra ha sido un éxito con el padre de la casa. Viene con varias plantillas que se introducen a través del plástico transparente, para poder ir “rellenando” el dibujo con las fichas de colores que están más abajo. Para ello hay que tomar el boli imantado e ir cogiendo cada una de las pequeñas fichas e irlas dejando en el agujerito del color correspondiente.

Aunque pone que es a partir de cuatro, a mi me parece difícil de verdad y reconozco que me pongo de los nervios. Tiene su truco, es mucho más fácil si empiezas a rellenar desde arriba hacia abajo, pero a mi me cuesta. Quizá por eso ha tenido menos éxito con los niños, porque les cuesta aún más que a mi. Sin embargo su padre se pone encantado con ellos porque le parece súper relajante ir completando las plantillas y de hecho se ha hecho todas varias veces. Si tenéis niños minuciosos me parece un juguete fantástico.

 

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Y como tampoco os quiero dejar con los dientes largos, os adelanto que en unos días voy a preparar un sorteo de uno de sus juguetes, ¿qué os parece? ¡estad atento@s!