El bebito no es tonto, no, todo lo contrario. Las monerías que tan graciosas nos parecen, tipo palmas palmitas o cinco lobitos, no las hace porque no le da la gana.
Hace un par de días estaba mi suegra intentando enseñarle a dar las palmas cogiéndole las manos y haciéndole aplaudir y en cuanto le soltaba él le cogía las manos y le hacía aplaudir a ella. ¡Qué punto!. En plan: ya, si el jueguecito lo he entendido: me coges las manos y me haces aplaudir, ahora hago yo lo mismo contigo pero no esperes que aplauda solo porque a mi las monerías no me van.
Ayer por la tarde, después de haber hecho un buen rato el tonto con el Cantajuegos, le fui a coger las manos para que aplaudiera conmigo y entonces, él solito, se puso a chocar las palmas con cara de: te voy a dar el gusto porque hay que ver qué pesados todos con las palmitas, ¿por qué os hace tanta gracia esta chorrada?.
Está claro que mi hijo es duro de mollera hasta para enseñarle a hacer monerías, ¡ha debido salir a la madre en cuanto a convenciones sociales se refiere!. 
En contraposición con esto, los gestos que ha aprendido él solo los repite constantemente, por ejemplo, el señalar cosas, pedir que le lleves a andar, o tirarme de los pantalones para que le coja. Incluso dar besitos, que lo ha empezado a hacer sin que yo le forzara para nada, le hace muchísima gracia y se lo pasa pipa babeándome ¡y hasta intentando morderme!.
En fin, a mi las monerías me hacen gracia pero no son mi objetivo vital. Mi marido y yo coincidimos en lo poco que nos gustan los niños espectáculo, no nos gustan nada esas escenas navideñas en las que la familia empieza: Manolito, enséñale a la abuela el baile del ciempies de colores; Martita, cántale a tus tíos la canción del colibrí… Vamos, es que por no gustarnos las performances no se las hemos enseñado ni a la perra, que se sienta, se tumba y demás cosas prácticas, pero no da la pata, no se hace la muerta ni rellena la Primitiva como Pancho…
¡Lo mismo esto de ser sosos se lleva en los genes!.