Baby-Led Weaning: mi experiencia con Mayor

Baby-led weaning

A raíz de una fotografía que publiqué ayer en mi cuenta de Instagram en la que salía Bebé con una pieza de pollo en la mano cual troglodita glotón, surgió una conversación entre varias mamás sobre cómo poner en práctica el baby-led weaning (abreviado, BLW) y la idea de escribir un post sobre cómo lo habíamos hecho nosotros.

No quiero extenderme mucho en qué es el baby-led weaning porque no es el objeto de este artículo y si os interesa podemos profundizar más en otro momento pero para quien no sepa qué significa, podría traducirse por algo así como “alimentación complementaria a demanda“. A grosso modo, consiste en no ofrecer al niño papillas o purés sino sentarle a la mesa familiar y dejarle que vaya comiendo los alimentos que se le ofrecen o que están comiendo los demás, para que él mismo se autoregule, teniendo también muy claro que la alimentación es complementaria y no sustitutiva de las tomas que pueda hacer (de pecho o de biberón).

Entiendo que hay mil maneras de llevar a cabo el BLW, tantas como familias, por lo que siempre es inspirador leer cómo lo han hecho otros para luego aplicarlo a nuestra manera en nuestra casa. De hecho vais a ver como nuestra experiencia con el baby-led weaning ha sido muy diferente con ambos niños, motivo por el cual este post lo dedicaré a hablar de cómo lo hicimos con nuestro hijo Mayor y en un próximo post explicaré cómo nos ha ido con Bebé.

Como muchos sabréis, Mayor se alimentó con lactancia mixta hasta los dos meses y a partir de ahí tiré la toalla y pasamos al biberón y nada más que el biberón, es decir, que ya de entrada la situación de partida era bien distinta a la que luego experimentaría su hermano pequeño, alimentado con lactancia materna exclusiva y a demanda.

Por aquel entonces yo tenía la idea de que cuánto antes dejara la leche artificial, mejor. Unido a que me encantaba la idea del BLW, estaba deseosa de ponerla en práctica. Para mi fue un día de mucha ilusión cuando le ofrecimos sus primeros alimentos distintos de la leche, ¡hasta grabé un vídeo para que sus reacciones quedaran para el recuerdo!

La pediatra que teníamos entonces era distinta de la que teníamos ahora y sus ideas también lo eran. Era de las de “a tal hora del día le das una papilla que lleve media pera, medio plátano y una mandarina“. Y así fue como empezamos con otros alimentos distintos de la leche, con la clásica papilla tutifruti a la hora de la merienda.

Prácticamente al mismo tiempo que el puré de frutas empezamos a darle trozos de pan y algunas galletas. Las galletas le hicieron menos gracia pero el pan se lo comía que daba gusto. De hecho, ese fue el inicio imparable de irle dando alimentos blanditos y/o cortados en trocitos pequeños para que él los pudiera comer, ya que en su caso fue como si se le activara la inquietud por la comida y de todo le apetecía (¡nada que ver con ahora!).

En nada de tiempo y casi sin ningún esfuerzo nos encontramos con que la comida y la cena las hacía de alimentos que había que manipular y masticar. Trozos de pollo, croquetas, empanadillas, tortilla con cualquier cosa dentro, macarrones, varios tipos de queso, jamón york, pavo en taquitos, todo tipo de pescado a la plancha, sopa, salchichas cortadas muy muy pequeñito, incluso trocitines de calamar, yogur, judías verdes… Antes de llegar al año ya comía más o menos lo mismo que nosotros, quizá cortado más pequeñito, o apartado para él antes de echarle la sal, pero básicamente lo mismo.

Fue todo un proceso natural en el que nosotros simplemente le fuimos siguiendo. Casi diría que él fue el que nos guió a nosotros, pidiéndonos comida de nuestros platos y dejando por su propia voluntad todos los biberones excepto el de la mañana.

Prueba de ello es que aunque yo consideraba muy interesante que manipulara los alimentos con las manos y los explorara todo lo que quisiera, él enseguida se mostró muy interesado por los cubiertos ya que la sensación de estar manchado le daba muchísimo asco. Sin haberle tenido que enseñar ni mucho menos obligar, con un añito comía con tenedor o cuchara que daba gusto verle.

Así que purés, quitando los de frutas, comió poquísimos. Alguna vez, muy al principio, sí que llevábamos algún puré si salíamos fuera y no teníamos claro si íbamos a poder ofrecerle alimentos que pudiera comer, pero fueron pocas veces. Ya pasado el año si íbamos a algún sitio le pedíamos algo de pollo, que suele ser un alimento fácil de encontrar, y comía perfectamente.

En Instagram comentábamos si hay familias que hacen un BLW puro, es decir, una alimentación a demanda sin nada en absoluto de alimentos triturados. Estoy segura de que mucha gente lo ha hecho así en su familia y es perfectamente posible, ¿por qué no?. Nosotros durante bastante tiempo sí que le dábamos triturada la fruta, porque si no no la quería, y en el biberón de la mañana le poníamos cereales, con independencia de que durante el día le diéramos pan, tostadas, etc. Pero esto porque él lo pedía así, si hubiera pedido otra cosa pues le hubiéramos dado otra cosa.

Luego ya sabéis que conforme se fue haciendo mayor fue abandonado el interés por probar alimentos y mucha de las comidas que le gustaban, hasta el momento actual en que come muy poca variedad, pero eso ya es otra historia que en parte os contaba cuando explicaba que a mis hijos no les gusta comer.

Creo que no me dejo nada de la experiencia con Mayor, ¡ya veréis que la experiencia con Bebé no tiene nada que ver!

Foto | Donnie Ray Jones en Flickr CC

Mamá (contra) corriente

Este mi blog personal. Hace ya nueve años que empecé a escribir sobre la increíble experiencia que la maternidad había supuesto en mi vida ¡y desde entonces aquí sigo! Soy autora del e-book "Cómo lograr un embarazo conociendo tu fertilidad", en el que reúno los conocimientos teóricos y prácticos que necesitas para entender tu ciclo menstrual, interpretar tus signos de fertilidad y utilizarlos para maximizar tus posibilidades de quedarte embarazada. Además de este blog que lees, soy co-editora de Comer con Gusto y autora de otros tres blogs: Pekeleke, mi web de literatura infantil, Miss Cosméticos, mi blog de belleza y Mochilas-Portabebés.es, sobre mochilas ergonómicas.

16 comentarios sobre “Baby-Led Weaning: mi experiencia con Mayor

  • el 02/03/2015 a las 16:16
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    Yo lo tuve siempre claro, en cuanto mostrara signos de querer la comida de adultos se la daría. Pero Pichón las mostraba con 3 y 4 meses, obviamente por inmadurez de su aparato digestivo no se las ofrecí. Con 6 meses me lancé a la aventura y me salió rana. Muy rana. No solo no era capaz de gestionar los trozos, dandole ascos y arcadas nivel 10, sino que si un trozo se le iba un pelín hacia el fondo de la boca amagaba un atragantamiento y vomitaba. Sí, vomitaba, la enfermera no nos creyó cuando fuimos a consulta con 8 y 10 meses y nos dijo que hicieramos BLW.
    Nuestro BLW fue muy paulatino. Empezamos con purés, del puré al triturado, del triturado a chupar cosas con un mordedor, del mordedor a masticar galletas y ahora a no poder dejarle solo cuando come porque es tan bruto que es capaz de meterse todo el mogollón en la boca, hasta parecer un hamster y liarla parda. Entre otras cosas causarle un infarto a su hipocondríaco padre.

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    • el 03/03/2015 a las 16:29
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      Entiendo lo que comentas. No es nuestro caso pero conozco gente cercana que lo han vivido. ¿Los purés si los comía bien desde el principio? Probablemente es que no estaba preparado para la AC, se nos dice que se empieza con 6 meses pero estoy convencida de que cada bebé tiene su momento. ¡Y entiendo lo del padre!

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      • el 03/03/2015 a las 23:22
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        Los purés sí, muy bien siempre. Peor él quería comida normal a trozos, lo que pasa es qu eluego no se hacía con ellos en la boca. Lo dejé estar hasta que ya era muy insistente, si no le dabas de lo tuyo lloraba, le daba igual que fuera un bocadillo que un guiso. El pico del problema fue cuando no quería ni una cosa ni la otra, durante 3 semanas se alimentó de leche y poco más. Y de ahí a comer lo que le caiga

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        • el 04/03/2015 a las 16:40
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          Aissss… me lo imagino!

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  • el 02/03/2015 a las 16:31
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    Me dejas intrigada.. Si a Mayor le fue tan bien con el BLW y dices que la experiencia con Bebé es distinta, ¿cómo será con Bebé? Por lo que vi en la foto se apaña genial con la comida. Esperaré al próximo post para saberlo.

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    • el 03/03/2015 a las 16:28
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      Pasa y lee, que ya está publicado 🙂

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  • el 02/03/2015 a las 21:58
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    Sí, yo también tengo curiosidad!! Pero sobre todo me intriga saber en qué momento Mayor pasó de ser sólo “selectivo” con la comida (es la fase en la que estoy yo ahora con la mía, “eto sí, eto no”, pero al menos lo prueba todo) y pasó a no tener demasiado interés (o casi ninguno) por probar cosas nuevas. Me temo que nos va a pasar lo mismo, porque lo lleva en los genes por parte de ambos XD
    Pero en fin, si algo he aprendido del BLW (o el sucedáneo que nosotros hemos aplicado en casa, más bien) es que comer sin que nadie se angustie nos viene fenomenal a todos, así que seguiremos el ritmo que nos vaya marcando ella como hasta ahora… qué remedio.

    Ah, ¡yo también tengo vídeos! De cosas especiales y primeras veces (como espaguetis boloñesa con 9 meses o la primera sopa con cuchara ella sola, cosas así! qué risas!).

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    • el 03/03/2015 a las 16:25
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      Como le decía a Hirosaki, creo que todos los niños pasan por una etapa de poner pegas a la comida y de empezar a comer menos puesto que crecen más despacio… En nuestro caso ahí han salido los genes, como tu dices.

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  • el 02/03/2015 a las 23:04
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    Mamá en Bulgaria, me apuesto lo que quieras a que con bebé fue distinto porque sólo quería teta y teta y más teta hasta casi el año! 😀

    Al menos eso le pasó a mi hijo mayor. El BLW era un fracaso, pero no porque fuera BLW sino porque mi hijo sólo quería teta y la comida no le interesaba lo más mínimo… Claro que los purés ni olerlos! Al menos el BLW le servía para experimentar un poco, guarrear, tocar, probar sabores y texturas en la boca… de vez en cuando y en cantidades ínfimas!

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    • el 03/03/2015 a las 16:24
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      Pasad, pasad y leed que ya lo tenéis!!! jijijiji

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  • el 02/03/2015 a las 23:47
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    Con mayor el blw parece de libro maravilloso! Por qué luego mutaría a NO a la comida?
    aquí hemos hecho blw puro, come purés cuando yo como crema de verduras y ya. Lo recomiendo 100%, da gusto verla comer.

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    • el 03/03/2015 a las 16:24
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      No te se decir, Hirosaki. Creo que hay una etapa en la que todos los niños se ponen tiquismiquis con la comida, además de que necesitan comer menos porque también crecen más despacio. En ese momento es cuando ha salido “el verdadero ser” de Mayor, que por otra parte es un clon de su padre, y su padre era exactamente así de niño.

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  • el 03/03/2015 a las 0:01
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    Ha sido una sorpresa encontrar este blog. Y mas aun saber que lo que he practicado con mis hijos tiene un nombre! BLW! Después de la experiencia de mi hija a la que le di de los 6 a los 12 meses el clásico pure, me propuse con el segundo evitar esa fase y pasar directamente de la teta al sólido y solo cuando él lo pidiera. Así que alrededor de los 9 meses me vino gateando un día mientras yo comía, me pidió subirlo a mis rodillas y empezó a comer de mi plato. A partir de ese momento empece a cocinar para los dos. Mi única funcion era ofrecerle alimentos sanos y de diferentes texturas. El resto lo hacia él solito. Con sus manitas comía lo que quería sentado a la mesa con nosotros. Con 12 meses había eliminado casi todas las tomas de teta diurnas y comía que era una maravilla. Y con 7 años continua así. Sin presiones. Seleccionando y regulándose el solo.

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    • el 03/03/2015 a las 16:23
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      Qué buena tu experiencia, me alegro mucho Ana.

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  • el 03/03/2015 a las 11:43
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    Que sorpresa encontrar este blog, por aquí me quedo. Yo tengo un bebé de casi 9 meses y estoy con lactancia a demanda y BLW. Desde que oi hablar de este metodo me encantó y a mi hijo ya no os digo…se atreve a probar todo y disfruta acompañándonos en la mesa. Los triturados no puede ni verlos, lo he intentado, pero le dan arcadas y acaba vomitando así que nada de papillas. Hoy probará por primera vez el lenguado, a ver que hace.

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    • el 03/03/2015 a las 16:22
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      Ay qué rico el lenguado! Mira que bien vuestra experiencia, me alegro!

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