Baby-led Weaning: mi experiencia con Bebé

Baby-led weaning Bebé

La foto que ilustra este post es la foto que subí a mi cuenta de Instagram hace unos días y a través de la cual surgió la idea de escribir sobre nuestra experiencia con el baby-led weaning.

Ayer escribía sobre mi experiencia de BLW con Mayor y hoy comparto mi experiencia de BLW con Bebé, que como ya os decía, vais a ver que no tiene nada ver con la vivencia que tuvimos con su hermano.

Para empezar, el punto de partida era completamente diferente ya que Bebé llegó a los seis meses alimentado exclusivamente con lactancia materna a demanda mientras que Mayor llegó con lactancia artificial. Como decía ayer, en el caso de Mayor yo tenía la creencia en ese momento de que lo mejor para él era dejar los biberones e incorporarse cuanto antes de la “comida de adultos” mientras que con Bebé mi prioridad era preservar la lactancia materna y que la alimentación complementaria fuera eso, complementaria, que no contribuyera a un destete que entendía que hubiera sido muy temprano.

Cuando llegamos a los seis meses, Bebé parecía interesado en la comida, ya desde los 3-4 meses cogía cosas y las chupaba. Ahora sé que realmente estaba interesado en la manipulación de cualquier objeto que tuviera al alcance, pero no en introducir nada más en su dieta. Como muchas ya imaginábais en los comentarios del post de ayer, Bebé no concebía que los alimentos fueran para comer y desde luego su cuerpo no se los pedía.

Las comidas consistían, básicamente, en que Bebé se rebozara en la comida de arriba abajo, poniendo especial énfasis en el pelo. No es broma ni exageración, comida tras comida Bebé insistía en aplastar los alimentos en su cabeza y extenderlos hasta que le caían por la frente y las orejas. Desde luego, nada que ver con su hermano, al que siempre le ha dado un asco tremendo mancharse, especialmente las manos.

Con ese panorama, y en vista de que los alimentos no pasaban por su boca, empecé a preparar purés, no sustituyendo los alimentos en trocitos sino ofreciéndole ambas cosas. El fracaso fue total: algunos días tomaba dos cucharadas y otros ninguna.

Llegó un momento en que sentía una pérdida de tiempo absoluta preparar purés caseros más adaptar algo de nuestra comida para él ya que no ingería ninguna de las dos preparaciones, por lo que añadí también una tercera opción: los purés precocinados, los clásicos potitos. Por lo menos no tenía que preparlos y me dolía menos tener que tirarlos enteros a la basura.

En muchas comidas he llegado a tener toda la mesa llena de cosas para probar, siempre con el mismo resultado: Bebé directo para cambiarse de ropa, una cantidad ridícula de alimento en su cuerpo, una gran cantidad de suciedad a su alrededor y casi toda la comida desperdiciada o en el estómago de la perra.

Así hemos estado un periodo laaaaaaargo de tiempo. Por desgracia, la nebulosa de no dormir me impide recordar hasta cuándo pero yo diría que más o menos hasta los dos años, quizá un poquito antes.

Cuando estoy de buen humor digo que lo nuestro fue año y medio de alimentación complementaria celular, porque Bebé creía que los nutrientes se absorbían por la piel en lugar de por la boca.

A partir de unos 24 meses y casi de un día para otro sí que ha empezado a comer lo mismo que nosotros y muchos días incluso con más entusiasmo y más cantidad que su hermano. La carne sigue sin gustarle nada, es decir, se la mete a la boca, la rumia, le saca el jugo y luego escupe la chicha sobrante, ¡qué crimen hacer eso con carnes tan buenas como el solomillo de ternera que he comprado muchas veces por intentar que comiera! ¡qué sacrilegio!. Pero en cambio sí que come más o menos bien la sopa, el pollo asado, el pescado, los macarrones, los garbanzos, las lentejas, salchichas, calamares y el arroz en todas sus formas.

Sigue siendo muy guarro, para qué lo vamos a negar. Mientras que su hermano usaba los cubiertos con un añito que parecía un señor, Bebé parece un troglodita. En todas las comidas tengo que seguir insistiendo para que use los cubiertos porque por él comería con la mano hasta la sopa.

Y sigue siendo un espíritu libre. Por poner un ejemplo, hay días que quiere desayunar un sándwich de chorizo. O cebolla frita crujiente con yogur sin azúcar. O una salchicha ¡fría del frigorífico! Creo que se llevaría muy bien con Robin Food; Bebé es el rey de las guarrindongadas.

Como imagino que muchos entenderéis, me ha costado mucho no hacer de la comida un momento de batalla. No perder los nervios mientras se rebozaba en la comida, mientras se le caía todo al suelo o directamente se lo daba a la perra y todo ello mientras su hermano Mayor tampoco quería comer. Mi nivel de estrés se elevaba como la espuma.

Pero, como explicaba en el post sobre elegir qué batallas queremos librar, en el tema de la comida decidí no luchar sino dejarlo fluir. Está claro que Bebé, igual que en tantas otras cosas, tenía muy clarito lo que quería y le hemos dejado que libremente decidiera cuándo, cómo y cuánto comer.

Realmente no sé si se puede decir que nuestra experiencia de baby-led weaning ha sido una experiencia de baby-led weaning porque… ¡no sé cómo calificar a lo suyo! Pero, desde luego, si algo ha sido es “alimentación complementaria a demanda“, aunque su demanda haya sido de lo más peculiar.

Y ahora viene donde os pregunto yo, ¿hay más bebés por ahí con las mismas peculiaridades alimenticias? venga, ¡decidme qué sí!

Mamá (contra) corriente

Este mi blog personal. Hace ya nueve años que empecé a escribir sobre la increíble experiencia que la maternidad había supuesto en mi vida ¡y desde entonces aquí sigo! Soy autora del e-book "Cómo lograr un embarazo conociendo tu fertilidad", en el que reúno los conocimientos teóricos y prácticos que necesitas para entender tu ciclo menstrual, interpretar tus signos de fertilidad y utilizarlos para maximizar tus posibilidades de quedarte embarazada. Además de este blog que lees, soy co-editora de Comer con Gusto y autora de otros tres blogs: Pekeleke, mi web de literatura infantil, Miss Cosméticos, mi blog de belleza y Mochilas-Portabebés.es, sobre mochilas ergonómicas.

16 comentarios sobre “Baby-led Weaning: mi experiencia con Bebé

  • el 03/03/2015 a las 16:24
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    Pues a la vista de tu post de hoy debe ser lo normal porque por aquí hemos pasado por las mismas fases. Chupar y escupir todo, ir directas de la mesa a la bañera y no querer probar absolutamente nada. Luego hubo una etapa que manchaba menos y comía más para luego mantenerse a base de teta. Ahora parece que llevamos una semana que vemos la luz, pero no está claro si es el fin de una fase o un problema con la proteína de vaca que hemos eliminado provisionalmente de la dieta hasta tener un diagnóstico.
    Pero vamos que desayunar un plato de macarrones, o tratar de hacer combinaciones imposibles a la orden del día! 😉

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    • el 03/03/2015 a las 16:30
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      ¡Ay, qué bueno leerte, no somos tan raros! jajaja Pues ole por los macarrones en el desayuno, ¿por qué no? ¿quién no ha desayunado un pincho de tortilla alguna vez? ¡y bien rico!

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  • el 03/03/2015 a las 17:39
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    Lo que describes es lo que yo llamo Baby Led Warring y mi hijo pequeño es un experto. La diferencia es que luego la comida acaba en su barriga, pero igualmente pierdo mucho tiempo en limpiar su ropa, el suelo, la silla.. Mejor no te cuento dónde ha llegado a frotar comida, pero la pantalla de la tele le gusta especialmente untada de plátano.

    No creo que tengas por qué preocuparte por Bebé, si está sano y no pasa hambre debe ser que simplemente necesita menos combustible que otros niños.

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    • el 04/03/2015 a las 16:41
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      Uy, si energía le sobra!!! jaja

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  • el 04/03/2015 a las 9:54
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    Jajaja Baby Led Warring!!! Qué bueno!

    Gracias por los posts, me encanta cómo lo has explicado y las diferencias.

    Yo, que sólo tengo una hija, la situaría más bien en el caso del Mayor. Le encantó desde el primer momento experimentar, pero aún más le encantó apañarse sola con los cubiertos y no tener que pedir que la limpiase cada dos por tres (“uj, ajco!”). Pero aunque de entrada lo prueba todo, también es muy selectiva, cada vez más. Para compensar el desagrado hacia algunas cosas, le pongo en el plato cosas bien distintas y soy yo la que la animo un poco a mezclar para ver si “todojunto” le gusta más. Así hemos descubierto que el pescado dentro del danone está más bueno (yo de pequeña me lo comía con petit suisse!!), que la pera no está reñida con la hamburguesa de espinacas y que hay frutas que con ketchup mejoran un montón XD XD XD

    Lo resumes muy bien con lo de las batallas: si dejo que elija cómo, cuándo y cuánto comer, todos contentos. Aunque no podamos decir que se haya autoregulado (porque también le he “dado” muchas cosas, y “dar” no forma parte del BLW) ni haya comido sólo sólidos (algunos potitos de emergencia me han ido de perlas porque salimos mucho), en general para mí ha sido siempre una experiencia genial y me ha enseñado mucho sobre la paciencia y el respeto a los ritmos.

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    • el 04/03/2015 a las 16:39
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      Ay, qué bueno, qué risa leyéndote!! Gracias!!!

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  • el 04/03/2015 a las 13:24
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    Madre mía, pero si este post lo podría haber escrito yo jajajaj, pero vamos, enterito, lo único que no le he dado potitos porque cuando ya veía que no comía directamente no le ofrecía, así de mala madre soy, pero es que hija, ya no se sabe qué hacer!!! Mi pequeño tiene ahora 24 meses y ahora a veces está tolerando algo, pero vamos, a base de teta casi hasta la fecha, algunas semanas con algo más de guarrindongueo por medio, y otras pues nada.
    Desayunar macarrones también le encanta jajaja, y encima solos, blancos, vamos que más barato no puede ser este niño, y gracias a que le están encantando los yogures, y la fruta pues estoy medio tranquila, porque vamos, a veces me agobio yo sola pensando si darle hierro, o no darle, y eso que me he leído a carlos gonzález, que sé que si no pide más es que no necesita, y todo lo que todas sabemos, pero jolines, es que la carne solo la come en nuggets de pollo caseros que le hago, ya ni en la sopa quiere los trozos de pollo, y el pescado vamos, ni de lejos. Tú le das hierro? seguro que no, verdad? son tonterías mías de madre histérica jajaja. mira que si la comida fuera como la playdoh vamos, se comía hasta los tarros.
    Besicos guapa.

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    • el 04/03/2015 a las 16:39
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      Jajajaja Yo no le doy hierro pero, mira, el pequeño la fruta no la cata, ¿debería darle vitaminas? 🙂

      En fin, mis hijos son así, espero saber acompañarles de la manera más sabia posible y poco a poco que vayan “enfocándose” algo mejor en aquellas cosas en las que creo que debemos reconducirles.

      Un abrazo.

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  • el 04/03/2015 a las 13:48
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    Mamá (contra) corriente: pienso que ha hecho más honor al término “baby-led-weaning” Bebé que Mayor. 🙂 Y que por supuesto ha podido darse ese gustazo gracias a tener la madre que tiene. Ojalá todas las madres (y padres, por supuesto. Y qué decir de los abuelos!) le perdieran el miedo a la comida… Yo, que soy madre de dos, no me incluyo, porque no le tengo miedo; en gran parte por ser pediatra. Y aquí tengo que decir que ojalá todos los pediatras supieran transmitir la confianza a las madres de que lo están haciendo bien. Me encanta tu blog, aunque nunca había comentado… pero lo sigo desde la época de los tests de ovulación. :-). Estaría encantada de que te pasaras por el mío (unfonendoenvillamocos.com). Un abrazo

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    • el 04/03/2015 a las 16:37
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      Muchas gracias por tu comentario, te lo agradezco mucho, y viniendo de un pediatra me hace especial ilusión, lo confieso. Un gran abrazo!

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  • el 05/03/2015 a las 23:20
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    Me ha encantado tu entrada. Mi hijo igualito que el tuyo…en todo! Guarreando, probando,mezclando, y yo ofreciendo,tirando, cocinando y dando potitos por si acaso… Para más inri mi pequeñajo es un niño por debajo de gráficos desde los 6 meses al que no le gusta comer, ni siquiera quiere teta cuando no tiene hambre… Vive haciendo la fotosíntesis porque lo que es “comer”….Un abrazo

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    • el 10/03/2015 a las 14:52
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      Jajajaja otro!

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  • el 08/04/2015 a las 10:21
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    jajajajaj que paciencia hay que tener con nuestros peques, pero bueno que no cunda el pánico que yo también he pasado por eso, al mío le dió por sandwich de lentejas más de una vez para desayunar, por lo menos sé que hierro no le va a faltar…
    jajaja Un saludo!

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    • el 15/04/2015 a las 15:41
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      ¡Uy, cuánto alimento para desayunar! 🙂

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  • el 07/05/2015 a las 11:19
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    Holaaaa!! Qué alegría haber encontrado este post!! Te seguía mucho cuando estaba en la búsqueda y captura de “mini”. Cuánto me has ayudado y sobretodo cuánto me he reído leyéndote!! Por fin vino “mini”, hace seis meses y dos días!! Ahora feliz, muuuuy feliz, pero las hormonas me la jugaron fuerte y dejé la lactancia muy pronto, un poco antes que tú con Mayor, así que en mi intento de enmendar el mal hecho he estado buscando cómo compensarle y ha surgido el BLW, y te vuelvo a encontrar, no sabes la alegría que me ha dado. Pues llevamos un par de semanas tonteando con la comida; plátano, pera, naranja, pan de espelta sin sal… y ayer aguacate!! Cómo nos reímos, pobrecito, con sus caras. Así que volveremos a estar en contacto, porque ahora te sigo también por Instagram y te advierto que te voy a bombardear a preguntas!!! jajajajajaja

    Un beso muuuy grande a tu bonita familia!

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    • el 07/05/2015 a las 15:48
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      Hola Ainhoa, cuánto me alegra lo que me cuentas! Encantada de que estés por aquí de nuevo, un abrazo.

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