Creo que soy experta en picias maternas: esos “pequeños” errores que a veces se cometen y que acaban con tu hijo llorando desconsoladamente, mientras una se siente culpable a más no poder.
La primera de todas ocurrió a las pocas semanas de estar en casa. Mi marido sujetaba a mi hijo en la bañerita y yo estaba aclarándole con un pequeño chorrilo procedente del barreño que sostenía. No apunté bien y le dí en la carita, le entró agua por la nariz y pegó unos berridos que todavía estoy recordándolos. ¡Qué culpabilidad!.
En varias ocasiones, teniéndole en brazos, como está tan empeñado desde que nació en moverse hacia todos lados, nos hemos dado un buen cabezazo. Algo muy doloroso para ambos, que yo en más de una ocasión he ido al espejo del baño a comprobar que no me había partido el pómulo. 
Hace bien poco íbamos por la calle, con el plástico de la silla doblado encima de la capota. Con el airecillo no hacía más que levantarse y molestar, así que paré el carrito y coloqué mejor el plástico. Al hacer fuerza para presionarlo, se me fue la mano y me pegué un golpe. Pensé que había golpeado en el lateral de la silla, pero realmente le había dado en la cara a mi hijo. Como tienen “efecto retardado” tardó unos segundos en echarse a llorar. Lo peor no fue haberle pegado sin querer, fue la cara con que me estuvo mirando un buen rato de: “mami, ¿por qué me has pegado?”. Creo que esta es mi metedura de pata más importante, ¡todavía estoy sintiéndome mal!.
Mi última perrería ha sido con el agua del baño. En la cocina, que es donde cojo el agua, estamos teniendo a veces problemas con el agua caliente. Empecé a llenar el barreño y comprobé que salía caliente como siempre, así que no hice más comprobaciones. Llené la bañera y metí al niño sin comprobar la temperatura que marcaba el termómetro. Al tocar yo misma el agua, me di cuenta de que estaba bastante fresca. ¡32º C!. Afortunadamente, no llegó a llorar porque apenas estuvo un minuto en el agua, ¡ese día el baño fue más bien un lavado rápido de culillo!.

¡Pobre mi niño!, vaya madre más torpe que le ha tocado…