En el centro de atención temprana al que íbamos antes de que M. empezara a venir a casa tenían colgado en el tablón un texto que supongo que much@s conocereis:

¿Quién es tu mamá?

-Mamá es esa señora con bigote y trencitas en los pelos de las piernas que jura que en cuanto tenga un huequito, sólo uno, se depila.

-Mamá es esa señora que lleva en el bolso un pañuelo con mis mocos, un paquete de toallitas, un chupete y un pañal de emergencia.

-Mamá es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está en todas partes al mismo tiempo.

-Mamá es esa malabarista que pone lavadoras con el abrigo puesto mientras le abre la puerta al gato con la otra, sosteniendo el correo con la barbilla y apartándome del cubo de basura con el pie.

-Mamá es esa maga que puede hacer desaparecer lágrimas con un beso.

-Mamá es esa forzuda capaz de coger en un solo brazo mis 15 kilos mientras con el otro lleva el carro lleno de compra.

-Mamá es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de segundo de 0 a 100 para evitar que me descuerne por las escaleras.

-Mamá es esa heroína que vence siempre a mis pesadillas con una caricia.

-Mamá es esa señora con el pelo de dos colores, que dice que en cuanto tenga otro huequito, sólo otro, va a la pelu.

-Mamá es ese cuentacuentos que lee e inventa las historias más divertidas sólo para mi.

-Mamá es esa cheff que es capaz de hacerme una cena riquísima con dos tonterías que quedaban en la nevera porque se le olvidó comprar, aunque se quede ella sin cena.

-Mamá es ese médico que sabe con sólo mirarme si tengo fiebre, cuánta, y lo que tiene que hacer.

-Mamá es esa economista capaz de ponerse la ropa de hace cientos de años para que yo vaya bien guapo.

-Mamá es esa cantante que todas las noches canta la canción más dulce mientras me acuna un ratito.

-Mamá es esa payasa que hace que me tronche de risa con solo mover la cara.

-Mamá es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las 4 de la mañana, mirar si me he hecho pis, cambiarme el pañal, darme jarabe para la tos, un poco de agua, ponerme el chupete, todo a oscuras y sin despertarse.

¿La ves? Es aquélla, la más guapa, la que sonríe.

El texto es muy bonito. Me lo leí tantas veces que me lo sabía de memoria y aún así seguía emocionándome.

Por aquel entonces mi hijo tenía un año y poco. Yo ya andaba muy liada, mucho, porque demandante ha sido siempre y ayuda no he tenido casi nunca, pero nada como ahora. Lo del bigote y las trencitas en las piernas me parecía algo que a todas las mujeres nos ha pasado muchas veces en la vida, incluso antes de ser madres, pero en pocas ocasiones había sido mi caso. ¡Con lo que me importaban a mi los pelos fuera de su sitio!. Claro, mi hijo no tenía la edad que tiene ahora y hasta me atrevía a pensar, qué inocente, que su nivel de demanda estaría próximo a descender y que entonces, dentro de nada, aunque siguiera sin contar con nadie de lunes a viernes, podría tener más ratitos para mi.

Pero no. Hacer planes es lo que tiene. Mi hijo sigue sin jugar sólo, cada vez duerme menos, se acuesta más tarde, su nivel de demanda no ha dejado de aumentar y está más activo durante el día. Mis ratos libres simplemente no existen. Si escribo algo en el blog es haciendo malabarismos mientras la lía en cualquier parte de la casa o intenta teclear al mismo tiempo que yo. Apenas leo, si nos ponemos a ver una serie de madrugada me echa en falta en la cama y me llama varias veces durante cada capítulo… y lo de los pelos, mejor no hablamos. Me río yo de las trencitas en las piernas (no hablemos de las ingles que ahora además ni me las veo). No llevo la cabeza de dos colores porque no me tiño pero hace que no me lo corto… más de un año. La expresión puntas abiertas no me aplica.

¿Lo mejor? Que aunque haya días que tengo ganas de dimitir, me sigue encantando el oficio. Y, sí, tengo claro lo que se me avecina, me hago a la idea… pero me encanta y no lo cambio por nada. Es lo bueno de tener una vocación (y un blog para desahogarse).