Con un ojo puesto en las Navidades y otro en el recién terminado Black Friday, anoche pensaba en esos juguetes que no pasan de moda.

Porque más allá del bombardeo que sufrimos padres y niños en la tele, las revistas y los centros comerciales desde el inicio del otoño, lo cierto es que hay juegos que de sobra sabemos que durarán apenas un par de tardes de juegos mientras que otros aguantarán el paso de los años, y en muchos casos el de varias generaciones de niños, y seguirán ofreciendo horas y horas de diversión.

¿Qué tienen en común esos juguetes atemporales?

En mi experiencia, cuanto más limitado está un juguete, menos dura. Esto aplica, por ejemplo, a los juguetes de series de televisión. Suelen ser el furor de las Navidades, pero están tan acotados a una temática concreta que en cuanto el niño juega unas cuantas horas se cansa porque no dan más de si. Suelen ser juguetes, además, que dejan de resultar interesantes en cuanto el niño crece o, simplemente, si dejan de gustarle esos personajes.

Esto explica, tal como yo lo veo, el enorme éxito que tienen las cajas en todas las casas con niños de todo el mundo, a menudo muy por encima de los juguetes que contenían. Una caja puede ser una casa, una cárcel, un centro de rescate de mascotas, una nave espacial, un puesto de fruta, un restaurante, un invernadero… Las posibilidades que tiene una caja son infinitas y directamente proporcionales al tamaño que tenga.

Desconozco si habrá estudios sobre el tema, pero por nuestra experiencia en estos años, también creo que los juguetes que más duran en el tiempo son aquellos que favorecen el desarrollo de los más peques a lo largo de varias etapas. No estoy hablando de la obsesión que tenemos ahora por los juguetes educativos, ya que en el fondo todos los son, incluso una pelota, pero sí de juguetes que aportan algo más, que obligan al niño a pensar, a imaginar, a moverse, a interactuar.

 

5 ejemplos de juguetes de vida infinita

Si buscáis ideas, comparto con vosotros 5 juguetes de vida infinita, que en casa nos han dado horas y horas de juego y han resistido a todas las modas posibles:

La pizarra mágica

No sé qué tendrá este juego, porque hay que reconocer que la precisión del dibujo es mala, pero es un juguete que nos acompaña desde hace años y siempre tenemos a mano.

El tractor a pedales

Si tenéis pueblo o zona amplia donde utilizarlo, os garantizo que habrá cola para montarse en el tractor a pedales. Una versión más sofisticada del clásico triciclo para niños que permite ser constructor, granjero, agricultor, explorador de Marte o cualquier otra cosa que se les pase por la imaginación.

Los bloques de construcción

Incluso las piezas grandes con las que comenzamos de bebés aún siguen dando horas y horas de diversión, por no hablar de las ya-no-tan-recién-estrenadas Playmags de las que os hablé hace un tiempo, unas piezas imantadas que me gustan hasta para mi.

La plastilina

Otro ejemplo muy sencillo, muy muy básico, de un juguete que lleva enamorando a los niños desde que se inventara a finales del s. XIX.

¿Hay algo que no se pueda crear con plastilina?

Los instrumentos musicales

La tortura de los padres (¡y vecinos!) pero todo un éxito desde que los niños son capaces de sostener un sonajero en la mano. Dale un instrumento a un niño y te montará un concierto en un pis pas.

 

¿Os pasa los mismo? ¿Hay juguetes que en vuestra casa resisten el paso del tiempo y nunca pasan de moda?

 

Foto | Valentina Powers en Flickr CC