Nueva entrada de la colaboración de Jesús Garrido García, Mi Pediatra Online, hoy sobre un tema que nos interesa sobre todo a las mamás que tenemos hijos varones: cómo cuidar el pene del bebé, si debemos retirar la piel hacia atrás o no, qué hacer con la fimosis, etc.

Fimosis, secreciones e higiene.

Los cuidados del pene en los bebé son un tema que plantea muchas dudas.
La principal preocupación es la fimosis. Pero es evitable teniendo unos conceptos claros y sabiendo qué hacer en cada momento.

¿Qué es la fimosis?

La parte final del pene se llama glande. Tiene habitualmente una capa de piel por encima que se suele desplazarse: el prepucio. Lo normal es que pueda retirarse con facilidad hacia atrás, dejando todo el glande al descubierto. Y que hacer esto no causé dolor.

La fimosis consiste en que la abertura del prepucio es tan estrecha que no permite retirarlo dejando el glande al descubierto, o hacerlo es doloroso.

Los problemas que puede tener un niño con fimosis son dos:

- Acumulación de secreciones entre el prepucio y el glande que se acabe infectando. Esto se llama Balanitis.

- Dolor con las erecciones o cuando empiece a tener actividad sexual.

Hay algunos niños que ya desde el nacimiento no tienen fimosis. En estos conviene retirar el  prepucio en el baño un par de veces por semana para enjuagarlo con el agua del baño. Tras enjuagarlo vuelve a cubrirlo con el prepucio antes de secarlo. No frotes ni seques directamente el glande (es molesto).

¿Cuál es la evolución natural de la fimosis del recién nacido?

La mayoría de los recién nacidos tienen fimosis al nacer. La abertura del prepucio es tan estrecha que no permite echarlo hacia atrás y en la punta vemos una pequeña abertura por la que sale la orina.

Es frecuente que antes del año ya dé algo de sí permitiendo que baje. Si no es así yo suelo recomendar que usen algunas cremas de corticoides que ablandan la piel arreglándolo en pocas semanas. Con esto se resuelven el 99% de las fimosis.

Cuando ya podemos echar la piel hacia atrás ya no hay fimosis. Pero a veces notamos que sigue sin poder retirarse la piel por completo.

Es como si al ir bajándola llegase un momento en que no podemos descubrir más el glande porque está pegada. Esto son adherencias bálano-prepuciales.

Aquí viene la segunda parte del proceso natural para que acabe resolviéndose: Las secreciones.

La zona que sigue cerrada por las adherencias tiene en su fondo glándulas que producen secreción. Suelen producir más cantidad a partir del año aproximadamente.

Cuando la secreción no tiene salida, empieza a acumularse. Y lo hace separando las adherencias desde dentro.

Cuando pasa esto vemos a veces como una bolsa de aspecto blanquecino por debajo de la piel. Es frecuente que los padres acudan a consultar cuando la descubren. Es en realidad un signo positivo.

Finalmente, esa bolsa crece hasta encontrar una salida. El aspecto es como si hubiese supurado. A veces la piel alrededor del punto de salida se irrita. Suele mejorar aplicando una crema antibiótica un par de días.

Lo que vemos después es que en la adherencia ha quedado como un ojal abierto. La zona que ha quedado libre de adherencia por debajo es mucho mayor. Si volvemos a aplicar un par de semanas la crema de corticoides conseguimos que el ojal se agrande liberando el glande por completo.

Todo esto sin dolor para el niño, sin heridas, sin cirugía.

Hubo un tiempo en que la fimosis se arreglaba dando un tirón con fuerza que libere de golpe el prepucio. Pero es muy doloroso y deja unas heridas que siguen molestando durante días y a veces acaban en adherencias o fimosis peores que las originales.

Esto es innecesario si conocemos el proceso natural y actuamos con medios menos traumáticos en los momentos clave.