A veces las cosas no salen todo lo bien que uno quisiera:
– Mi marido no tendrá vacaciones, al menos no la semana que viene (veremos en enero). 
– Ayer fui a recogerle al trabajo para darle una sorpresa y cuando entró en el coche más bien se desmayó en el asiento con un trancazo de los buenos y nada más llegar a casa se metió en la cama.
– Mi hijo se durmió casi a las 12 de la noche tras muuuuucho esfuerzo.
– Yo me he levantado con un dolor de cabeza de notemenees… en breve me tomaré un nolotil porque el paracetamol no me ha hecho efecto.
– Tengo menos espíritu navideño en estos momentos que el Grinch
Pero, bueno, ¡habrá que hacer por reponerse!. Como dije el día de la lotería, tenemos lo más importante: ¡¡a nuestros hijos!!. Así que, al menos por estos días, podemos aparcar todo lo malo (incluidos los gripazos, los familiares impertinentes y los problemas laborales) y pensar en lo que más nos importa. Incluso si no os gusta la Navidad, no me parece mal momento éste para estar felices por todo lo bueno que tenemos (¡que para lo malo ya está el resto del año!).
Por eso, os deseo, de corazón:
¡FELIZ NOCHEBUENA Y FELIZ DÍA DE NAVIDAD!.