Escolarizar a los niños con tres años: ¿sí o no? Mi experiencia con dos hijos

Casi sin darnos cuenta estamos terminando mayo y eso significa que otro curso escolar llega a su fin. El segundo del Peque y ya el quinto año de escolarización de Mayor. El tiempo vuela, papis.

No sé si os pasará a otras familias pero a mi cuando acaba el curso escolar me da por reflexionar mucho, no sólo del curso, sino acerca de todo lo vivido y de lo que está por venir. Sin duda alguna, la vida de los padres cambia cuando los niños empiezan a ir al cole y no sólo por el cambio en la organización familiar sino por los nuevos retos emocionales a los que se enfrentan los peques y los progenitores.

Me preguntáis mucho por la escolarización de los niños con tres años. Y no me extraña porque yo también tuve muchísimas dudas. Ya sabéis que la escolarización no es obligatoria hasta los 6 años. También sabéis que nosotros no llevamos a los niños a la guardería ni teníamos una necesidad imperiosa de escolarizarlos, de modo que la duda era real: ¿escolarizar a los niños con tres años? ¿sí o no?

En este post os voy a contar mi experiencia con mis dos hijos, con la intención de que os sea de utilidad

 

La escolarización con tres años no es obligatoria

Cuando me preguntáis, lo primero que os digo siempre siempre siempre es que la escolarización con tres años no es obligatoria. Lo parece pero no lo es.

Si un amplísimo porcentaje de niños van a la guardería, es también un hecho que el 99% de ellos estarán escolarizados al cumplir tres años. Si no llevar al niño a la guarde ya es una decisión contra corriente y a menudo conflictiva con el entorno, no digamos ya no llevar al niño al cole con tres años. Insisto: pareciera que es obligatorio, pero la decisión última la tienen los padres.

Lo segundo que os digo siempre es que si os estáis planteando esta duda es porque tenéis alternativas. Y eso es muy bueno porque significa que si dais el paso de escolarizar y por lo que sea no estáis contentos, siempre podéis dejar de ir al colegio. De hecho, esto supone que os lo podéis tomar todo de manera muy suave, muy relajada, valorando cada día si el niño está bien y quiere ir o no. Nadie os va a obligar a mantener al niño en el colegio a la fuerza y yo creo que esto es un gran descanso tanto para el peque como para los padres. Siempre podéis cambiar de opinión.

Dicho esto, desde mi experiencia personal en muchos más ámbitos que este, debo decir que tomar una decisión tan a contra corriente y taaaaaan visible es muy duro. Si tomáis la decisión de no escolarizar tenéis que estar preparados para los comentarios, que no sólo os harán a vosotros sino al propio niño. La gente no dudará en preguntarle una y otra vez al niño el motivo por el que no va al cole y de remarcarle lo mucho que se está perdiendo, al tiempo que hacen hincapié en lo irresponsable de vuestra decisión. No es nuestro caso, porque nosotros sí decidimos escolarizar, pero por dos casos muy cercanos sabemos que es así.

 

Mis motivos para escolarizar con tres años

Tras mucho meditarlo, nosotros sí decidimos escolarizar a los niños con tres años. Para ser exactos, Mayor ni siquiera los tenía cuando empezó, ya que es de octubre, y el Peque comenzó con tres años y cinco meses.

Como todo en la vida, sobre todo cuando se trata de decisiones tan difíciles, al final no hay una única razón sino un conjunto de ellas. Puesto todo en una balanza, terminamos declinándonos por el sí.

Si tengo que selecionar las tres razones más importantes por las que decidimos escolarizarles, serían estas:

 

1.- Mi propia incapacidad para ofrecerles más estímulo a partir de cierto nivel

Una de las cosas que creo es fundamental en la crianza es ser honesto con uno mismo. Yo a mis hijos les aporto muchas cosas, pero también tengo muchas limitaciones.

El homeschooling me atrae muchísimo pero no me veo capacitada en absoluto. Me falta la paciencia, me faltan los recursos, no soy buena explicando. Y tampoco soy al alegría de la huerta, no tengo tampoco un salero que digas es que dejo a los niños eclipsados. Ya me gustaría.

Desde el reconocimiento de mis propias limitaciones tenía claro que mis hijos empezaban a pedir cosas que yo no me veía capacitada para darles. Sin ánimo alguno de fardar de hijos (costumbre muy arraigada y que odio profundamente), la realidad es que mis hijos han sido siempre muy inquietos intelectualmente. Y yo no podía seguirles el ritmo, al menos no como yo quería. Para mi, lo más honesto era ponerles en manos de una persona preparada para hacer esa tarea mejor que yo.

 

2.- No querer someterles a una vida tan contra corriente

Muchas veces en el pequeñísimo círculo que tengo con otras mamás que estamos en la misma onda digo que mi capacidad para vivir contra corriente tiene un límite.

Con ambos niños han sido muchos los comentarios que hemos recibido acerca de por qué los niños no iban a la guardería. No sé si hemos tenido mala suerte, si son las características del barrio, del entorno, pero lo cierto es que los comentarios han sido muchos, pocos agradables, y demasiados con muy mala intención, no sólo dirigidos hacia nosotros los padres sino lanzados directamente contra los niños.

Habiendo tenido además una experiencia directa de familias que decidieron no escolarizar, me pareció que era mejor integrarse en la vida normal.

Aunque uno conserve su esencia contra corriente, ya que nuestras ideas y pensamientos son inalienables, creo que no hace falta vivir todo el tiempo dándose de cabezazos contra el sistema.

 

3.- Que la decisión era reversible

Lo que os decía antes, que nosotros no teníamos una necesidad real de llevarlos al colegio. De hecho, con el horario de jornada partida, casi diría que nos complicaba más la organización laboral diaria que otra cosa, de modo que ese no era un aspecto que nos hiciera decantarnos hacia un lado o hacia otro.

Lo bueno de no tener una necesidad real es que si la cosa salía mal, era tan fácil como dejar de ir.

 

Nuestra experiencia escolarizando a los niños con tres años

Una de las grandes preocupaciones que tiene la sociedad (nótese la ironía en mi expresión) es que los niños van a sufrir mucho si entran al cole sin haber pasado antes por la guardería.

Estoy SEGURA de que algunos que me lean pensarán que lo que voy a decir a continuación es mentira y simplemente lo digo para justificar mi decisión. Eso ya lo valoráis vosotros, que muchos lleváis leyéndome ya más de siete años 😉

Mis hijos se incorporaron muy muy bien al colegio. Ni una lágrima, ni un no quiero ir al cole, todo lo contrario. Mayor hasta quería ir los fines de semana y festivos.

Por mi experiencia, la de gente cercana y la observación de los compañeritos de mis hijos, os aseguro que el que la incorporación al cole sea fácil o no depende de muchíiiiiiisimos factores: el carácter del niño, el tipo de colegio, las formas del profesor o profesora, el horario, cómo se lo hayamos estado presentando nosotros, el nivel de maduración que tenga el niño, etc etc etc. Yo he visto llorar cada mañana durante muchos meses a niños que llevaban yendo a la guardería desde siempre y niños como mis hijos que entraban sin mirar atrás a pesar de ser su primera experiencia.

 

Lo mejor de la escolarización con esta edad

En nuestro caso, además, elegimos un colegio muy tradicional. Obviamente no por convencimiento, sino por falta de alternativas. Esto suponía un reto adicional porque implicaba no sólo pasar por el aro de escolarizar temprano sino además hacerlo en el típico colegio de fichas, castigos, deberes y demás.

Pues bien, a pesar de esto yo estoy contenta. Muy a pesar de que hay muchas cosas del colegio que yo cambiaría y que no comparto en absoluto, el balance con el corazón en la mano ha sido muy muy positivo. Principalmente porque mis hijos están muy felices y van corriendo cada mañana pero también porque veo que han aprendido muchísimas cosas y han conocido otras realidades, a menudo muy distintas a las que tienen en casa, pero que también es algo que les hace crecer.

Si os digo la verdad, creo que yo también he crecido un poquito. Porque escolarizar en un cole que no comparte mis ideas me ha permitido reforzarme en ellas y, al mismo tiempo, darme cuenta de que nada en la vida es blanco o negro. Hay cosas que en un principio no me gustaban que ahora ya no me disgustan tanto y he aprendido a extraer lo positivo de un sistema que, por mi parte, cambiaría de arriba a abajo.

De la elección del cole podemos hablar otro día pero os lo puedo resumir en una frase: desde mi punta de vista, el colegio perfecto no existe y si existiera yo no podría pagarlo.

Otro aspecto positivo de la escolarización, ya desde un punto de vista quizá más egoísta, la rutina del colegio, aunque sea con un horario tan difícil como el de la jornada partida, ha puesto orden a nuestra vida. Para una persona tan cuadriculada como yo, fue de agradecer. Aunque tengo momentos en que se me hace realmente pesado ir con prisas por la vida cuando yo voto por la crianza slow, lo cierto es que a menudo es una ayuda para centrarse, algo que siendo autónomo no siempre es sencillo.

 

Lo peor de la escolarización con tres años

Quizá lo peor de escolarizar, en general, sea que los niños están expuestos a cosas a las que tu no les expondrías. O no lo harías tan pronto.

Aunque mis hijos estaban muy socializados con miles de horas de parque y todo tipo de actividades a las que les hemos llevado (¡tranquilos los que se rasgaban las vestiduras por su no asistencia a la guardería!) lo cierto es que en el cole están mucho más expuestos y mucho menos controlados. Los compañeritos, obviamente, cada uno es de su padre y de su madre. Y los profesores igual, claro.

Pero a pesar de que algunas cosas cabreen mucho, como que el Peque lleve meses repitiendo a todas horas palabras muy feas que ha aprendido de ciertos compañeros de clase, yo creo que tiene su lado bueno. Cuando digo que no se puede vivir toda la vida contra corriente, lo digo muy en serio. Mis hijos tienen que saber que en casa somos de una determinada manera, que nos respetamos, que nos hablamos bien, que intentamos no perder los papeles, que nos queremos incondicionalmente. Pero también tienen que saber, por desgracia, que el mundo no siempre es así. Hay un mundo ahí fuera que lamentablemente es bastante hostil, donde no siempre les van a querer ni les van a respetar. Hay un mundo ahí fuera lleno de gente que no compartirá nuestros valores, que nos enseñará cosas feas que nosotros tendremos que aprender a gestionar. Y al menos sé que ellos podrán hacerlo acompañados por nosotros.

Creo que al final también sirve para enseñar que las cosas en la vida dependen mucho de cómo las enfoquemos. Y que en el colegio, en el trabajo, incluso con parte de nuestro entorno, puede que tengamos que adaptarnos, pero que luego en nuestra casa podemos vivir como queramos.

 

En resumen, a nosotros la escolarización a los tres años nos ha ido bien. Con sus cosas no tan buenas, creo que el balance ha sido muy positivo. Si tuviera otro hijo, tomaría la misma decisión.

Sé que me dejo muchas cosas por explicar, pero no quiero extenderme más, ¡sería larguísimo! Mi resumen es que si tenéis dudas, os recomiendo probar. Es una decisión reversible de modo que realmente no perdéis nada por darle una oportunidad. Es muy posible que os sorprenda. Y si no, pues ¡vuelta al hogar!

Foto | bubbabyte en Flickr CC

Mamá (contra) corriente

Este mi blog personal. Hace ya nueve años que empecé a escribir sobre la increíble experiencia que la maternidad había supuesto en mi vida ¡y desde entonces aquí sigo! Soy autora del e-book "Cómo lograr un embarazo conociendo tu fertilidad", en el que reúno los conocimientos teóricos y prácticos que necesitas para entender tu ciclo menstrual, interpretar tus signos de fertilidad y utilizarlos para maximizar tus posibilidades de quedarte embarazada. Además de este blog que lees, soy co-editora de Comer con Gusto y autora de otros tres blogs: Pekeleke, mi web de literatura infantil, Miss Cosméticos, mi blog de belleza y Mochilas-Portabebés.es, sobre mochilas ergonómicas.

20 comentarios sobre “Escolarizar a los niños con tres años: ¿sí o no? Mi experiencia con dos hijos

  • el 22/05/2017 a las 12:22
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    Me gustan mucho los posts en los que nos enseñas puntos de vista y experiencias como esta. Yo (y no digo “nosotros” porque no creo que mi marido se haya ni siquiera planteado nunca que podríamos no haber escolarizado a la niña) tuve siempre claro que no habría lágrimas para ir al cole, que no habría necesidad de ir si no “se lo pedía el cuerpo”, pero tampoco me vi nunca capaz de salirme tanto de la corriente. Ahora, además, creo que el cole ha supuesto para ella todo un mundo de estímulos nuevos que desde casa difícilmente yo podría haberle dado (y además ella va entusiasmada a diario). Para aquellos que dudan, les diría que los famosos “objetivos curriculares” al finalizar P3, al menos en el colegio al que va ella, son pocos, sencillos, creo que cualquier niño con desarrollo normal entró en septiembre casi con ellos superados (reconocer su nombre escrito, los números del 1 al 3… cosas así) y básicamente el día a día del cole son hábitos (orden, higiene personal, respeto a los demás) que refuerzan lo que en casa ya hacemos. No sé cuánto más se va a complicar en los dos cursos siguientes antes de pasar a primaria, pero de verdad pienso que en cuanto a contenidos didácticos, seguro que en casa se pueden alcanzar y superar sin dificultad ni necesidad de escolarizar hasta que lleguemos a los seis años. Ahora bien, me haría falta mucho tiempo y muchos recursos que no tengo, seguramente, y en casa no tengo posibilidad de ofrecerle otras muchas cosas como las que comentas, entre ellas la convivencia con otros tipos de familia y de formas de ver la vida, y muchas experiencias que a ella le han encantado (excursiones, celebraciones, materiales, etc).

    A mí más que escolarizar o no, lo que me machacó (y me sigue machacando) es si este tipo de pedagogía es la que más me convencía. Al final nos hemos guiado más por la ubicación del colegio (que fuera práctico ir y volver, que las instalaciones nos gustaran, etc.), pero durante mucho tiempo pensé, y sigo pensando, si me habría gustado más hacer el esfuerzo (tremendo, por otra parte, geográfica y económicamente para nosotros en donde vivimos) de inscribirla en un colegio con métodos pedagógicos alternativos. Daría para otro post, yo creo. Me imagino que tiene que ser increíble tener poder para decidir qué y cómo trabajas en el colegio y me da mucha pena sentir que “he pasado por el aro”, pero es que tampoco hay tantas opciones en realidad.

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    • el 23/05/2017 a las 15:24
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      Hola Melibea,

      Muchísimas gracias por tu comentario, ¡es súper interesante! Desde luego, hablar de pedagogías daría para muchos posts… pero al final sucede que la vida te pone en tu sitio. Quiero decir que por mucho que tu tengas en tu cabeza cómo sería el cole perfecto, al final estás limitado por el presupuesto y en nuestro caso también por la distancia, ya que a nosotros nos negamos a meter a los niños en una ruta o en un coche y además pensamos que cuantas menos horas pasen allí, mejor…

      En fin, es que como tu dices, opciones hay bien bien pocas.

      Un abrazo!

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  • el 22/05/2017 a las 15:45
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    Me ha gustado mucho el post, como siempre muy completo y muy coherente… Con eso de no ir “tan a contracorriente” me has recordado cuando hace dos setiembres, tendría mi hijo casi cuatro años, una señora le miró con cara de perro y me dijo “este niño ¿no tiene que estar en el cole?” y me quedé tan cortada… que apenas le pude responder “es que hoy no tiene, empieza mañana” (aunque en el colegio de ese pueblo empezaban ese día). Y sí, es que en ciertas cosas (la lactancia a partir de cierto momento) creo que no es bueno exponer a nuestros hijos a comentarios maliciosos porque les pueden hacer mucho daños.

    Mi hijo empezó con menos de dos años, porque en el País Vasco los colegios ofrecen aulas de dos años (y mi peque los cumple en diciembre) y realmente hasta que cumplió los dos años no lo llevaba muy allá, pero su profesora fue muy flexible (llegó a decirnos que no podía ir al baño porque le tenía encima toda la mañana, gracias!), iba sólo las mañanas (justo tres horas) y en octubre a sugerencia suya “recomenzó” la adaptación de manera que iba sólo una hora hasta que ya fue mejor. En aquel momento lo hicimos ante todo por coger plaza en ese cole (adonde yo había ido y cerca de casa de mis padres) y también porque trabajando yo una vez que dejó de echar la siesta mañanera mi madre se agobiaba mucho porque apenas le dejaba hacer las cosas normales del día a día. A partir de enero de ese año, cumplidos los dos años, no ha habido un día malo, hasta hace pocos meses (cumplió los cinco en diciembre) miraba raro a quien le decía ¡qué bien de vacaciones! porque a él le gusta el cole, y lo cierto es que siempre está contento. Como a ti, lo del homeschooling me parece una opción maravillosa… pero ni puedo por tema laboral ni me veo capacitada para ello (si es que me tocara la lotería) porque al final llegan a primaria y casi tienen que saber leer y una serie de cosas que no estoy muy segura de cómo se les puede enseñar en casa, o al menos yo me sentiría bastante perdida. Y luego llegarían a primaria y sería “el nuevo” de la clase, con un grupo ya formado… En fin, que una vez más, comparto totalmente tus reflexiones.

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    • el 23/05/2017 a las 15:22
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      Hola Laura,

      Muchísimas gracias por un comentario tan extenso y detallado. Me alegra que coincidamos, la verdad es que cuando encuentras a alguien que está en tu sintonía parece que uno se siente más acompañado, ¿no te pasa?

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  • el 22/05/2017 a las 17:50
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    Yo a los míos también los escolaricé en torno a los tres años y fue bien (aunque cada familia es un mundo). En casa ya se aburrían conmigo. Eso sí, iban sólo tres o cuatro horas al cole y luego les iba a buscar.

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  • el 22/05/2017 a las 18:38
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    Yo también escolaricé al mayor con tres años, bueno, con dos, que también es de octubre. No me planteé la opción de esperar hasta los 6 años, porque esa opción para nosotros es inviable, pero sí soy de la opinión que son muy pequeños cuando empiezan.
    Comparto los pros de la escolarización con tres años, pero sobre todo los contras. Nosotros intentamos educarlos de una forma determinada, pero cuando empiezan al colegio se exponen a ideas completamente opuestas a las que nosotros intentamos inculcarles… tenemos que lidiar con ello lo mejor que podamos

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  • el 22/05/2017 a las 21:25
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    ¡No me puede gustar más esta entrada! Con tu coherencia y franqueza la vida se ve tan sencilla, qué pena que nos la compliquemos…

    Enhorabuena!

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  • el 24/05/2017 a las 1:04
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    Esta es otra de esas tantas cosas que jamás me habría imaginado pensando antes de ser padre. Si no recuerdo mal, ni siquiera era consciente de cuál era la edad de escolarización obligatoria de los niños. Me limitaba a dar por hecho que haríamos «lo normal», e incluso al mes de nacer nuestra hija ya tuvimos que ir a elegir guardería para poder tener reserva de plaza de cara al curso que viene… Qué ingenuo era.

    Ahora mismo creo que me encantaría hacer «home-schooling». Después de haber pasado un año en casa con mi hija me sobraría motivación para hacer algo así. Pero ni mamá está tan segura, ni ninguno de los dos nos sentimos preparados para enfrentarnos al mundo hasta ese punto. Como vosotros, hartos dolores de cabeza nos hemos llevado ya por hacer las cosas a nuestra manera. Y esta, con ya una niña mayor a la que pueden afectarle los comentarios, durante tantos años y teniendo profesores en la familia… una locura.

    Por otra parte, no sé qué grado de realidad hay en ello, pero mucha gente agorera (o realista, no lo sé) se empeña en vaticinar un futuro imposible para un niño que se plante con 6 años sin plaza escolar. Ahí ya sí que se acabaría lo de elegir colegio y tocaría quedarse con las migas.

    De todas formas, me encanta tu honestidad y es cierto que tenemos que ser realistas. Y me da igual ya que hablemos de niños de 5 años o de bebés de 1. Si nos quedamos en casa con el niño para tenerlo sentado viendo la tele porque no sabes qué más hacer con él, casi mejor que busquemos algo de ayuda fuera. Siempre digo que un niño pequeño no necesita tantas zarandajas de estimulación temprana, que el mundo tal cual es ya es suficientemente estimulante para alguien que acaba de llegar a él. Ahora bien, nuestro papel en ese caso tiene que ser el de acompañarlos a descubrir ese mundo, no el de un guardián que los recluye en casa sin hacer nada con ellos.

    Lo que más rabia me da es que se termine imponiendo como opción por defecto algo que ni es obligatorio ni, en mi humilde opinión, necesario para todos los niños. Una cosa es que con nuestro estilo de vida actual sea prácticamente imposible dedicar ya no 6, sino ni tan siquiera 3 años a cuidar de nuestros hijos sin necesidad de escuelas infantiles. Y otra muy diferente es que hayamos llegado al punto en que se considera que todos los niños necesitan ir a una guardería y al colegio desde los 3 años para no quedarse tontos y faltos de estímulo. Que oye, a muchos les viene bien y realmente se encuentran un poco aburridos en casa, pero debería ser algo que se produjera en el momento en que el niño (y quizá también la familia) se sienta preparado. Pero mal camino llevamos en ese sentido, con una Comunidad de Madrid —por poner un ejemplo— que encuentra motivos para presumir en ser una de las regiones europeas con mayor porcentaje de escolarización temprana desde los 0 años. Yo lo veo como un desastre.

    En nuestro caso, nuestro hija estuvo en guardería 5 meses una vez cumplió el año. Fue un horror para los 3. En aquel momento ninguno estábamos preparados, pero las circunstancias lo requerían así. El próximo curso, con 2 años largos, volveremos a intentarlo en una escuela más de nuestro gusto, más respetuosa con sus ritmos, porque no vemos otra salida fácil. Estamos dándole vueltas al futuro, pero mientras no demos un paso definitivo lejos del trabajo de ambos fuera de casa, es y será imposible huir de la escolarización temprana. Serán pocas horas y nos gustaría que no todos los días de la semana, pero ya veremos cómo nos apañamos.

    Mientras tanto, nos llegan noticias de amigos que han sido padres en otros países de Europa donde se respetan más otras alternativas. De vez en cuando me hacen llegar algún material como un documental que vi hace unos meses sobre André Stern, todo un personaje que nunca fue al colegio. Es un extremo utópico, claro está, pero escuchándolo hablar se me cae el alma a los pies.

    Y modelos pedagógicos al margen, a mí en particular me da pánico la pérdida de control y la exposición de la niña a cosas que rara vez ha conocido estando con nosotros. Haremos lo posible por retrasar al máximo su entrada al comedor mientras podamos, por ejemplo. Pero supongo que es tan sano como inevitable que se enfrenten a un mundo más amplio, es el consuelo que me queda. Al final, con esta crianza en soledad de hoy en día corremos también el riesgo de aislarlos demasiado. Criando en tribu los niños crecían más tiempo en un entorno familiar, sin necesidad de fichas, aprendiendo de los mayores, pero también tenían un círculo de influencia más amplio, cosa que ahora se pierde en el caso de los que intentamos criar en casa sin una familia cerca como es nuestro caso. Es otra de las cosas que se me quedaron grabadas de André Stern: que hay que tratar de evitar que el niño pase toda su infancia con una misma persona de la que heredar miedos y «vicios».

    Una gran entrada ;). Gracias.

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    • el 29/05/2017 a las 10:43
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      Enrique, perdona la tardanza en responder a tu comentario. Te agradezco muchísimo que te hayas extendido tanto, ¡esto es una entrada de blog! 🙂

      Estoy muy de acuerdo contigo, lo cierto es que tengo poco que añadir. Me quedo, sin duda, con lo de la crianza en soledad, es uno de los temas más invisibles y más duros a los que nos enfrentamos todas las familias pero muy especialmente aquellas que tenemos una vida un tanto “peculiar”.

      Un gran abrazo.

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  • el 24/05/2017 a las 14:27
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    En nuestro caso, en el centro de Barcelona, o escolarizas en P3 o es muy dificil conseguir plaza más adelante, sobretodo en los colegios públicos no convencionales. Aún así, para mi es muy pronto. El ritmo que llevan (sobretodo si se quedan a comer) es muy intenso para tres años. Yo procuro que pase lo menos posible en el colegio, incluso últimamente estamos con semanas de 4 días, porque la veo que llega al fin de semana muy cansada.
    Esto, claro, nosotros que nos lo podemos “montar” ( con todas las comillas del mundo, porque hacemos de esto nuestra prioridad), no me imagino si al ritmo de P3 sumamos extraescolares, casales de Julio, Septiembre, comedores, en fin, lo normal para un niño hoy en día.

    Respuesta
    • el 29/05/2017 a las 10:43
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      Hola Laura, entiendo muy bien lo que cuentas, es cierto lo de la plaza, en muchos sitios es así… Este “tinglao” no está muy bien organizado.

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  • el 21/09/2017 a las 10:29
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    Hola a todas,
    EN primer lugar mil gracias por el post y los comentarios. Yo tengo dos peques en infantil y también dudaba (y dudo a veces) si hacía bien escolarizándolos tan pronto como bien decís. Bueno, a mí personalmente la presión social me tiene sin cuidado porque además no creo que a ellos les dañe al menos hasta primaria, todo depende de cómo se lo pintes (como el la peli La Vida es Bella) lo que más me hacía (y hace como digo a veces) dudar es si no debiera aprovechar el tiempo con ellos ahora que son peques. Pero bueno en definitiva, y aunque soy maestra, tampoco me veo capacitada para enseñarles mucho en casa no porque no sepa sino porque esperan de mí otras cosas, como he comprobado.
    Al aula de 2 años fueron 2 horas al día lo justo para estar con niños y hacer juegos. He de decir que el aula de 2 no me ha supuesto ninguna duda porque mis niños disfrutaban mucho. Ahora mi peque en la de 3 lo está pasando mal al principio, espero que luego no. Lo que me echa para atrás es que a partir de 3 el horario sea 5 horas, aquí en Cantabria, en las aulas de 2 los horarios son flexibles. Las escuelas con pedagogias alternativas nos pillan lejísimos, inviable para nosotros. De todas formas he de decir que no hace falta que una escuela esté declarada como escuela innovadora para que se utilicen este tipo de pedagogías. Yo personalmente en mis clases (primaria y de la pública 😉 ) mezclo lo que me parece lo mejor de cada una y no me gusta anclarme en una en concreto si no que voy viendo cómo es el grupo, sus gustos etc y voy haciendo. Estando en el mundillo he visto muchos maestros hacer lo mismo. Lo que conocéis por “tradicional” en infantil no se lleva nada afortunadamente. Aunque todavía hay mucho que cambiar claro está. Conclusión que yo tengo dudas no por las pedagogías ni porque no crea que vayan a hacer las cosas bien en el cole sino más bien por lo que decís, por exponerles a un entorno menos controlado que no se rige por los mismos principios que en casa…

    Pero supongo que estas dudas nos asalten a todas…

    Ánimo porque como bien dice el post es reversible y… todo lo que se haga pensando en el bien del niño está bien hecho digan lo que digan.

    Un abrazo

    Respuesta
  • el 06/04/2018 a las 1:36
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    Este post me ha encantado, gracias!
    Yo estoy en esta situación de no saber que hacer, si escolarizar o no.. por un lado creo que unas horas por las mañanas a ella le gustará , porque aunque yo en casa le hago juegos y actividades,no es lo mismo que con más Niños y a mí se me acaban los recursos muchas veces y la paciencia ..
    El problema está en que me obligan a llevarla por la tarde de 3 a. 5 y no quiero que vaya tantas horas,almenos al principio.
    El colegio es concertado y yo me pregunto si apesar de que me “obliguen” a llevarla no la llevo, que puede pasar? Poniéndonos en lo peor que sería? Aparte de avisos por parte del cole y tal he leído que pueden llenar a servicios sociales( no entiendo que lleguen a eso en infantil,ya que no es obligatorio) en tal caso que podría ocurrir? Mi idea es llevarla hasta las 12 que es el horario de mañanas y por la tarde apesr de que me digan que tengo que llevarla , no lo haré..

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    • el 06/04/2018 a las 8:50
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      Te contesto desde lo poco que sé sobre el tema. El año pasado mi hija empezó P3 en un colegio concertado y algunos padres no llevaron a sus hijos por las tardes hasta pasado todo el primer trimestre, como forma de adaptación (en contra de la recomendación del centro). Empezaron a ir por las tardes cuando los propios niños lo pidieron. No pasó nada. ¿Qué va a pasar? Especialmente teniendo en cuenta que pagas una parte de tu plaza escolar… Y aunque te “advirtiesen”, creo que tendrías mil recursos para argumentar que el beneficio de tu hijo al respetarle sus ritmos es inmenso comparado con lo que pueda hacer dos horas más en el colegio, forzado. Otra cosa sería en primaria, ahí ya supongo que podrían alegar que no cumples la ley porque ya es obligatorio. Quiero pensar que los servicios sociales se dedican a otras cosas más importantes que obligar a niños de 3 años a pintar círculos dos horas más. Tranquila y ánimo, es una época un pelín difícil también para los padres.

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    • el 06/04/2018 a las 10:08
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      Yo te recomiendo, si te es posible, que lo expongas claramente al colegio antes de decidir. Pero como bien te dice melibea, tampoco creo que vaya a pasar nada.

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  • el 17/04/2018 a las 0:34
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    Hola. Yo tengo la misma duda a ver si podeis ayudarme. He decidido llevarle al cole con tres años y temo mucho lo de las jornadas….por la mañana que horaro tienen? Voy a llevarlo a un publico y pensaba faltar x las tardes e incluso hacer peyas algun dia de vez en cuando para pasarlo juntos. Que problemas pueden surgir?

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    • el 17/04/2018 a las 10:40
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      Los horarios son un mundo!! Nosotros por cambio de domicilio acabamos de pasar de una comunidad autónoma a otra (tanto pensar y al final hemos cambiado de colegio en menos de dos cursos, pero bueno, esa es otra historia). El primer colegio fue concertado y el horario era de 9 a 13 y de 15 a 17. En los públicos de la misma ciudad los horarios eran de 9 a 12.30 y de 15 a 16.30 (los concertados hacen 1 hora diaria más lectiva, en la que suelen reforzar inglés u otros contenidos). En ciudades vecinas el horario de los públicos era de 9 a 12 y de 15 a 17 (creo que es el horario más tradicional). Y en el colegio al que va ahora, que es público en otra comunidad autónoma, el horario es de 9 a 12.30 y de 15.30 a 17. Para que veas!!! Seguro que hay algún sitio online o telefónico donde puedes consultar el horario concreto de los centros que te interesan. Por no hablar de que ahora en muchos centros empiezan a instaurar la jornada intensiva o reducida o como se llame, más parecida a la de un instituto, sin tardes. Lo mejor es que preguntes, quizá algún centro que te gusta tiene un horario sólo de mañanas.

      Sobre no ir por las tardes, habiendo horario lectivo, como decía antes yo creo que no te van a poner pegas. A ver, no quiere decir que la maestra o el centro no te recomienden que lo lleves o que te diga que porque lo lleves “no le pasará nada” o cosas así. Pero cada vez se respeta más la adaptación, de verdad. Además, un colegio que me pusiera muchas trabas en eso en P3 me plantearía serias dudas sobre su conveniencia. Sobre lo que no tendrán ningún problema, seguro, es en informarte bien sobre su protocolo de adaptación (si tienen uno), sus recomendaciones, el tipo de actividades que hacen por las tardes (a veces es sólo patio)… y te quedarás muchísimo más tranquila.

      Sobre cogerse “días libres”, me parece perfecto y en la misma línea. Como digo, hablamos de P3, P4… Yo lo que haría es, en vez de decirle al niño que vamos a faltar a clase porque nos da pereza ir o porque nos vamos a “escapar” (que quizá le da una idea de que el colegio es un castigo), hacerle ver las muchas cosas que vamos a aprender el día que faltemos (por ejemplo, porque vamos a ir a ver cómo es el otoño en el parque, o a hacer experimentos con el agua de la lluvia… ) y que así también aprenderemos (o tendremos cosas que explicar al día siguiente en el cole). No sé si lo veis igual que yo.

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