Es raro no estar embarazada

Después de un embarazo tu cuerpo nunca vuelve a ser el mismo.
Durante el embarazo me sentía bien con mi cuerpo. Tenía una tripa resultona, bastante pequeña, y ni una sola estría. Además, se me marcaban las rodillas y los tobillos, algo realmente milagroso, pues mis piernas siempre han sido gruesas. Todos coincidían en que estaba más delgada que nunca: los brazos, las piernas, la clavícula… Es verdad que no me encontraba ese “halo” que dicen que tienen las embarazadas, pero a cambio el pelo me duraba mucho más tiempo limpio y no tenía ni un solo grano, además de tener la piel más lisa y con menos poros. En definitiva, me sentía bien, ligera, y no como una ballena varada (que era como pensaba que iba a estar).
Estaba convencida de que una vez diera a luz me iba a quedar más delgada que antes. Al fin y al cabo, sólo había engordado 7 kilos y mi cuerpo estaba visiblemente más flaco. Era cuestión, simplemente, de que la tripa volviera a su ser.
Pero, de momento, la previsión no se ha cumplido. De esos 7 kilos apenas he perdido 4; supongo que no es que no haya perdido, es que he engordado. Eso se debe, sin duda, a volver a comer como una persona normal, porque mi alimentación durante el embarazo ha sido un  verdadero aburrimiento, sin sustancia ninguna. Y yo la verdad es que esperaba otra cosa. Quizá pensar que me iba a quedar más delgada era demasiado suponer, ¡qué ilusa!, pero por lo menos igual que estaba…hubiera estado bien!.
Así que me miro al espejo (poco) y no me reconozco…y no me gusto, claro. Nada grave, tampoco es que me aborrezca, pero no me gusto. Lo que más me gustaba de mi cuerpo: una tripita metida para dentro y una buena curva entre la cintura y las caderas, ha desaparecido. En su lugar, una tripa “rara” que no es ni michelín ni tripa de embarazada, una cosilla no muy grande, pero sí fofa.
Supongo que después de dar a luz no hay que tratar de reencontrarse con la persona que uno era, sino que hay que encontrar una nueva identidad. Es tontería querer reflejarse en lo que uno era porque esa persona ya no existe, ni el plano físico ni en el plano emocional. Ahora hay una nueva versión.
Francamente, me sigue pareciendo rarísimo no estar embarazada. Todavía no he cambiado el chip. Ya he dejado de sentir movimientos reflejos en el abdomen, que en algunos momentos parecía que tuviera todavía un bebé dentro, pero me sigue costando hacerme a la idea de no estar embarazada. ¿Cómo es posible que 9 meses me hayan marcado tanto? Ni idea.
Pienso en esas mujeres que han tenido varios hijos, seguidos, y me pregunto si les quedará algo de identidad propia. Porque estar embarazada te da una identidad ficticia, es una situación temporal aunque sea de largo recorrido, en la que eres una persona con otra persona dentro…algo muy extraño. El embarazo en sí hace que te plantees quién eres y cómo es posible que lleves otro ser humano dentro. Como un huevo Kinder pero con una sorpresa mucho mejor.
En fin, que en ello estoy, tratando de reconciliar lo que es ser madre con seguir siendo una mujer. A ver si encuentro mi versión 2.0 pronto.

Mamá (contra) corriente

Este mi blog personal. Hace ya nueve años que empecé a escribir sobre la increíble experiencia que la maternidad había supuesto en mi vida ¡y desde entonces aquí sigo! Soy autora del e-book "Cómo lograr un embarazo conociendo tu fertilidad", en el que reúno los conocimientos teóricos y prácticos que necesitas para entender tu ciclo menstrual, interpretar tus signos de fertilidad y utilizarlos para maximizar tus posibilidades de quedarte embarazada. Además de este blog que lees, soy co-editora de Comer con Gusto y autora de otros tres blogs: Pekeleke, mi web de literatura infantil, Miss Cosméticos, mi blog de belleza y Mochilas-Portabebés.es, sobre mochilas ergonómicas.

5 comentarios sobre “Es raro no estar embarazada

  • el 11/01/2010 a las 10:40
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    NO te preocupes que en unos meses se te iran los 3 kilos esos de mas, yo engorde 18 kilos, en el parto me deje 10 y a las 2 semanas otros 5, pero hubo 3 que a todas se nos quedan que se quitan con el tiempo, yo particularmente me los quite a los 7 meses de dar a luz, y la verdad es que ahora mismo si no fuera por las estrías del pecho estoy igual que antes de quedarme embarazada.

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  • el 11/01/2010 a las 14:56
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    Desgraciadamente, hay de todo. Yo engordé 12 kilos en el embarazo, tampoco es que fuese una pasada, pero me cambió el cuerpo, el metabolismo o yo qué sé y nunca volvía ser la misma. Hay gente que sale del hospital como si el niño que lleva en brazos fuese de otra persona y otras que no… No te preocupes, dale tiempo al tiempo y, si al final resulta que no puedes volver a tu cuerpo de antes, pues qué se le va a hacer: de regalo te ha quedado una personita que bien merece los tres kilos de más, no?

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  • el 11/01/2010 a las 20:13
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    Pienso que lleva su tiempo el volver al estado anterior del cuerpo que tenías antes del embarazo, o lo más parecido a ello. Mi hermana se tiró un año en bajar todos los kilos que engordó (más de 15) durante su segundo embarazo, pero pasado ese tiempo estaba estupenda, así que mucho ánimo!!! Un beso.

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  • el 13/01/2010 a las 23:00
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    Poco te puedo decir yo en esto jeje… simplemente que tiempo al tiempo y que fijo que estás monísima y requetetiabuena 😛

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  • el 22/04/2011 a las 20:02
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    Yo me estuve sintiendo como tú 1 año después de haber tenido a mi hijo.

    Engordé 19 kilos en el embarazo y tras tener al peque me quedé con 13 kg. Yo siempre he sido muy delgada y, por qué no decirlo, siempre he tenido buen cuerpo. Pero estuve un tiempo en el que no me reconocía cuando me miraba al espejo. Además, el embarazo me produjo un eczema enorme en la cara (raro que pase eso porque el embarazo suele mejorar la piel en vez de empeorarla) y sólo cuando di a luz pude tratarlo con pomadas de cortisona y tardó mucho tiempo en irse.

    Comentarios jocosos (aunque creo que sin mala intención) de gente de mucha confianza (amigos íntimos y familia) me hacían sentirme gorda, fea, desarregalada y abandonada físicamente. No tenía tiempo para nada, ni para ir a la pelu, ni para pintarme las uñas, ni para comprarme ropa decente… Y claro, cuanto peor estaba peor me veía y peor me sentía…

    A los 6 meses de nacer mi hijo, cansada de comentarios de la gente, comencé una estricta dieta y ejercicio y en otros 6 meses más recuperé mi peso. Sin embargo, ya nada ha vuelto a ser como antes.

    Tengo estrías en partes del cuerpo que jamás pensé que pudieran salir y, como bien describes, una tripita rara, que no llega a ser gorda pero sí algo fofa y que por más que haga no cambia de aspecto.

    Pero mira, lo importante es quererse y aceptarse y sobre todo ignorar comentarios y consejos de la gente que en muchas ocasiones te hacen sentir peor de lo que estás.

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