El día que Bebé se perdió

Niño perdido

Con Bebé nunca hemos estado tranquilos. Su valentía, su afán de superación y su rapidísimo desarrollo motor siempre nos ha tenido en vilo. Pero en el último mes no hemos ganado para sustos y además sustos de los buenos.

El Día del Padre fuimos a comer a un centro comercial. Centro comercial que normalmente no suele estar muy lleno (odiamos las aglomeraciones) pero que ese día estaba hasta la bandera. Nada más acabar de comer Mayor quiso entrar en una sala de juegos-bolera a echar un vistazo. Yo entendí que Bebé se quedaba con su padre y pasé con Mayor. Salimos a los 5 minutos y ahí descubrimos que ni Bebé estaba con su padre tal como yo suponía ni Bebé había estado en ningún momento con Mayor y conmigo, tal como suponía su padre. Es decir, que cuando nos dimos cuenta de que no estaba con ninguno de los dos, ya llevaba más de 5 minutos desaparecido.

La sala de juegos es grande. Mientras su padre se quedaba en la puerta, Mayor y yo recorrimos el interior de la sala llamándole y preguntando a la gente. Nos faltó mirar debajo de los bolos. Claramente no estaba allí.

Salimos fuera. El centro comercial abarrotado. No se escuchaba a ningún niño llorar. Me subí en un altillo, tampoco se le veía ni a lo lejos. Bebé ya de por si es un niño llamativo por el pelo y los ojos pero es que además ese día llevaba un jersey rojo que era como para verle a un kilómetro. Hasta donde nos llegaba la vista, no estaba.

10 minutos perdido. Un niño de menos de 3 años que lleva 10 minutos perdido en un centro comercial inmenso y atestado de gente. Porque todavía si estuviera vacío, pero ¿estando abarrotado quién va a reparar en un niño que anda solo?

Creo que hasta ahí mantuve la calma porque estaba convencida de que estaría en cualquier rincón o apenas a unos metros. Pero cuando eres consciente de que no tienes ni idea de dónde está, que con el tiempo que ha pasado puede estar incluso en la otra punta del centro comercial, cuando te das cuenta de que por megafonía tampoco han avisado de que hayan encontrado un niño perdido…

Pensé que quizá no le vería más. Puede parecer exagerado pero siempre he creído que la gente que sale en las noticias porque les ha ocurrido una desgracia son gente normal y corriente, como cualquiera de nosotros, personas que nunca jamás pensaron que saldrían en el telediario. Por poco probable que sea estadísticamente, la posibilidad de que alguien secuestre un niño en una zona de aglomeración siempre está ahí. Un niño muy llamativo. Incluso en redes de pederastia pensé, nunca sabes donde puede haber un perturbado.

Vi toda nuestra vida juntos pasar y sentí hasta que me subía la leche y me rebullía en los pechos.

No nos atrevíamos a movernos del punto de partida, por si volvía. Mayor y yo nos quedamos en ese punto y su padre fue a buscar ayuda, al menos que avisaran a seguridad y por megafonía.

Mayor estaba bastante angustiado. Decía que había sido culpa suya, que él lo había perdido de vista. Me preguntaba si no le íbamos a volver a ver. Creo que esos fueron los minutos más largos de mi historia, ni idea de cuántos fueron. Quizá 3 minutos, quizá 5, quizá 10…

Hasta que finalmente vi el famoso jersey rojo venir en brazos de su padre. Al parecer, un hombre se había dado cuenta de que estaba solo y le había llevado con un guardia de seguridad y estaban a punto de dar el aviso.

Ha pasado casi un mes y no hay día que no lo recuerde. Es de esas cosas tontas que pueden ser muy graves pero que finalmente acaban bien y marcan un antes y un después. Nunca piensas que se te pueda perder un niño yendo dos adultos, pero vaya que si puede pasar

Foto | Tom Godber en Flickr CC

Mamá (contra) corriente

Este mi blog personal. Hace ya nueve años que empecé a escribir sobre la increíble experiencia que la maternidad había supuesto en mi vida ¡y desde entonces aquí sigo! Soy autora del e-book "Cómo lograr un embarazo conociendo tu fertilidad", en el que reúno los conocimientos teóricos y prácticos que necesitas para entender tu ciclo menstrual, interpretar tus signos de fertilidad y utilizarlos para maximizar tus posibilidades de quedarte embarazada. Además de este blog que lees, soy co-editora de Comer con Gusto y autora de otros tres blogs: Pekeleke, mi web de literatura infantil, Miss Cosméticos, mi blog de belleza y Mochilas-Portabebés.es, sobre mochilas ergonómicas.

38 comentarios sobre “El día que Bebé se perdió

  • el 13/04/2015 a las 15:49
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    Ay… Me he angustiado solor de leerte!!! Imagino como os habréis sentido y encima con mayor preocupado!!!
    Menos mal que ya se pasó…..
    Besos guapa

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    • el 15/04/2015 a las 15:35
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      Otro para ti Tamara.

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  • el 13/04/2015 a las 16:03
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    Madre mía, qué angustia! Precisamente ayer contaba en el blog como me llevo sintiendo desde el sábado cuando jugando conmigo mi bebé se descolocó el codo. No quiero pensar en el miedo que debiste pasar ese día. Por suerte se quedó en un susto. Un abrazo fuerte

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    • el 15/04/2015 a las 15:35
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      Espérate a que cuente cómo Bebé “se partió la cara” hace unos días! Delante de mis narices. Desde luego que no ganamos para sustos, eh?! Besos Sara.

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  • el 13/04/2015 a las 16:05
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    Qué susto debiste llevarte! Supongo que si lo cuentas es porque ya se te ha pasado esa sensación tan horrible. Menos mal que quedó en eso.
    Desde que soy madre, mis pesadillas siempre van de que les pasa algo a mis hijos. No quiero ni pensarlo! Menuda responsabilidad, cuidarles y protegerles tantos años mientras no pueden valerse por sí mismos…

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    • el 15/04/2015 a las 15:34
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      Desde luego…

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  • el 13/04/2015 a las 16:07
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    vaya! Tiene que ser horrible. No lo deseo ni a mi peor inimiga. Pero sabes? A mi madre lo pasó. Conmigo. Tenía unos 3 o 4 años, estaba con mis padres en el super. Mi padre se fue a por fruta y mi madre se quedó conmigo en la cola de la carnicería. Vamos, un coñazo para una niña. Me solté de su mano sin que ella se enterara y me fui a la sección de juguetes ver muñecas. Allí, una chica me encontró y me llevó a seguridad.
    Mi madre nunca se olvidó de ese día, siempre me lo contó. En Brasil siempre hubo (y por desgracia sigue habiendo) secuestros de niños y era su miedo.
    Con una pareja de amigos, hace pocos años, sus hijas estaban jugando al escondite en el Friday’s y de repente la pequeña desapareció. Llamaron a seguridad ecc… En 10 minutos la niña aparecia, como si nada. Se había escondido en el armario de productos de limpieza del restaurante.
    Con los niños hay que tener mil ojos. Si me pasa eso, no sé como reacionaría.

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    • el 15/04/2015 a las 15:34
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      Vaya sustos nos dan!! Gracias Alessandra.

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  • el 13/04/2015 a las 16:22
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    Menuda angustia, ya imagino que debió marcar un antes y un después. Afortunadamente todo quedó en un susto…!

    Un abrazo

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  • el 13/04/2015 a las 17:40
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    Que susto!!!
    Una de mis mayores pesadillas es esa! A veces sueño que voy con el peque (tres años) por un rastro, feria, estación de trenes… Y, de pronto, NO ESTÁ!! Si en sueños me muero del horror no puedo ni imaginarme lo que es vivirlo… :O Menos mal que sólo fue un susto.

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    • el 15/04/2015 a las 15:33
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      La verdad es que esos sitios de grandes aglomeraciones son súper peligrosos…

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  • el 13/04/2015 a las 17:53
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    Me da un parrús allí mismo. Creo que me quedaría tan bloqueada que no sería capaz ni de respirar. Menos mal que todo se quedó en el susto aunque el terrible rato no te lo quita nadie.

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    • el 15/04/2015 a las 15:33
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      Cristina, yo creo que en ese momento tu cuerpo te da un gran subidón para estimularte a que le busques y le encuentres. Es la naturaleza en estado puro: se te ha perdido la cría y tienes que encontrarla. Yo a la vuelta a casa me tuve que meter en la cama, estaba destrozada física y mentalmente.

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  • el 13/04/2015 a las 20:47
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    Es angustioso, lo sé, y estarás recordándolo mucho tiempo! A mi me pasó con mi hijo mayor, pensando que estaba dentro de un probador, y resulta que había salido de la tienda y me lo encontré en medio de la calle, feliz y sonriente. Cuando llegué a casa empecé a llorar, solté toda la tensión de ese momento, y durante mucho tiempi lo recordé con angustia. Espero que no te vuelva a pasar!

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    • el 15/04/2015 a las 15:32
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      Oh, lo del probador tuvo que ser tela! Mira, como mis hijos se niegan a pasar a las tiendas de ropa eso no podría pasarme 🙂 Un abrazo!!

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  • el 13/04/2015 a las 20:54
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    No sabes como t entiendo. Se me perdio el mayor con dos años y medio durante veinte minutos. Pense lo peor y nunca he llorado tanto. Menos mal que la policia lo encontro subido a un tiovivo. Todavia tengo pesadillas con lo que pudo haber pasado

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    • el 15/04/2015 a las 15:32
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      Desde luego María, es que es escalofriante… Un abrazo.

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  • el 13/04/2015 a las 21:58
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    Ayyy que angustia he pasado leyendote ????
    Me alegro de que todo saliera bien
    Besotes

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    • el 15/04/2015 a las 15:31
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      Gracias Elisa!

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  • el 13/04/2015 a las 23:39
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    madre mía! qué mal rato debisteis pasar! yo he tenido algún susto leve porque a la que me descuido sale corriendo pero buf! lo que cuentas es muy angustiante! no volverá a pasar, ya verás! un abrazo!

    Respuesta
    • el 15/04/2015 a las 15:31
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      Yo con Bebé ya no me atrevo a decir que no vaya a volver a pasar porque con Bebé nos han pasado cosas que nunca pensé que nos pudieran pasar… es muy rápido el tío!

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  • el 14/04/2015 a las 2:56
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    ¡Menudo susto!

    Como dices, nadie estamos libres de que nos pase.

    Yo, cuando vamos a un centro comercial o cualquier sitio con bastante gente, les escribo mi número de móvil en la mano y les digo que, si se pierden, se lo enseñen a una mamá o a una abuela (si, es discriminatorio, pero me da igual, la mayor parte de los abusadores son hombres, nos guste o no; y me he encontrado algún pervertido en la puerta de alguna juguetería en un centro comercial en alguna ocasión).

    Mi hermano se marchó (él nunca se sintió perdido, siempre supo dónde estaba) cuando tenía 5 años. Estuvo varias horas en paradero desconocido, vistiendo sólo un bañador, en el lugar en el que estábamos de veraneo.

    Como ya he dicho, él no estaba perdido y, cuando volvió, no podía comprender por qué todo el mundo estaba histérico. Se había dado un paseo de 5 km para ir a ver el puerto y volver a la playa, de donde se había marchado por su propio pie.

    Mi madre sólo lo perdió un momento de vista. Lo justo para ponerse la crema solar y guardarla en el bolso.

    Lo bueno es poder contarlo como una anécdota. La mayor parte de las veces, no es más que un susto. Tarde o temprano, casi todos los niños se pierden, aunque sólo sea que se han desorientado. También tenemos que educarlos sobre cómo actuar en esos casos.

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    • el 15/04/2015 a las 15:31
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      Vaya susto el de tu hermano. Tu idea de anotarles el móvil es buena, nosotros a Mayor le enseñamos enseguida a decir su nombre completo y dónde vivía. Creo que lo próximo será enseñárselo al pequeño. Y si pudieran aprenderse mi número de móvil sería estupendo también.

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  • el 14/04/2015 a las 12:31
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    La verdad es q a pesar del título, estaba segura q tu pequeñín había aparecido, con lo cual, no me he angustiado excesivamente….pero me hago una idea de como lo debiste de pasar, porque nuestro mayor también “desapareció” en un Centro comercial y fueron los cinco minutos más largos de mi vida, al final el pobre había estado siempre delante de nosotros, dentro de una casita en la zona de juegos, pero como no le vimos ni su padre ni yo meterse…yo estaba dando el pecho a la nena… pues fue horrible.
    Yo he tratado de inculcarles el hecho de q no se separen de nosotros…pero no acaban de interiorizarlo.
    Me temo q nos quedan aún algunos sustos…
    Ánimo! trata de no pensarlo, pero sí de hablarlo con los peques para q entiendan cómo te sentiste.

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    • el 15/04/2015 a las 15:30
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      Ahora Bebé habla mucho del tema, realmente él pensó que nos fuimos nosotros, fíjate tú qué conciencia… Gracias guapa!

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  • el 14/04/2015 a las 16:59
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    ¡Qué susto! Menos mal que todo terminó bien. Basta un segundo que les pierdas de vista para que ya no les veas. Ha sido algo que siempre me ha preocupado y angustiado mucho, la verdad, porque pienso que aunque cuides fenomenal de tus hijos y seas muy precavido, basta un momento que gires la cabeza para que te pueda pasar. Le puede pasar a cualquiera… nadie está libre de pasar por un trago así. Por eso no entiendo cuando veo por la calle a padres paseando y sus hijos andando por detrás de ellos. ¡Si te puede pasar con mil ojos, no tientes la suerte llevándolos a tus espaldas!.

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    • el 15/04/2015 a las 15:29
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      Le puede pasar a cualquiera, da igual lo atento que estés, son muy rápidos e inconscientes!

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  • el 15/04/2015 a las 21:27
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    Yo no se si le pasa a todas las madres o es mi paranoia personal, pero yo sueño cosas horribles que le pasan a mi hijo y me despierto angustiada. Sueño que se cae de una altura, que se pierde, que se me escapa y cruza la calle. Es horrible y cuando me pasa me despierto y pienso: no sueñes esas cosas, no va a pasar…
    Y que se pierda es una de paranoias angustiantes, me imagino lo que debes haber pasado y ariiba el hermano echandose la culpa, ayy madre! Terrible.

    Me alegro que saliera todo bien!!! Y espero que Bebe a partir de ahora se comporte 🙂

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    • el 21/04/2015 a las 17:07
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      A mi no me pasa Bea, pero es que ya sólo me faltaba soñar también de noche! 🙂 Un abrazo grande.

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  • el 16/04/2015 a las 9:14
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    Ayer hizo una semana que nos ocurrió algo parecido, y ahora será la primera vez que lo cuento (y por eso me cuesta un poco…), porque en nuestro caso me pasó a mí sola… Estábamos en un parque del centro de la ciudad, y allí estaba una compañera de su clase, su madre y yo nos pusimos a hablar, y vi a mi hijo que salía del recinto de los columpios, y se iba hacia las rampas que llevan al estanque de los patos. Fue despedirme de esa madre, y ya no verle… No creo que llegara a los cinco minutos el tiempo que estuvimos sin vernos uno a otro. Lo primero fue asomarme a ver si estaba yendo solo hacia los patos, aunque yo lo dudaba muchísimo porque es un niño bastante precavido y pegado a mí, pero cuando menos te lo esperan crecen y te dan la sorpresa… No le veía. Tampoco conseguía verle entre los niños que había en los columpios. Buscaba a esa madre con la que había estado hablando para pedirle ayuda y tampoco, así que decidí quedarme en el centro para que si volvía al menos me viera enseguida… y justo, allí estaba, empezando a llorar. Nos dimos un tremendo abrazo… Y es que en esos momentos es impresionante lo que la mente puede llegar a maquinar. Yo lo primero que pensé fue “qué mala madre soy, que le he perdido de vista y ahora a ver cómo lo explico, que con tres años se me ha perdido mi niño”. Luego pensaba, a ver, con lo “enmadrado” que está tiene que aparecer enseguida, y como no aparezca rápido… es que alguien se lo ha tenido que llevar. Que vale, que será muy improbable que justo aparezca un desaprensivo (por no decir otra cosa) cuando no se ha oído nada de eso, pero ¿y si el mío es el primero? Fue poco tiempo, es cierto, pero la angustia que se pasa… y si encima como te pasó a ti tienes que acompañar a su hermano para que no sufra también… Gracias por compartirlo, Eva, a mí me ha ayudado mucho.

    Respuesta
    • el 21/04/2015 a las 17:07
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      Desde luego Laura que comprendo súper bien lo que cuentas, vaya susto. Un abrazo grande.

      Respuesta
  • el 18/06/2015 a las 1:08
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    Pues mirad, mi hijo aún no ha nacido porque con seis semanas de edad hemos pensado que es pronto (qué chispa tengo…) pero comprendo perfectamente esa angustia por lo que he sufrido con. mi perro. Claro que no tiene nada que ver, pero si yo me he muerto de la angustia cuando he perdido de vista a mi perro unos segundos, si me pasa con mi hijo… yo no sé. Las situaciones que contáis a mí me parecen terribles de vivir, y sí que se os debe de pasar por la cabeza el pensamiento más atroz en milésimas de segundos. Me pasó con mi perro algo curioso: yo suelo soñar que le pasa algo malo, y una noche tuve una horrible pesadilla muy vívida que no pienso contar porque no tengo narices, pero la causa de aquel horror que ocurrió en la pesadilla fue que lo perdí de vista un segundo, entonces vi cómo alguien se lo llevaba de una forma espantosa… Me desperté que no sé ni cómo conseguí respirar. Y esa noche decidí que jamás de los jamases perdería de vista a mi perro, no le dejo que cruce u a esquina centímetros por delante de mí porque al cruzarla se me va de mi campo de visión dos segundos… Y esa es mi paranoia, gracias a una pesadilla infame. Supongo que con mi hijo… fff… vamos, vamos… me muero.

    Respuesta
    • el 26/06/2015 a las 18:25
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      Es para morirse, la verdad…

      Respuesta

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