Bien sea por Instagram o bien por mi silencio en estos días, muchos ya sabréis que hace dos semanas que nació mi hija.

Después de un embarazo largo por los achaques y por la incertidumbre de los últimos meses, al final todo sucedió tal como me imaginaba: llegó el día, la abrazamos por primera vez y entonces el tiempo empezó a correr a toda velocidad. Estos días han pasado tan deprisa que parece mentira que una vez estuve embarazada.

Desde el momento en que la tuve en brazos supe que mi vida había vuelto a ponerse patas arriba, con más intensidad que nunca (si es que eso es posible).

Después de tanta incredulidad, la certeza de su calor, su olor, su peso y sus ruiditos… ¡Cuánta perfección en un cuerpo tan pequeño!

Desde entonces no he podido dejar de abrazarla, de acariciarla, de amamantarla. Cada segundo con ella me parece escaso. Es como estar en una permanente borrachera de amor.

Estoy inmersa en un enamoramiento tan intenso que disimula por completo todo lo menos bueno que tiene el postparto: el dolor, el cansancio, los sofocos, los puntos, los comienzos de la lactancia o el verse en un cuerpo que apenas es reconocible.

Mis hijos han acogido a su hermana con un entusiasmo que no esperaba. Parece que les pasa como a nosotros: no pueden dejar de mirarla, tocarla, buscarla todo el tiempo.

Tengo muchas ganas de empezar a contaros cosas, desde la más profundas hasta las más banales. Tengo ganas de hablar del postparto, de volver a dar el pecho, de compaginar tu vida de siempre con las necesidades de un recién nacido, de cremas, de carros de bebé, pañales diminutos y otros descubrimientos geniales de puericultura que ya he hecho en estos pocos días. Pero sobre todo tengo ganas de disfrutar de estos momentos con todos mis sentidos porque siento que se me escapan en cada pestañeo.

He vuelto a nacer como madre y siento que esta nueva oportunidad es el último tren de una experiencia tan revolucionaria y única que no me quiero perder ni un segundo.

Apenas puedo escribir estas líneas sin llorar de emoción. ¡Qué fortuna vivir el milagro de la vida una vez más!