Antes de que terminara el curso escolar acudí a hacerme un examen ginecológico. En el transcurso de esta consulta salió a relucir el tema de la reserva ovárica, íntimamente ligada a la fertilidad femenina, a la capacidad para conseguir un embarazo.

Había dejado pasar mucho tiempo desde el último chequeo, de hecho ya no recordaba ni cuándo había sido la última vez. Así que fue una consulta larga, en la que aproveché para comentar muchas inquietudes que tenía, incluyendo la sospecha de que mi propia fertilidad estuviera afectada. Sí, le expliqué esto de que no es lo mismo no querer tener hijos que no poder tenerlos y me entendió perfectamente.

De aquella consulta salí con la idea de escribir este post explicando cómo afecta la reserva ovárica a la fertilidad femenina, un tema que aún no había tratado hasta el momento y que encuentro fundamental conocer.

 

¿Qué es la reserva ovárica?

La reserva ovárica es un parámetro que indica la cantidad de óvulos que tiene una mujer en sus ovarios en el momento del examen.

Las mujeres no tenemos una cantidad infinita de óvulos, sino que nacemos ya con ellos contados. De media, las mujeres nacemos con alrededor de un millón de ovocitos, que quedarán reducidos a la mitad en torno a la pubertad. A partir de aquí en cada ciclo sólo unos 400 o 500 ovocitos llegarán a la ovulación, degenerándose otros tantos en el proceso.

El periodo más fértil de la mujer estaría antes de los 30 años. En este periodo tiene mayor cantidad de ovocitos y de mejor calidad. La reserva ovárica va descendiendo en cantidad y calidad a lo largo de nuestra vida, muy especialmente a partir de los 35 años, quedando seriamente comprometida a partir de los 40 años, iniciando así un lento descenso de la fertilidad hasta llegar a la menopausia.

Teniendo esto claro, es entendible que cuantos más óvulos tenga una mujer, mejor resultado será para su fertilidad, ya que una buena reserva ovárica se traduce en una mayor probabilidad de lograr un embarazo. Por este motivo, cuando se inician las pruebas para determinar la infertilidad es muy habitual medir la capacidad que tienen los ovarios para madurar óvulos sanos, que puedan ser fecundados y desarrollarse para lograr un embarazo a término.

 

¿Cómo se mide la reserva ovárica?

Para medir la reserva ovárica se hacen varias pruebas:

  • Medición de las hormonas implicadas en el ciclo menstrual femenino, para determinar cómo afectan al desarrollo y maduración de los ovocitos. Normalmente se estudian:
    • La hormona foliculoestimulante, conocida por FSH
    • La hormona antimulleriana, conocida por AMH
    • El estradiol
    • La inhibina B
  • El recuento de folículos antrales, que se obtiene mediante una ecografía.
  • Estudio de la respuesta del ovario a los fármacos que se utilizan para obtener una mayor respuesta ovárica en una reproducción asistida (por ejemplo, al famosísimo Omifín: citrato de clomifeno)

Si os parece, desarrollaré estos análisis en otro posts, para no alargarme aquí demasiado con explicaciones que pueden ser un poquito densas.

 

¿Cuáles son los valores normales en los test de reserva ovárica?

Las pruebas de fertilidad dirigidas a valorar la infertilidad femenina tienen en cuenta los resultados de los tests de reserva ovárica junto con otras pruebas, como por ejemplo la histerosalpingografía, así como datos relativos a la edad, los antecedentes familiares y el estilo de vida de la paciente. En definitiva, es un análisis global que requiere una interpretación exhaustiva por un médico cualificado.

Por eso, determinar en una tabla qué valores son normales y cuáles no es bastante complicado, además de que en cada médico especialista suelen trabajar con sus propios baremos.

No obstante, para tener unos datos de referencia, sobre los que hablar de reserva ovárica baja, he consultado en la OMS. Estamos organismo habla de reserva ovárica disminuida:

  • Con valores de la hormona antimülleriana (AMH) ? 0,7 ng/ml.
  • Con un nivel de hormona foliculoestimulante (FSH) > a 10 mUI/ml.

 

¿Qué quiere decir reserva ovárica baja?

Con unos valores como los anteriormente citados, tendríamos una reserva ovárica baja, que se traduciría en una afectación a nuestra fertilidad, a la capacidad para obtener un embarazo, ya sea por escasa cantidad de ovocitos, o por su mala calidad, o por ambos problemas.

En el contexto de una FIV (fecundación in vitro) se habla también de baja respuesta ovárica, en referencia a la escasa respuesta de los ovarios a la estimulación hormonal a la que se les somete, bien porque se han obtenido pocos ovocitos o porque los embriones eran escasos y de mala calidad… o por todo a la vez.

En cualquier caso, insisto, esto son conclusiones a las que se debe llegar tras análisis exhaustivos con un especialista.

¿Se puede mejorar la reserva ovárica?

Por el momento, salvo que yo me haya perdido algún descubrimiento revolucionario, no existe tratamiento para mejorar la reserva ovárica.

Lo que sí es posible es que un buen estudio pormenorizado logre, mediante técnicas de reproducción asistida, sacar el máximo número posible de ovocitos de calidad a pesar de ese mal pronóstico.

 

¿Debería hacerme las pruebas para determinar mi reserva ovárica?

Como hace unos días recogía The Independent en un artículo que las webs de Cuatro y Telecinco traducían coma por coma como si fuera suyo, siempre hay que valorar los pros y los contras de hacerse este tipo de cribados, cada vez más conocidos y más accesibles para toda la población. “Pruebas de fertilidad MOT”, según su traducción.

Entre los pros, sin duda, está el discernir un problema de fertilidad muy serio, que se va acrecentando con el paso de los años. Los riesgos de tener una menopausia adelantada en mujeres con baja reserva ovárica son claros, por lo que es un dato que interesaría conocer para poder planificar adecuadamente su vida reproductiva.

Entre los contras, está el de crearse una ansiedad quizá innecesaria, dado que los malos resultados en un test de reserva ovárica no quieren decir que necesariamente se deba descartar cualquier posibilidad de obtener un embarazo. Obtener un mal resultado podría llevar a las mujeres a adelantar considerablemente el momento de ser madres sin una buena reflexión ni verdadera motivación. Del mismo modo, un muy buen resultado en la reserva ovárica podría llevar a las mujeres a retrasar su fertilidad por encima de los 35 años, una edad que la OMS considera de riesgo por la clara disminución de las posibilidades de concebir.

 

¿Tiene relación el síndrome de la X frágil con la baja reserva ovárica?

El síndrome del X frágil es un trastorno genético que produce retraso mental, de hecho dicen que es el síndrome hereditario más frecuente.

Normalmente lo padecen más los hombres, pero lo transmiten las mujeres.  Esto se debe a que está causado por la mutación de un gen situado en el cromosoma X. Como las muejres tenemos dos cromosomas X, si heredan uno siempre tendrían bien el otro par, mientras que en los hombres heredarían el gen con problemas.

Aunque antes no se sabía, se ha descubierto que el síndrome de la X frágil está relacionado con la infertilidad. Muchas de sus portadoras no lo sabrán hasta que padezcan problemas relacionados con su fertilidad, como fallo ovárico prematuro o baja reserva ovárica. Cada vez con más frecuencia se hace el análisis de este síndrome en mujeres con problemas para concebir, ya que siendo hereditario es un factor a tener en cuenta. Por todo ello, se recomienda realizarlo a todas las mujeres diagnosticadas con menopausia precoz o baja reserva ovárica.

 

Espero que os haya sido de utilidad este post acerca de la reserva ovárica y su impacto en la fertilidad femenina. En próximos artículos trataré algunas de las pruebas más conocidas que se realizan para determinarla, como el recuento de folículos antrales y el análisis de la hormona antimulleriana. También os contaré más acerca de las pruebas de fertilidad y cómo podemos hacer un examen de nuestra reserva ovárica desde nuestra propia casa. ¡Nos leemos!

 

Más info | Ovarian reserve screening: a scientific and ethical analysis en Oxford Academy Press | Ovarian reserve en Wikipedia