Cuando era pequeña, supongo que como la mayoría, odiaba que en pleno agosto ya empezara el bombardeo de la vuelta al cole. ¡Pero si todavía estábamos a 40 grados!

No me podía imaginar que, cuando me tocara a mi ser madre, iba a empezar a preparar las cosas nada más terminar el curso. Sí, sí, en el mismo inicio de las vacaciones. ¿Por qué? Eso es lo que os voy a contar hoy:

5 ventajas de preparar la vuelta al cole al inicio de las vacaciones

Primera ventaja: no desconectas del todo

Sí, ya sé que se supone que las vacaciones son para desconectar. Pero creo mucho en el poder de las palabras y los pensamientos. Los adultos desconectamos (o lo intentamos) porque tenemos situaciones personales, de trabajo, de estudios, que realmente nos suponen una gran carga fiscal y emocional, tareas que nos hacen infelices, de las que necesitamos tomarnos un gran respiro para poder coger fuerzas y continuar con el sacrificio del resto del año.

Pero creo que los niños deben ver el cole como algo positivo, que les aporta cosas buenas: conocer otros niños, aprender cómo funciona el mundo, divertirse, tener una organización diaria, empatizar con otros niños y familias muy diferentes…

Entonces, si les trasladamos ese esquema adulto de desconexión, parece que de alguna manera les estamos diciendo que el cole es una pesada carga de la que hay que olvidarse durante el verano. ¡Y al final lo terminan interiorizando muy rápido! Yo no quiero que mis hijos en septiembre tengan pena por ir al cole. Mientras pueda, intentaré que tengan ganas de volver, de jugar de nuevo con sus compañeros, estrenar libros y aprender cosas interesantes.

Creo que es positivo enfocar las vacaciones escolares desde un punto de vista optimista: descansamos, dejamos a un lado las tareas más pesadas (como los deberes), pero el colegio sigue formando parte de nuestra vida, porque de hecho será parte de la vida de la familia durante muchos años.

No se trata de estar todo el día recordándoles que hay que volver, pero creo que sí está bien ir preparando algunas cosas, para que sepan que en realidad no está tan lejos el inicio del siguiente curso.

 

Segunda ventaja: interiorizan lo que está por venir 

Como os decía al hablar de los cuadernos de vacaciones, no se trata de estar todo el verano repasando, sino simplemente de intentar retener un poquito ese conocimiento adquirido, si es de modo divertido, mejor.

Una forma de animarles, desde mi punto de vista, es que vean qué es lo que van a hacer el año que viene. Al comprar los libros poco a poco, tenemos ocasión de ojearlos.

 

Tercera ventaja: nada de prisas de última hora

Si hay algo que llevo muy mal es tener que ir con prisas.

Con una lista realmente grande de libros y material escolar, creo que cuanto antes nos pongamos, mejor. Localizar alguna de las cosas de la lista es toda una aventura, así que mejor ponerse con ello desde finales de junio y que no nos entren las prisas de última hora ya en septiembre, con la ansiedad compartida con muchos otros padres y que no hace más que elevar al nivel de estrés general en esas tiendas abarrotadas de familias nerviosas y niños aburridos.

Este año, igual que el anterior, he dividido los libros y el material escolar en tres tandas: junio, julio y agosto. Así, vamos recopilando todo lo que necesitamos poco a poco y pegamos nuestras etiquetas adhesivas con calma. Una tarea, por cierto, que a mis hijos les encanta y que nos funciona muy bien para tener todo organizado y localizado. Al no tener prisa, nos entretenemos en marcar hasta las cosas más pequeñas, como los lápices (¡uno a uno!), las ceras, los rotuladores, la goma, el sacapuntas, el estuche… ¡Benditas etiquetas! ¡Qué divertidas son de poner y qué útiles durante el año!

 

Cuarta ventaja: lo pagas “a plazos”

Otra ventaja de ir preparando la vuelta al cole poco a poco, desde junio, es que el gasto se hace más llevadero. El año pasado fue un verdadero derroche de libros y material y ciertamente duele. Siempre he dicho que la cuesta de enero para las familias es en septiembre.

Haciendo las compras en tres veces la sensación psicológica es de que has gastado menos. Es como pagarlo a plazos. Que al final te gastas lo mismo, porque comprarlo lo tienes que comprar, pero la depresión impresión que te produce desembolsar 400 euros de un plumazo no la tienes. A mi me ayuda.

Y, además, como empiezas a mirar los libros y el material en junio, puedes comparar precios y ofertas y terminar ahorrando unos eurillos, que nunca viene mal. Ya sabéis que el precio de los libros está muy regulado, pero aún así hay diferencias, sobre todo de promociones. Conviene mirar bien. Si queréis este año, preparo un post con sugerencias.

 

Quinta ventaja: la organización reduce el estrés

Soy una persona muy organizada. Necesito tenerlo todo controlado y cuando no es así, me estreso.

Cuando me dan la lista del material para el siguiente curso, aún sin haber acabado el actual, parece que me quema en las manos. No me gusta tener tareas pendientes y menos si son tareas que requieren de una cierta atención. Que con la lista de materiales variopintos, libros, cuadernillos, cuadernos y equipo de dibujo como para montar una academia de arte, como te despistes, acabas metiendo la pata u olvidando algo.

Aquí ya no hablo de los niños, hablo de mi salud mental. Dejar esta tarea para última hora, a mi me supondría más una carga que otra cosa. No quiero que la tarea pendiente penda sobre mi cabeza todo el verano.

Y como el estrés es contagioso, y en el caso de mis hijos, más, prefiero tenerlo todo controlado y planificado.

 

¿Os parece buena idea ir preparando la vuelta al cole desde el inicio de las vacaciones o preferís desconectar y ocuparos del tema ya casi en septiembre?

Foto | Forbes.ro