Lo que cambian de un día para otro
Soy una escéptica. Anda que no me habrán dicho todos los padres que conozco, millones de veces, que nunca de por hecho nada sobre mi hijo, porque los niños son capaces de cambiar de hábitos de la noche a la mañana. Pues nada, a mi me ha costado siempre creérmelo. Viendo algunas conductas tan arraigadas, pensar que algún día podría actuar de otra forma me termina pareciendo impensable.
La primera demostración de que todo puede cambiar de un día para otro fue pasar de dormir en su cuna y en su habitación a dormir con nosotros. Si me hubieran dicho que mi hijo iba a necesitar colechar; más aún, dormir como un hamster bien pegadito a mi, no me lo hubiera creído jamás.
Desde entonces han ido llegando muchos cambios menores: comer con cubiertos, hacerse amante del chocolate y de las aceitunas, tenerle un miedo atroz al viento para poco después hacerle hasta gracia…
Y, en las últimas semanas, dos cambios espectaculares: empezar a entretenerse solito y caminar por la calle sin pedir brazos ni carro cada dos pasos.
Como buena escéptica, y a pesar de esos cambios menores que iban sucediendo cada cierto tiempo, no esperaba para nada ninguno de estos dos cambios radicales.
Casi dos años y medio siguiéndome por toda la casa colgado de mi pierna, tirándome de los pantalones, sufriendo hasta si tenía que ir a hacer pis, incapaz de esperar ni a que volviera de la cocina con su postre… el día que se sentó en su mesa con sus juguetes y se entretuvo durante más de una hora no daba crédito.
Sobre caminar por la calle, más o menos igual. Él, que era de los que se sentaban en el carro antes de salir de casa, que quería que metiera la silla hasta el mismo borde de los columpios, que con su padre o su abuelo no osaba pisar el suelo… pues ahora va andando corriendo o en su moto e incluso aguanta caminar bastante rato sin acordarse de que existen medios más cómodos.
¿Qué hemos hecho nosotros para propiciar estos cambios? Básicamente nada. Como mucho, ir probando de vez en cuando, por ejemplo, intentar recorrer distancias cortas dejando el carro en casa o insistir en que cogiera un juguete y se entretuviera con nosotros pendientes pero no al ladito… intentos que siempre fueron infructuosos y provocaban frustración en ambas partes. Hasta que de pronto cambió de chip.
¿Voy a dejar de ser escéptica? Me cuesta, me cuesta mucho. El gran cambio que queda pendiente es el tema del pañal y a pesar de todos estos buenísimos antecedentes, me cuesta creer que la situación vaya a mejorar súbitamente. A día de hoy no está preparado, es más, tiene temor a quedarse desnudo y pide el pañal tan pronto como se siente sin él. No avisa del pis ni de la caca y salvo alguna queja por sentirse mojado tras un escape, puede estar horas con una caca en el culo sin sentirse molesto por el bulto o incómodo por la peste.
A pesar de mis dudas, me gusta recordarme todos estos cambios en los que tampoco confiaba, porque así me convenzo de que dentro de nada volverá a asombrarme de nuevo. Así son los niños: una fuente interminable de sorpresas.
Mi Peque se parece mucho al tuyo (también le pirran las aceituna y el chocolate!), y también se me hace raro pensar que un día jugará sin necesitar que yo esté delante. Y a pesar de lo agotador que me ha resultado adaptarme a tenerlo siempre encima mío, casi que me da penilla pensar que cambiará…Besos!
Pues mira, yo de momento estoy encantada. Han sido muchísimos meses de una demanda muy elevada y necesitaba un respiro, que además justo ha llegado cuando yo ya casi no puedo moverme por el embarazo. Incluso creo que será estupendo que se entretenga ese poquito mientras yo me ocupo de su hermano, ¡parece que el cambio llegó en el momento indicado!. Lo mismo mañana lo echo en falta, ¿eh?, pero a día de hoy estoy contentísima! jaja Besos.
Qué bueno. Cuántos cambios!! Desde luego, los niños siempre nos rompen los esquemas.
Un besito.
Aunque sepamos que los cambios llegarán, cuando llegan nos dejan descolocados! jaja Besos.
Y que lo digas que son sorprendentes. Y eso es lo que más, que pensamos que somos nosotros los que tenemos que hacer algo y en realidad lo hacen ellos, o más bien la naturaleza, que es la que obra el milagro. A nosotros nos toca disfrutar de ellos.
Un beso
Claro que sí, es maravilloso, un milagro! Besos.
Qué cambios tan grandes, se nota que se acerca a los 3 añitos! No es que yo tenga experiencia con niños de 3, pero me dijeron que el cambio de 2 a 3 es espectacular. Lo del pis ya llegará, no te preocupes! Besos.
No sé cómo será con 3, lo que sí te puedo decir que el cambio de 2 años a 2 años y medio ha sido grande!. Besos.
Es alucinante cómo no dejan de sorprendernos.
Y los cambios que todavía nos quedan.
A mi algunos de ellos la verdad es que me cuesta creer que algún día lleguen, pero si todos lo hacen…
Un abrazo
Sí, es que es eso… ves que otros lo han hecho y dices bueno, ya llegará, pero en el fondo te cuesta creerlo. Hasta que zas!
Pues si, es increible cómo cambian, de un día para otro te sorprenden. Qué rápido crecen! Nosotros estamos igual con el pis del mayor.
Me encanta tu blog, me siento muy identificada.
Un abrazo.
Bueno, lo del pis ya llegará, creo yo… es verdad que está ahí septiembre y el colegio pero a día de hoy no me preocupa nada de nada. Creo que un niño que está preparado deja el pañal en dos días y uno que no lo está pasa meses intentándolo y sufriendo todos con él.
Gracias por tus palabras, un beso!!!
Ay, acabo de ver que ¿vas a hacer el curso de masaje en Oh! La Luna? Seguro que te encanta, yo lo hice el año pasado 🙂
Pues si, estamos encantados, es un lujo poder ir a oh! la luna con la cantidad de cosas interesantes que tienen por hacer. A ver si coincidimos en algún taller.
Besos!
Tienen muchísimas actividades, yo me apuntaría a todas si pudiera! jaja
Sí, cambian de repente, de un día para otro. Cuando te has acostumbrado a una niña ¡zas! cambia. Hoy ha venido del cole sabiendo ponerse los zapatos perfectamente. ??? Ayer no podía. Y así con todo…
Fíjate, es increíble!
Me alegro por esos progresos que, aunque puedan parecer poca cosa son un gran paso para él. Yo estoy segura de que poco a poco os seguirá sorprendiendo, lento pero seguro. Un besote.
Estoy convencida!! Besos.
Cierto, cada día tiene algo sorprendente respecto a ellos…
Es una etapa llena de descubrimientos, me encanta.
Un besazo
Desde luego que sí! Besos.
Otro claro indicio de que es cuestion de «Tiempo al tiempo» 😉 ya vas a ver que con los pañales te sorprende tambien en cualquier momento. Como va la pancita?
Desde luego, sería estupendo que él mismo quisiera dejar de el pañal, me parece la mejor forma… ¡veremos!. Yo muy bien, apurando los últimos días!
Estoy segura de que un dia de estos también te sorprende y te dice que quiere hacer pipí y caca como mami y papi. 😉
Pues seguramente. Y desde luego sería la manera ideal de dejar el pañal!.