Cada día que pasa el nene va cobrando independencia y reclamándola.

No es raro el día que se niega a que le de de comer porque prefiero hacerlo él mismo con su cubierto, aunque tarde un siglo y medio y se pierda la mitad de la comida por el camino. Solo cuando se cansa y el hambre aprieta me pide que le ayude.

Uno de sus entretenimientos favoritos es dirigir la silla de paseo como si fuera un coche fantasma. Se coloca detrás y va empujando mientras mira por la ventanilla que tiene la MacLaren. No permite que toquemos la silla para dirigirle ni para ayudarle a subir un escalón o pasar un obstáculo. Y menos mal que ya la controla muy bien porque al principio parecía que el juego consistía en ir atropellando gente por la calle.

También le encanta llevar de la correa a la perra, incluso ya intenta dirigirla, aunque ella tenga mucha más fuerza que él y acabe teniendo que soltarla para no acabar en el suelo. Ni en broma nos deja ya ayudarle a llevar la correa entre los dos, tiene que ser él solito.

Es bonito verle crecer y convertirse en una personita cada día más capaz y más autónoma… aunque algunos días sea agotador tener un mini adolescente en casa.