Durante el embarazo empecé a comprar Ser Padres y con el paso de los meses acabé comprando periódicamente unas cuantas publicaciones más. Siempre me ha gustado estar bien informada, en todos los temas, pero me parecía que en esto de ser madre necesitaba un “extra” porque no tenía ni idea de nada. No es exageración, no tengo ningún bebé cerca ni lo he tenido nunca (cosas de la vida) y a mi alrededor sólo tenía personas con hijos ya mayorcitos o embarazadas primerizas, así que estaba complicado conseguir “unas prácticas”.
Por aquel entonces, devoraba cualquier revista que cayera en mis manos sobre estos temas y me compré unos cuantos libros que no me duraban ni dos tardes. 
No sé en qué momento dejé de comprar todas estas revistas, pero me he dado cuenta hace poco. Creo que la última que compré fue en octubre, cuando mi hijo no tenía aún el mes, y a partir de ahí no compré ninguna más.
Me he vuelto a acordar porque me han regalado un ejemplar de Ser Padres y lo he estado hojeando. Es increíble cómo cambiamos las personas, cómo somos capaces de adaptarnos en un espacio de tiempo tan corto. Ahora leo la revista y pienso que no me aporta mucho, que muchas cosas las han publicado ya veinte veces, que las preguntas que resuelven son de perogrullo la mitad de las ocasiones y, lo que es mejor, ¡no estoy de acuerdo con todo lo que pone!.
Y, ¿qué significa eso?. Significa que me he formado mi propio criterio y ya no necesito más consejos “revistiles”. Aunque todavía me quedan cosas importantísimas por vivir, como la introducción de la alimentación complementaria o los primeros pasos de mi hijo, ya no me siento perdida, en un mar de dudas. Ahora sé que iré aprendiendo sobre la marcha, no tengo temor de hacerlo bien o mal y tengo un criterio bien formado sobre lo que considero apropiado y lo que no.
Me hace muy feliz sentirme segura como madre, es un auténtico triunfo para mi, que soy el colmo de la indecisión. Y, lo mejor de todo, es que ha sido un proceso natural. Cuando leía las revistas pensaba que iba a ser un auténtico agobio pero luego no ha resultado terrible ni complicado, no he dependido de una madre/abuela al lado (aunque me hubiera venido muy bien, ¡para qué negarlo!) ni he necesitado releerme las revistas en ningún momento. Como digo, ha sido un proceso natural, que ha sucedido sin que me diera cuenta.
Y en eso consiste convertirse en madre, ¿verdad?.