El jueves, haciéndole la limpieza rutinaria al bebito, me encontré con que en la piel del prepucio se le habían formado una especie de ampollas blancas. Él ni se quejaba ni nada, lo cual me hacía dudar si se podía tratar de una infección o no. Mi marido, tan aprensivo él con estas cosas de la colita, me dijo llama a la pediatra, ¡llámala!. Y llamar, llamé, pero eran más de las 20h y ya no cogió nadie el teléfono.
Ayer la cosa estaba peor. Las ampollas habían crecido y una de ellas empezó a supurar una masa bastante espesa y de color blanco-nieve. Aquello no parecía pus pero tampoco estaba muy claro que era. Mi marido, encogido en sus partes nobles, diciéndole al niño: hijo, la colita es MUY importante, esto se avisa antes, ¿eh? ¡pobre colita!.
Así que por la tarde fuimos a la pediatra, que nada más comentárselo ya se estaba sonriendo. Por lo que se ve es algo bastante corriente. No es nada más que grasilla, células muertas… La piel se le está bajando un poco más (por el paso de los meses, supongo) y se le ha quedado ahí esa masa retenida; conforme se le va bajando la piel de forma natural, va saliendo al exterior. Así que no requiere más cuidados que los habituales.
Cuando salimos de allí me dice mi marido: joer, ¡cómo se nos nota que somos nuevos!. Mira que venir aquí por una grasilla de ná. Bueno, yo creo que está muy bien haber ido. No teníamos ni idea de qué podía ser eso y aunque el niño no mostraba dolor podía haber sido una infección, al fin y al cabo es una zona bastante delicada. No te preocupes, que si volvemos a tener un niño, ¡esto ya no nos pasa!. Así nos hemos quedado tranquilos, y más siendo viernes, no íbamos a estar todo el fin de semana con eso ahí supurando sin saber qué era. 
Por cierto, ya que íbamos, le conté que no notó diferencia entre darle el motilium o no. Si tiene que regurgitar, lo hace con independencia de que se lo haya tomado. Esta semana parece que estamos algo mejor, eso sí que es cierto, y eso que no le he dado el jarabe (lo cual me confirma que no le afecta para nada). La pediatra de momento no le ha dado más importancia y hemos quedado en seguir pendientes de cómo evoluciona. 
Volveremos, si no pasa nada antes, a principios de agosto, para hacerle la revisión de los 10 meses.