Viajar en coche en una silla a contramarcha con 3 años y 9 meses es posible. Y lo más seguro. A día de hoy hay mucha gente que aún no lo sabe, por eso escribo este post y por eso dedicaré alguno más a desarrollar con más detalle la vital importancia de que los niños pequeños viajen en coche a contramarcha, al menos hasta los 4 años de edad.

La maternidad es un campo amplio. Bueno, amplio no, amplísimo. Y por mucho que seas una loca de la maternidad (como me han dicho algunas veces) seguro que alguna materia te la has dejado fuera o la llevas floja. Porque nunca has oído hablar del tema o bien no te llama mucho la atención, porque piensas que requerirá mucho tiempo ponerte al día, porque te da pereza cambiar tu orden mental otra vez, porque tienes dudas de que sea para ti, porque no quieres hacer gastos, porque no quieres ir contracorriente una vez más, incluso porque tienes prejuicios… En fin, por lo que sea.

Cuando nació Mayor, hace ya más de seis años, yo no tenía ni idea de sillas de coche. Y, francamente, no me interesaba demasiado. Los primeros meses utilizó la silla que venía con el carro, que era mala mala mala. ¡Incluso alguna vez le llevamos directamente en el capazo (presuntamente homologado, ahora con lo que sé, claramente inseguro)! Era tan mala aquella silla que venía con el Trío que incluso sin tener ni idea se veía mala. Así que tan pronto como pudimos le pasamos a una silla mejor ¡pero mirando hacia delante cuando aún era un mico de poco más de 8 meses! Ahora lo pienso y se me ponen los pelos como escarpias.

En fin, no puedo asegurar si en aquel entonces (2009) se hablaba ya de contramarcha. Sospecho que no, pero yo tampoco indagué, esa es la verdad.

Pero como rectificar es de sabios y en 2012, cuando nació el Peque, sí se empezaba ya a hablar de sillas a contramarcha, el tema empezó a interesarme. Además, he tenido la suerte de tener a mi lado a una amiga bastante activista con esta cuestión, a la que agradezco infinitas horas de resolución de dudas.

Nuestro gran dilema surgió cuando al Peque se le quedó pequeño su grupo 0+, justo al tiempo en que Mayor empezaba a dejar pequeña su silla (una buena silla, pero mirando hacia delante). Por aquel entonces (primavera de 2014), el Peque tenía ya más de dos años, es decir, que ya era rarito por seguir yendo a contramarcha en su grupo 0+, que dejó pequeño por tamaño, no por peso.

La opción más fácil y más económica era pasar al Peque a la silla del Mayor y comprarle al Mayor una silla del siguiente grupo. Pero tras informarme a fondo sobre la contramarcha (y ya sabéis que yo cuando me pongo, me pongo tan en serio que me hago un master) éramos incapaces de exponer al Peque a un riesgo semejante sabiendo que existen opciones mucho más seguras.

Y es en que en esto de la contramarcha pasa que cuando te informas ya no tiene vuelta atrás. Cuando empiezas a leer, cuando hablas con gente que sabe, cuando ves vídeos… El chip te cambia por completo. ¿Quién se atrevería a poner en riesgo la seguridad de los más pequeños de la casa? Cuando descubres que los niños pequeños viajan infinitamente más seguros a contramarcha no te queda más remedio que hacer los cambios necesarios e intentar difundir el mensaje a tus allegados. Aún a riesgo de ser la loca de la maternidad. Porque con la seguridad vial no se juega.

 

La silla a contramarcha del Peque: una Kipplan Triofix Recline

El Peque tiene ahora 3 años y 9 meses. Su silla es una Kipplan Triofix Recline, una silla de coche que se pueden llevar a contramarcha hasta los 18 kilos. Considerando que él ahora mismo está en torno a 14 kilos de peso, os podéis imaginar si le queda tiempo viajando de espaldas. La foto que encabeza el post es de la primavera de 2015, en ese momento estaba a punto de cumplir 3 años, para que os hagáis una idea.

Su silla Kipplan, además, se puede poner a favor de la marcha en el momento en que se desee o a partir de los 18 kg, ya que la silla es un grupo 1-2-3 y aguanta hasta 36 kg.

En contra de lo que algunos opinólogos dicen, el Peque está feliz con su silla. De hecho, pasó de llorar siempre siempre siempre lloraba en el coche a no llorar nunca. En el Grupo 0+ iba más hundido mientras que en este silla va más alto, por lo que puede mirar a través de ambas ventanillas y, ahora que es mayor, incluso por la luneta trasera. Además, puede subir y bajar sin ayuda. Y al viajar en sentido contrario al de su hermano, pueden hablar sin que les molesten las “aletas” de las sillas o pasarse cosas o darse la mano sin dificultad alguna. Dedicaré un post a desmontar mitos sobre la contramarcha.

 

La silla de Mayor: una BMW Junior Seat

Aquel mismo día que compramos la Kipplan, a Mayor le compramos una  BMW Junior Seat. Una silla que tiene fama de ser la mejor del mercado, única en incorporar un sistema de absorción de impacto japonés (al parecer, lo más de lo más).

La decisión de no girarle y ponerle a contramarcha fue complicada. Por aquel entonces él ya tenía cuatro años y medio largos y superaba los 15 kilos de peso, siendo además un niño en un percentil de altura alto. En principio, por su complexión y edad, estaba ya en un punto en el que podía viajar a favor de la marcha usando una buena silla. Por otro lado, consultamos varias veces con él su punto de vista y él no quería mirar hacia atrás, seguramente porque lo asociaba con su hermano pequeño y quería “sentirse mayor”.

 

Dónde informarse sobre viajar a contramarcha 

Como os digo, voy a publicar más posts desarrollando este tema, ya que la seguridad vial me parece importantísima y no quiero que este post sea imposible de leer por resultar demasiado extenso.

Para que no tengáis que esperar, os recomiendo que leáis el completísimo post de Una Madre como Tú: Los Niños, en sillas de coche a contramarcha, por favor.

Si tenéis dudas sobre dónde comprar una silla de coche a contramarcha, ya sabéis que nosotros salimos encantados de TodoneneS, un sitio que agradezco mucho que me recomendaran varias amigas y que yo os recomiendo también sin dudarlo si vivís en Madrid o alrededores.