Antes de nacer Bebé no me había planteado vender nada que hubiéramos usado en casa. A pesar de conocer a varias personas que de forma habitual compran y venden cosas de segunda de mano, a mi no me había llamado nunca la atención como forma de desprenderme de objetos que ya no iba a necesitar. No estoy nada apegada a las cosas, no soy de guardar y guardar, simplemente me daba pereza buscar comprador, realizar la venta…

Pero con Bebé pronto llegó el momento de decidir qué íbamos a hacer con todas aquellas cosas que ya no usaba y dado que el chiringuito está cerrado y bien cerrado, no tenía mucho sentido empezar a acumularlas, más aún en una casa pequeña y sin trastero.

Lo primero que vendí, el año pasado, fue el Bugaboo, que quizá malvendí porque estaba nuevo-nuevo-nuevo casi a estrenar. Después de esa experiencia me lo pensé un poco. Realmente el Bugaboo me lo quitaron de las manos en cuanto lo bajé un poquito de precio, pero me quedé con la sensación de haberme precipitado. Tras esta primera experiencia, la minicuna decidí donarla a la Fundación RedMadre ya que hacía mucho tiempo que me apetecía colaborar con ellos.

El verano pasado vendí ropa a Percentil, como ya conté en esta entrada en la que os proponía dos ideas para la ropa que se les va quedando pequeña a nuestros niños. Fue una buena experiencia, de hecho me dieron un piquito mayor del que esperaba obtener. Me quedé con las cosas a las que le tenía más cariño y aquellas que no íbamos a volver a usar tuvieron un buen destino.

Ya este año, este mes de agosto me decidí de nuevo a poner orden en casa, empezar a quitar trastos del medio que estaban estorbando, ocupando mucho espacio y cogiendo polvo. Me sobraban bastantes cosas y además cosas en muy buen estado. Algunos juguetes que apenas habían estrenado se los regalé a una amiga pero otras cosas más voluminosas no tenía a quién regalarlas y pensé que podía sacar un dinerito, que por probar no pasaba nada. Unas cuantas fotos, un par de minutos en MilAnuncios.com y listo. No sabía que sería tan fácil poner los anuncios y, sobre todo, que sería tan fácil vender tantas cosas. Algunos objetos han sido visto y no visto, no los he tenido ni 24 horas anunciados.

Así que en los últimos meses he vendido la silla del coche de Bebé grupo 0+. la cuna, la silla de paseo MacLaren, el accesorio para el cinturón del coche cuando estás embarazada Besafe, uno de mis sacaleches de Medela, una aspiradora Dyson, un masajeador para la celulitis que tenía casi sin estrenar y varios juguetes de mis hijos. Puede que me deje algo. Han sido un montón de cosas.

Me apetecía compartirlo porque estoy encantada con haber dado el paso. Me daba mucha pereza vender pero me he quitado un montón de trastos de encima, mi casa parece más grande, he ganado un dinerito que me ha venido muy bien y además quienes han comprado mis cositas han hecho una buena compra, ya que estaba todo muy bien cuidado y además ha sido tratado con mucho amor. Son objetos que se van con otros dueños llenos de nuestro cariño.

Hay quien me dice que quizá me arrepienta, que cuando uno se quita de encima todo lo de bebés el destino coge y te manda a la cigüeña con otro bajo el brazo. Mi marido teme que le desmantele la casa ahora que he cogido carrerilla. A mi me parece una buena opción para dejar de acumular y sacar un poquito de rentabilidad a cosas que aún pueden tener otra vida, cosas que muchas veces apenas hemos sacado partido.

¿Qué os parece a vosotr@s, habéis vendido cositas de vuestros hijos?

Foto | M C Morgan en Flickr CC