Ayer fue un día de médicos. Esta rutina que he iniciado ahora va a ser habitual en todo el embarazo: revisión con el ginecólogo y revisión con la neumóloga. Aunque es un poco tostón tener que añadir una cita fija todos los meses, el hecho de estar controlada del asma me da mucha tranquilidad, así que no me puedo quejar.

La revisión del ginecólogo fue una visita de rigor, sin nada destacable. Me dijo que la ecografía estaba estupenda, tanto el útero como el bebé, y que poco a poco me podía ir quitando la progesterona: primero reduciendo a dos pastillas durante una semana, luego a una y finalmente, dentro de dos semanas, quitándola por completo. La verdad que ya tengo ganas de dejar de ponerme esa guarrería que por otro lado tengo la impresión de que tampoco ha hecho gran cosa, pues no ha impedido ninguno de los cuatro manchados que he tenido hasta el momento, algo que tampoco es de extrañar pues parece bastante claro que ninguno provenía del útero (afortunadamente).

Pesé lo mismo que en agosto, algo que me sorprendió bastante porque ayer llevaba ya ropa de abrigo y no creo que haya adelgazado, y la tensión dió un valor normal (11-8) a pesar de que ayer estaba súper mareada. Poca cosa más, que me verá en un mes y que vaya pidiendo cita para la eco de las 20 semanas, que muy obedientemente ya he solicitado para el 19 de diciembre.

Me hubiera gustado que me hiciera algo de caso cuando le dije que el ecografista de la semana pasada será una eminencia pero que pasó olímpicamente de mirar el sexo del bebé pero… tampoco me hizo caso. Pensaba que se iba a apiadar de mi y me iba a dar un volante para otra eco en unas semanas pero nada de nada, este hombre no manda más ecos de las necesarias (es decir, una en cada trimestre de embarazo) y como el sexo es algo anecdótico… tendré que esperar casi dos meses o pagarme una eco de mi bolsillo. ¡Así son la mayoría de los médicos!: lo que no es médicamente relevante no les interesa. ¡Qué le vamos a hacer!.

En cuanto a la neumóloga, la visita fue aún más breve porque, gracias a Dios, estoy del asma mejor que nunca. Toco madera, ¡me da hasta cosa decirlo!. Como estoy así de bien, me ha reducido de nuevo la dosis de la medicación que tomo y, si no hay novedad, volveré a mediados de diciembre para otra revisión, con la vacuna de la gripe ya puesta.