Veo a mi hijo en la calle, en el parque, lo mucho que le gustan los niños mayores. Intenta que le dejen jugar con él, los imita, los sigue. Les mira con una admiración y un brillo en los ojos increíble. Incluso se deja achuchar por algunas niñas mayores y las busca para que no dejen de hacerlo, le encanta que le cuiden. Le veo en esa actitud y, al margen de cuánto se me cae la baba, no dejo de pensar lo mucho que disfrutaría siendo hermano pequeño, cuánto aprendería de un hermano mayor y cuánto se dejaría querer.

En cambio, los niños de su edad no le atraen. Los bebés quizá algo más porque ahora ha empezado a distinguir entre bebé y niño y siente algo de curiosidad por aquellos que son muy chiquititos, los que van en su capazo, pero en cuanto el nene camina ya no le interesan.

Veo todo esto y no dejo de preguntarme si estará preparado para ser hermano mayor. Si cuidará a su herman@pequeño, si le querrá, si jugará con él, o si pasará olímpicamente e incluso se sentirá amenazado y rivalizando por las atenciones de sus papás.

En fin, supongo que muchas nos hemos hecho las mismas preguntas en momentos como éste.