Casi tres meses y medio han pasado ya desde que mi segundo bebé vino al mundo y yo me convertí en mamá de dos.

Parece que ha pasado un siglo aunque, al mismo tiempo, no sé cómo ha podido pasar tan rápido. Bebé ha dado un cambio muy importante en los últimos días: empieza a voltearse en ambas direcciones, por lo que ya no quiere hacer otra cosa que estar en el suelo practicando todo el día. Sigue siendo dulce y de buen conformar, pero empieza a mostrar carácter, lo que me demuestra que acaba de dejar atrás la etapa de recién nacido que no hace gran cosa para entrar en la etapa de bebé descubriendo el mundo. Me da pena que haya pasado tan rápido, los bebés son adictivos y siempre quisiera tener un chiquitín entre mis brazos, a pesar incluso de no dormir, pero al mismo tiempo me entusiasma la idea de ir alcanzando etapas con él, más aún ahora que sé cómo serán.

Del primer embarazo y cesarea comencé a sentirme recuperada en torno a los 9-10 meses, totalmente en torno al año, momento en el cual sentí de nuevo la llamada de la maternidad (aunque tuve que esperar casi un año más para operarme del mioma). Como comenté entonces, no sé cuándo acaba el postparto, si hay una estimación oficial, pero me da que la cifra debe ser muy variable dependiendo de cada experiencia.  En este momento ya no pienso casi nunca en el embarazo ni me siento bajo los influjos del puerperio. En cierta medida, puedo decir que esta vez lo he superado mucho antes, y eso que las primeras semanas tuve un baby blues de libro.

El pelo se me está cayendo a puñaos. Es bestial como se cae, sobre todo cuando me ducho, da miedito ver como se enredan los mechones entre los dedos mientras froto. Incluso habiendo pasado ya por ello, es difícil no asustarse. Me toco la coleta y veo que se me está quedando en ná. Rezo para que suceda como es previsible, y dentro de un mes o dos deje de caerse y comience a salir pelo nuevo… para poder disfrutar de un horrible doble flequillo, como en el verano de hace dos años.

La barriga empieza a estar menos horrible. Sigo teniendo demasiada pero parece que va recuperando firmeza y poco a poco, muy lentamente esta vez, va volviendo a su sitio. Tímidamente parece que volveré a tener cintura algún día de estos. No sé si el proceso de volver a su sitio va a llegar a tiempo para poder ponerme este otoño algún pantalón de los que usaba antes pero ahora ya no lo descarto.

La cicatriz de la cesárea sigue muy hundida, es lo que peor llevo en el plano físico, estéticamente el socavón es espantoso y hace que el efecto michelín sea mayor… pero con el proceso de desinflado del abdomen parece que se va alisando así que mantengo la esperanza de que con el paso de muchos meses vuelva a situarse en un nivel más o menos igual al del resto.

He perdido en torno a un kilo más, me faltaría por perder unos dos. No me preocupa, es más cuestión de volumen que de peso y con la pérdida de volumen voy por buen camino.

El 27 de julio hizo un año que no tengo la regla Tengo la ilusión de no volver a verla en mucho tiempo, pero no las tengo todas conmigo. En la citología que me hice hace unas pocas semanas decía que podría estar ya en una fase lútea avanzada, compatible con un próximo retorno de la menstruación y lo cierto es que en los últimos días he notado movimientos ováricos. Veremos…

Aunque ya no se me infla el pecho tantísimo como al principio, se me sigue llenando abundantemente entre tomas. Creo que he perdido un poco de volumen con respecto a las primeras semanas, pero sigo teniendo mucho más de lo que tenía antes del embarazo (y de lo que he tenido en toda mi vida). ¡Espero que esto no se pierda!. Ya no me duele el pezón al mamar, nada de nada, y he recuperado el color normal, que durante muchas semanas pezón y parte de la areola estaban permanentemente de color rosa chicle.

Lo que peor llevo, sin duda, es la falta de sueño. Bebé no ha salido a su hermano, que a estas alturas dormía un montón de horas del tirón con un único y breve despertar en toda la noche. Bebé tiene noches buenas, en las que ha llegado a dormir unas cinco horas de una vez, y noches horribles en las que se despierta cada hora y media o dos horas hasta el amanecer. Sí, es cierto que en cada despertar mama normalmente unos 20 minutos y sigue durmiendo, pero a mi esa forma de dormir me destroza. Además, desde que empezó a voltearse, al empeño de dormir de lado sumamos que unas cuantas veces en la noche me lo encuentro boca abajo y en cuanto le cambio de postura se despierta y vuelta al pecho.

Lo bueno de la experiencia, sin duda, es que sé que todo esto pasará. No tengo más que mirar al Mayor que duerme al lado para saber que dentro de no mucho tiempo estaremos durmiendo mejor y que la recompensa bien merece el esfuerzo.

En fin, que no me puedo quejar. Este postparto está siendo como fue el embarazo: un gustazo.