Estos tres días el tiempo ha volado a toda velocidad. El miércoles me encaminé a la guardería esperando que sonara una llamada de última hora que nos evitara el trago, algo así como “nos ha tocado la lotería” o “me han subido el sueldo tropecientos mil euros”. Pero no sonó, claro, y no sólo superamos el miércoles sino que ya hemos superado tres días de adaptación.
Anoche se acostó un poco tarde para su horario habitual, las 21.30h, y se ha levantado prontito, a las 07.40h. Al llegar a la guarde, primero hizo ademán de irse con la profe (a partir de ahora la voy a llamar V.) y después ademán de refugiarse en mi pecho. Pensé que se iba a echar a llorar cuando lentamente me lo despegué del hombro, pero no, se quedó conforme. A la vuelta nos comentó V. que había estado muy mimosón, todo el rato en brazos, sin ganas de moverse. ¿Ein? ¿Hablamos del mismo niño? ¿Mimosón? ¿Dos horas en brazos?. Qué pena que la guarde no tenga webcam, me hubiera encantado ver eso.
El balance de la semana ha sido bueno. El miércoles fui nerviosísima y como quien va al patíbulo y hoy estoy mucho más relajada. V. me está gustando, el detalle de hoy de comentarme que había estado toda la mañana con mi hijo en brazos me ha gustado y mucho (de hecho una abuela me ha dicho que la había visto con el en brazos, así que constatamos que es cierto). En estos tres días he tenido la impresión de que es consciente de que mi hijo, por ser bastante más peque y más bebé que los otros va a requerir algo más de atención y cariño y eso me gusta muchísimo. Mi principal miedo era que le trataran como un niño, que es lo que son los demás compañeros, pero en estos días he visto que sabe muy bien como tratar a cada uno conforme a su nivel de desarrollo. Vamos bien.
La semana que viene nos espera otro trago duro. A partir del lunes ya hará horario normal, de 9 a 15h. Tendrá que comer allí a las 12h y echarse una siesta. Veremos qué tal. Eso sí, lo afronto más relajadamente porque veo a V., de momento, controlando bien la situación y además controlándola como a mi me gusta, con cariño y respeto. 
Estoy contenta de que estos días hayan ido bien, si hubiera visto al niño disgustado o mal atendido me hubiera sentido horriblemente mal. 
¡Veremos la semana que viene!.