Etiqueta: vacaciones

Cosas de la playa que no aguanto

Debería haber añadido al título del post “a parte de la arena, las moscas, las algas y la sensación de pringue permanente“, pero es que ya iba a quedar muy largo. Creo que ya quedó claro que la playa no es para nosotros. Y es que hay cosas que me superan tanto o más como las derivadas simplemente de lo excesivamente escrupulosa que soy. Veamos… Primero.- La gente que fuma en la playa. Lo siento, pero yo creo que debería estar prohibido. Señor@s fumadores, en la orilla del mar corre una brisa que propaga sus humos por todas partes. Es realmente asqueroso cuando te tocan vecinos fumadores y, ¡leche, que hay niños delante, un poquito de por favor!. No hablemos ya de esa costumbre repugnante de enterrar las colillas en la arena. Si nos dieran un premio por cada colilla que el niño ha rescatado en una semana seríamos ricos. Segundo.- La gente que trata a sus hijos a patadas. Cosas como “venga, no seas maricón, vamos al agua” o “anda y que se joda, que comparta sus juguetes” o “si esté es un cabrón, anda y que le den” o “niño, no me seas nenaza, van a decir que eres mariquita” o “a mi no me gustan los niños llorones, nenaza, que eres una nenaza“. Normalmente tengo relativa tolerancia con este tipo de frases, de forma aislada, porque...

Leer más

Viaje de vuelta

Amaneció lloviendo en la playa, como para que nos importara menos la despedida, aunque el niño algo se olía porque desde que se levantó estuvo protestando. Sin embargo, hemos tenido un viaje estupendo: sin tráfico, con el niño durmiendo dos horas y media, tiempo nublado y a la hora de comer estábamos en casa. Los gatos, como esperábamos, han pasado la semana de forma dispar. Nuestro gato-perro acudió enseguida a nuestro encuentro, saludando con maullidos y no perdió el tiempo en ponerse a jugar con la perra como si nada. En cambio, el gato-gato estaba detrás de la puerta del baño, llorando con mucha pena, cabizbajo y no quería ni que le tocáramos. Por la cantidad de comida que les sobraba apuesto a que poco había comido y bebido. Y por la cantidad de meadas fuera de su sitio y que aún ahora no tiene el comportamiento de siempre, cabreado ha debido estar un rato… Todo lleno de pelos, alfombra de foam del niño hecha polvo, sofá convenientemente atacado por las esquinas, cepillo de dientes del niño mordisqueado y lleno de pelusas… ¡Les tenía que haber puesto una webcam para ver qué han hecho en nuestra ausencia!. Como durmió tanto rato en el coche, obviamente no hubo siesta, así que la tarde ha sido larga. El lado bueno es que tengo ya bastante ropa lavada y seca y casi...

Leer más

¡Adiós, playa!, ¡adiós!

No dejo de pensar en cómo cambia la percepción del tiempo a lo largo de nuestra vida. Cuando somos niños las horas pasan despacio, los veranos parecen eternos. Según crecemos, el reloj va metiendo el turbo y muchos buenos momentos de la vida se escapan a toda pastilla. Es lo que ha pasado con estas vacaciones, que lo que ha ocurrido en una semana ha aparentado ser solamente un par de días. Cuando ya estábamos asentados y disfrutando plenamente, toca volver. ¡Así es la vida!. Mañana a estas horas estaremos ya en el tórrido Madrid, donde todo nos parecerá diminuto y mucho menos luminoso. La playa tiene algo que da vida y libertad, algo de lo que desde luego carece la gran ciudad. Pero no me quejo, como bien dice mi padre (medio en broma, medio en serio), “no se os puede sacar a ningún sitio“, es decir, que aún disfrutando mucho las vacaciones, siempre echo de menos mi cama y mi almohada, mi cuarto de baño, comer mis propias comidas… en fin, todo eso que se llama hogar. Mi hijo ha crecido mucho en esta semana. Hoy cumple 21 meses y no sé si fruto del cambio de aires o de la madurez lógica del paso del tiempo, en estos días ha cambiado muchísimo. Está muy salao, volvemos a casa con varias palabras y expresiones nuevas como un...

Leer más

L’Oceanografic

Ayer amaneció nublado y decidimos aprovechar la circunstancia para hacer una excursión a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en Valencia, y ver el Oceanografic. Hemos tenido ganas de ir desde que lo inauguraron y nos parecía una ocasión estupenda ahora que estamos bastante cerca. El camino en coche, al contrario del viaje hasta la playa, el niño lo hizo durmiendo y eso que se acababa de levantar así que llegó fresco y con ganas de disfrutar. Lo más destacado de la visita, al menos para mi, es precisamente que el niño se lo pasó bien, que...

Leer más

La playa no es para nosotros

Definitivamente, ni mi marido ni yo somos playeros y el niño parece que va por el mismo camino. Yo me veía ya tirada en la arena, rebozándome con el niño, haciendo castillos y recogiendo conchitas, ajena al asco que me da la arena, la crema solar y las algas del mar, en definitiva, haciendo de tripas corazón, pero una vez me he visto en la orilla del mar reconozco que apenas puedo. ¿Me volvió más escrupulosa la maternidad?. Es que me veo cubierta de arena, que no sé qué tiene la crema factor 50 (¡ya hablaré de ella!), pero es que es increíble cómo se pega al cuerpo, y ¡me da un asco!. ¡No puedo evitarlo!. Las primeras tomas de contacto del niño con la playa están siendo… contradictorias. El primer día le llevamos a pisar la arena, ya por la tarde-noche y su primera reacción creo que fue la más habitual. Se quedó clavado en la arena y no quería moverse. Nada más que levantaba los brazos y decía “upa” para que le cogiéramos. Sin embargo, empezó a corretear por las maderitas estas que hay en todas las playas, que salvan un buen trozo de arena, y poco a poco se fue confiando. Le acercamos a la orilla del mar y pasamos un rato agradable mojándonos los pies con las olas. A la mañana siguiente pensábamos que el...

Leer más

Búsqueda personalizada
¡Suscríbete a mi newsletter!

¡Suscríbete a mi newsletter!

Apúntate y recibe todas las novedades en tu mail.

Te has suscrito correctamente

Últimos Tweets