Etiqueta: se me cae la baba

Papitis

Por fin puedo decir que tenemos en casa una importante papitis de la que me alegro muchísimo. Yo siempre la he tenido, para qué negarlo, me encanta estar con mi marido, hasta el punto de que los domingos por la noche he sufrido el síndrome del domingo por la tarde desde que le conozco, pero no por volver a las actividades diarias sino por verle menos hasta el fin de semana siguiente. En cambio mi hijo, para qué negarlo también, parecía pasar bastante de si estaba o no en casa, o al menos eso parecía. Lo cierto es que...

Leer más

Amor nocturno

Poco a poco mi hijo va siendo más cariñoso, aunque casi todos sus gestos de cariño se los guarda para la noche. Desde que dormimos juntos, es habitual que mientras se está quedando dormido se incorpore varias veces para abrazarme, apoyar su cabeza en mi pecho o en mi cara y estar así un ratito. ¡A veces le oigo que suspira de felicidad!. La siguiente fase fue dormir cerca de mi, no de su padre. Aunque suele dormir en el centro de la cama, entre los dos, algunas noches le hemos puesto en un lateral (con la barrera de la cama de ese lado) para poder estar juntos nosotros. Desde hace ya un par de semanas al rato de hacerle eso se despierta, se incorpora en la cama, se da cuenta de que está cerca de su padre y que yo estoy lejos y entonces se lanza en plancha sobre él para deslizarse de nuevo entre ambos y volver a estar cerca de mi. Lo último es el dormir conmigo como si fuera una lapa. Anoche se pasó hora y pico cogiéndome la cara con ambas manos, intentando morrearme, chupándome la nariz, abrazándome… Cuando ya me dolían los mofletes de tanto amor, decidí darme la vuelta pero, ¡qué mala idea!. Se agarró a mis pelos con todas sus fuerzas, esta mañana me he levantado que me dolían las raíces...

Leer más

Bajito, muy bajito

Es curioso como, con la habilidad que tiene mi hijo para gritar, las poquitas cosas que dice las dice tan bajito tan bajito que uno duda realmente de haberlas oído. El sábado vinieron mis padres con nosotros al concesionario, para ocuparse del niño y de paso ver el coche. Estuvieron haciendo juegos en los que había que contar “1, 2 y… ¡3!” y aseguraban que cuando decían “¡3!“, le escuchaban decir, muy bajito, muy bajito, “¡tes!“. Yo acogí la noticia con bastante excepticismo pero luego he comprobado que es verdad. Sentados en el suelo, hago la misma cuenta, y cuando llego al 3 sale corriendo como si de una carrera se tratara y luego vuelve riéndose y diciendo por lo bajini “tes, tes“, como para que lo repita. Ayer estábamos jugando a que se escondiera detrás de mi. Yo estaba diciendo en voz alta: “¿dónde está el bebito?, ¡anda, si se ha ido!, bebito, bebito, ¿dónde estás?“. Y en un momento dado, escuche casi en un susurro: “¡no tá!“. ¿Lo había soñado?. Llegó la noche. Mi marido estaba guardando ropa en su lado del armario y el niño siempre que le ve en la habitación juega a esconderse al otro lado de la cama. Yo estaba en el salón y de pronto oigo a mi marido: “¡¿lo has oído, lo has oído?!“. Obviamente no había escuchado nada. Voy corriendo...

Leer más

Progresando adecuadamente

Ya me dijeron en AT que en los primeros dos meses se nota mucho el cambio en los niños, en parte por las sesiones, en parte porque los padres descubren nuevas formas de interactuar y en parte por el desarrollo normal del niño. Lo cierto es que no esperaba ver mejoras tan pronto, cuando creo que llevamos ¿cuatro semanas?. Estas dos últimas sesiones me he quedado fuera. Me ha sorprendido mucho que las dos veces cuando M. le decía ¿dónde está mamá? se ponía a buscarme por el centro y contento al encontrarme. El martes me contó que cuando...

Leer más

Besos (y morreos)

No sé si algún día mi nene terminará siendo un mimosón como yo, pero que ha evolucionado mucho en ese sentido, es un hecho.  Empecé a notar ese cambio a partir de los 11 meses, cuando su faceta exploradora descendió un poco y cogió gusto por estar en brazos y recibir besitos y achuchones. También es verdad que esa edad coincidió con su corta experiencia en la guardería y como estuvo malito, incluso varias semanas después estaba entusiasmado con la idea de estar todo el día en mis brazos, como un monito. Su necesidad de dormir en compañía, que comenzó en torno a los 13 meses, para mi es otro paso más. Por el día sigue necesitando libertad y campo para correr, pero a la hora de dormir necesita de nuestra presencia y calor. De hecho, muchas siestas empiezan con su carita pegada a la mía, piel con piel, más juntitos imposible. Quedaba “pendiente” el tema de los besos, que no parecían entusiasmarle, ni recibirlos ni mucho menos darlos. Pero eso también ha ido evolucionando. Primero me los daba solamente a mi, después también a su padre, no todos los días ni a todas horas, pero ahí han hecho su aparición. A mi ahora ya, más que besos, quiere darme morreos. Pone su carita de amor y se acerca a mi con la boca abierta y la lengua fuera...

Leer más

Búsqueda personalizada
¡Suscríbete a mi newsletter!

¡Suscríbete a mi newsletter!

Apúntate y recibe todas las novedades en tu mail.

Te has suscrito correctamente

Últimos Tweets