El embarazo y el desprecio a los animales

Desde niña quise tener animales pero nunca hubo manera de convencer a mis padres. Afortunadamente, una de las primeras cosas que me encantaron de mi marido es que es un gran amante de todos los animales, así que en cuanto pudimos adoptamos un gato, luego otro y, finalmente, una perrita. Mis tres animales son adoptados y no son “de marca”. El objeto de esta entrada no es valorar lo desable que sería adoptar un animal y no comprarlo, pero lo comento porque considero que cuando uno adopta un animal abandonado lo hace porque es especialmente sensible al sufrimiento de...

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