La infertilidad secundaria

La infertilidad secundaria… ese tabú que, de tan escondido, diría que la mayoría no cree ni que exista. Por desgracia, he conocido unos casos (pocos, eso sí) de parejas que tras haber tenido un primer hijo sin ningún tipo de complicación, incluso consiguiendo un embarazo de forma rápida, las han pasado canutas para ampliar la familia. ¡Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas! decía la canción. Si al menos fueran sorpresas agradables… Tampone he conocido personas del entorno de estas parejas que opinaban que la infertilidad una vez que ya tienes un hijo no debe ser causa de gran preocupación porque, de algún modo, ya has cumplido tu cupo, ya has experimentado la maternidad / paternidad y, por tanto, mereces quejarte menos que quien aún no ha podido tener descendencia. Está claro que cada cual afronta la situación de una manera muy distinta. Siempre me ha parecido que las dificultades para tener hijos hacen aflorar miedos muy íntimos y muy dolorosos. Uno de los principales, la sensación de “enfermedad”, de cuerpo defectuoso, de incapacidad física para alcanzar lo que otros consiguen con naturalidad, algo así como tener una “tara” y, también, por qué no, sentimientos de rabia, de ira, de odio, de no poder soportar el éxito de los demás. Yerma, una palabra que en mi cerebro se ha repetido hasta la saciedad. ¿Sabéis qué? Haber tenido...

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