Etiqueta: historias del parque

¿Cuándo dejan de ser ricos los niños?

A la larga lista de frases fuera de lugar, desagradables y hasta impertinentes que a la mayoría nos dicen desde el primer momento en que intuyen que vamos a ser padres añado una que llevo escuchando largo tiempo y con la que tampoco estoy nada de acuerdo: disfruta ahora que tiene x años porque luego crecen y dejan de ser ricos Es una frase curiosa porque la llevo escuchando desde hace ya casi 6 años y normalmente lo único que hacen es ir cambiando la x por el número de años que tengan mis hijos en ese momento: disfruta ahora que...

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Principio de no intervención

Al hilo de lo que he estado comentando esta semana sobre las cosas que pasan en los parques y muy especialmente sobre el convencimiento que tengo de que las cosas de niños deben ser valoradas en su justa medida, quería reflexionar hoy sobre algo que suelo aplicar habitualmente y no tengo muy claro si se entiende o no: lo que yo llamo el principio de no intervención. Por resumirlo mucho: intento no intervenir ni para bien ni para mal cuando surgen fricciones entre mi hijo y otros niños, sobre todo si son de edad similar y son cosas sin importancia. El caso más frecuente es cuando se quitan un juguete. Otros padres (o abuelos o cuidadores) corren a reestablecer el orden pero yo no suelo hacer nada. Creo que los niños deben aprender a desenvolverse en el mundo, dentro de su nivel de entendimiento, y que le hago un flaco favor a mi hijo si acudo en su rescate cada vez que alguien le quita un juguete. Del mismo modo, quiero que mi hijo sea consciente de que si arrebata un juguete a otro niño éste se sentirá molesto, protestará, llorará o incluso puede ser que se defienda como buenamente pueda. Otro ejemplo habitual es cuando la gente se empeña en el “hay que compartir”. Es uno de los grandes topicazos del parque y con el que tampoco comulgo....

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Cosas de niños

Hace unos días, mientras dábamos una vuelta, escuché detrás de mi “¡vamos a echar una carrera!” y sabiendo que mi hijo correteaba apenas un par de metros por delante, ajeno a todo, vi venir el golpetazo. Efectivamente, nos adelantaron dos niños a todo correr y mi hijo, que no se lo esperaba, no supo apartarse, por lo que se lo llevaron por delante sin mirar ni siquiera lo que habían hecho. La madre, que estaba muy cerca, enseguida vino a pedir disculpas y a consolar a mi peque, que lloraba desconsoladamente. La mujer estaba súper apurada y yo le quité leña al asunto diciendo que “son cosas de niños” porque lo pienso de verdad. No podemos (y yo desde luego tampoco quiero) llevar a los niños atados con una cuerda. Los niños deben ser niños y deben correr, trepar, caerse… y muy a menudo en sus actividades incluyen darse golpes con otros niños, no querer compartir, enfadarse, incluso soltar una leche, un empujón o un par de gritos, insultar… Creo que no hay malos niños sino niños mal conducidos. Creo que hay que dejarles cierto margen y estar ahí para cuando haya que explicar que no se pega, que hay que tener cuidado con los niños más pequeños, que no se debe molestar a los perros y demás normas de educación y buena convivencia que sin nosotros no podrían...

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Típicos tópicos en los parques

Basta un rato en el parque para escuchar, casi de corrido, todos los típicos tópicos de la crianza prehistórica: – “Uy, pero si tu ya eres muy mayor para ir en brazos“. – “Pero bueno, tan grande y chupándose el dedo, el dedo es caca“. – “Nah, si este es un cabrón, mira que es malo el puto niño“. – “¿Te has caído del columpio? Pues mira, dale, dale -mientras pega al columpio para ejemplificar cómo se hace – malo, malo, mira que eres malo, toma, te lo mereces por malo“. El tópico estrella, el más repetido en lo que vas de mes, es: “No juegues con eso, que es de niñas“. Mi hijo, como todos los niños pequeños, no entiende de juegos o juguetes de chicas o de chicos. Si ve un carrito de bebé con Nenuco incorporado, se pone a pasearlo por todo el parque porque le encanta empujar cosas con ruedas. Si ve una moto, lo mismo le da que sea una Ferrari roja o la moto de una princesa Disney llena de rosa y florecitas. Como tampoco en su casa está siendo educado para que juegue a juegos de machotes (que por otra parte ni falta que le hace porque a bruto no le gana nadie), de momento no entiende la frase y pone cara de extrañado mientras sigue jugando como el que oye llover....

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Alucinando en el parque

Ayer por la tarde vivimos probablemente una de las situaciones más extrañas desde que frecuentamos el territorio parque. Nada más llegar a la zona donde solemos ir siempre, apareció un niño mayorcito, majísimo, educado, amable, de esos que adoran a los bebés. Fue ver a mi hijo e irse corriendo hacia él como si se acabara de encontrar al Gormiti más chulo abandonado en el parque. No hacía más que achucharlo, cogerlo en brazos para hacerle el avión, ayudarlo a subirse a la casa… Vamos, que de tanto amor terminó poniéndose pesadito y no le dejaba hacer nada: ni subirse a la casa, ni trepar por si mismo, ni tirarse del tobogán. No había forma de que se despegara de él. Mientras esto sucedía acamparon en el parque infantil la típica panda de botelloneros matones trapicheantes, de estos que dan miedito. Cuando digo acampar, quiero decir que literalmente tomaron los bancos, los balancines e incluso llegaron a subirse en la casita por la que trepaban mi hijo y el niño majo. Un olor a disolvente (o pegamento) empezó a invadir el parque mientras lo único que podía escucharse era el abrir de cervezas y la conversación acerca de las putas y la edad que tenía cada uno (ninguno mayor de 15 años)… Sin palabras. En otras circunstancias, por ejemplo, si me pilla sola en el parque, arramplo con el...

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