Crecimiento personal

A estas alturas está claro que el mes de agosto está siendo un mes muy raro para mi. Siento que estoy cerrando una etapa y aunque intento no pensar en ello para disfrutar al máximo los días que quedan, no puedo quitármelo de la cabeza. Y estoy sintiendo un cúmulo de sensaciones muy dispares. Por un lado, estoy en el mejor momento de mi vida. Me siento feliz, me siento llena y, lo que es más importante, me siento fuerte. Yo, que he sido el colmo de la indecisión y he tenido mi autoestima por los suelos, por fin he encontrado mi sitio en el mundo y tengo claro que nada va a apartarme de mi camino.  ¡Qué gran crecimiento personal!. Aunque sigo siendo hiper sensible (uno de mis grandes defectos, sin duda), los disgustos me duran mucho menos, le doy menos vueltas a las cosas porque cada vez tengo más claro que es inútil preocuparse de lo que uno no puede cambiar. Claro que sigo cogiéndome mis cabreos por las cosas que me ocurren pero ahora lo veo de otra manera. Me siento tan bien con mi familia de tres (bueno, de seis contando los bichos) que los demás me la traen al pairo.  Es verdad que esto de ver Matrix me ha convertido en una persona cada vez más rara. Rara por las cosas que digo y...

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