Etiqueta: atención temprana

Programando objetivos

Esta mañana nos han entregado en AT la programación de la estimulación del bebito, es decir, una lista aproximada y flexible de los objetivos a conseguir, a corto-medio plazo. Creo que los puntos más importantes son fomentar el contacto visual, estimular la imitación, conseguir la identificación de objetos y personas y estimular el lenguaje. Algunos de los objetivos más concretos ya están muy bien encaminados. Por ejemplo, creo que ha empezado a entender órdenes muy sencillitas, del estilo de “vamos a guardar” o “a cerrar“. También ha mejorado notablemente la respuesta a su nombre y el contacto visual.  La...

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Segunda sesión

Esta mañana hemos tenido la segunda sesión de AT y, no sé si es porque yo iba mejor mentalizada, o porque efectivamente ha ido mejor, pero he salido bien de allí. Lo cierto es que al entrar todo presagiaba que iba a ser igual que el lunes: mientras la terapeuta le cantaba la canción de bienvenida, él miraba en cualquier dirección menos a su cara y estaba deseando que terminara para ponerse a jugar. Pero no, me equivocaba, la sesión fue mejor que la del lunes, hubo bastante (pero bastante, ¿eh?) más contacto visual tanto con ella como conmigo y yo diría incluso que algún signo de cambio, por ejemplo, en varias ocasiones sí se volvió al escuchar su nombre. Lo cierto es que, para nuestra tranquilidad, con independiencia de las sesiones de estimulación, el niño sigue progresando con el paso de las semanas. Es decir, no hay estancamiento para nada: le noto más juego participando conmigo y con su padre, más contacto visual y más interés. No deja de sorprenderme cada día. También me he dado cuenta de que aunque el lunes pareció que no hizo ni caso, sí que se enteró de cosas, que la misma tarde ya pude comprobar en casa. Esto también está muy bien, significa que el mensaje cala aunque parezca que no presta atención, que lo asimila y le interesa. De hecho, hoy...

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Primera sesión

Hace un rato hemos vuelto de la primera sesión en atención temprana. Como ya me imaginaba, he salido de allí con una sensación agridulce y estoy algo triste. Me temo que esto va a ser así todos los días que vayamos, al menos hasta que pase un tiempo y empiece a ver cambios. No es que haya dejado de ser optimista o que esté (de nuevo perdiendo) la objetividad. Pero, claro, 30 minutos observando muy claramente todas esas cosas por las que precisamente estamos allí, duele. Da igual la mentalización con la que vaya, no me gusta verlo y me dan hasta ganas de llorar. Lo positivo es que estoy contenta con el sitio, con la terapeuta, me gusta el método… Siento que estamos por el buen camino y eso me hace estar más relajada. Siento no poder añadir nada más, es que ahora mismo ni yo misma sé muy bien qué decir. Menos mal que he descansado en el fin de semana, porque ¡siento que ya se me han agotado las...

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Neuropediatra (privado): no volveremos

En esta semana tan intensa de médicos, hoy le tocaba el turno al neuropediatra privado.  Esperaba un profesional con amplia experiencia y conocimiento en la materia que analizara mis intuiciones desde un punto de vista más científico y racional de lo que puede hacerlo una madre, o una pediatra, o incluso un centro de atención temprana (donde son muy especialistas pero no son médicos). Supongo que ya con esto dejo entrever que la consulta no me ha gustado nada porque no es esto lo que me he encontrado. El hombre era un señor bastante nervioso, que hablaba a toda velocidad, empleando además términos médicos muy técnicos. Me costaba (y mucho) seguirle la conversación y el hilo de lo que iba contando.  Porque más que hablar yo, he sentido que el que hablaba (mucho y a toda pastilla) era él. Apenas he podido decirle para lo que estábamos allí y explicarme cuando él ha empezado a hablar, dando por hecho que el niño estaba muy mal de lo suyo. Claro, yo me he quedado de piedra y el resto de la “conversación” parecía que yo estuviera “defendiendo” al niño. Aún así, todo lo que yo decía se interpretaba en contra del niño. Pongo un ejemplo de ello: le cuento que al niño le gusta mucho señalar y que le digamos el nombre de las cosas, que tenemos un libro con...

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Evaluación en atención temprana

Esta mañana hemos ido a un centro de atención temprana a que hicieran una valoración del niño. El trato ha sido estupendo. Hemos estado reunidas en una sala de juegos durante más de hora y media, charlando, comentando el comportamiento del niño que pululaba a su aire encantado con tanto juguete nuevo y contrastando impresiones. Hemos hecho un buen recorrido por mi embarazo, nacimiento, primeros meses y momento actual. Me he sentido escuchada y entendida. En definitiva, creo que ha sido una evalución de calidad.  ¿Conclusiones?. Dentro de lo que puede dar de sí hora y media de observación, el niño no tiene problemas de motricidad, tiene una destreza manual fantástica y una capacidad de concentración superior a la que se esperaría en un niño de su edad, no tiene problemas de entendimiento y demuestra inteligencia.  Pero, y ahí viene lo malo, efectivamente, hay cosas que no marchan bien: apenas mira a la cara ni sostiene la mirada, no presta atención a las personas, no tiene especial interés en la figura de su madre y el balbuceo que tiene es un soliloquio. Lo social, emocional o como se quiera llamar, está algo afectado. No es grave pero hay signos suficientes como para tomar medidas.  Es decir, que el hecho de que no diga ni una sola palabra no es lo más preocupante sino lo menos, en tanto que se...

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