Hace nada descubrí que, de la noche a la mañana, la talla 19 de zapatitos se le había quedado pequeña. Cuando digo de la noche a la mañana es de la noche a la mañana, porque controlo el largo de los zapatos muy a menudo, tengo esa manía… pues de pronto un día le quedaban pequeñísimos, así que tocó salir corriendo.
Sin mucha dificultad encontramos una zapatillas deportivas con las que salir del paso. Encontrar un 20 ya no resultó tan costoso como en veces anteriores y más o menos pudimos elegir hasta el modelo que más nos gustaba.
Pero a mi me parece mejor no andar todo el día con este tipo de calzado y quería unos zapatos para andar, de alguna marca de las que a mi me gustan (Garvalin, por ejemplo). Aquí empezó de nuevo nuestro peregrinar por las zapaterias de Madrid, donde el número 20 parecía haberse esfumado como por arte de magia. La maldición me persigue según vamos cambiando de talla porque, ahora, curiosamente, no he hecho más que toparme con zapatos talla 18, con suela dura, después de haberme pasado medio verano buscando unos. Además, cosas de las rebajas, todo está arrasado y tampoco he sido capaz de encontrar nueva temporada en ninguna parte, dispuesta que iba yo incluso a pagar su precio habitual (más de 40 euros, menudo precio de crisis), con tal de encontrar el tipo de zapato que buscaba y su pie.
Rendidos ya, ayer nos conformamos con uno de los pocos modelos que encontramos de su talla:
Me parecen bonitos, me gustan, la suela no es rígida, no pesan mucho y la marca (Crio’s) es una de mis favoritas… pero no son lo que buscaba. El exterior es de esta piel tipo terciopelillo, no los veo muy todoterreno (ojalá me equivoque). Y la suela tiene pinta de recoger todo el barro del parque y traerlo para casa. Yo buscaba algo con pinta de ser menos delicado e, incluso, menos abrigado, porque en cuanto empiecen a venir días mejores, se le cocerá el pie. Lo mejor ha sido su precio: 26 euros.
Así que sin prisa pero sin pausa iré echando un vistazo a lo que traen nuevo de primavera y quizá incluso comprando un 21, que no estoy yo por la labor de que me vuelva a pillar el toro. Aprovecho, ya de paso, para haceros un par de preguntas: ¿qué tipos de zapatos le ponéis a niños (con las niñas lo veo más fácil) en el entretiempo, sobre todo si son niños de pie sudoroso como el mío? y, si le poneis un zapato semicerrado, ¿podría atreverme a no ponerle calcetines o se le rozaria el pie?.