Después del día tan malo que tuvo Blogger ayer, que se ensañó especialmente con este blog, no sé cómo me quedan ganas y más para traer el temita que traigo hoy. 
Iba a pasar por alto el tema porque con estos calores parece que tengo menos ganas de ponerme a dar caña, pero no puedo, es superior a mis fuerzas. No puedo evitar dar mi opinión sobre el tema de la entrada en vigor de la nueva ley del aborto:
Eufemismo: manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante. Eso es lo que es la expresión “interrupción voluntaria del embarazo”. Uno interrumpe algo para continuarlo después. El embarazo no se puede interrumpir, al embarazo se le pone fin. Pero, claro, sonaría muy mal decir “finalización” o “extinción” porque, al fin y al cabo, los autores de esta ley no son tontos (aunque a veces lo parezca) y saben muy bien lo que supone un aborto. 
“Libre”. Matizo que mi problema está con el aborto “libre” y no con el aborto tal y como estaba regulado antes. Creo que es un matiz importante porque no estoy en contra del que se practica por motivos médicos serios. 
Tribunal Constitucional. Por cosas como esta una persona como yo se da cuenta de que perdió 6 años de su vida estudiando una carrera que sirve para poco (básicamente para engrosar las listas del paro y/o ser carne de cañón), con unos ideales de Justicia que no existen. Si el Tribunal Constitucional sirviera para algo, no habrían tardado ni 24 horas en pronunciarse sobre la suspensión o no de la entrada en vigor de la Ley. Intentarán prolongarlo lo máximo posible, para ver si se nos olvida, porque obviamente no van a suspender la Ley y obviamente no van a declararla inconstitucional. Aunque lo es. ¿Por qué? Porque no hay huevos.
Objeción de conciencia. Sólo faltaba que por el mero hecho de ser médico estuvieras obligado a practicar abortos sí o sí. Si yo fuera profesional médico antes dejaba mi profesión que practicar un aborto “libre” (porque otra cosa es un aborto “necesario”, aunque me temo que estos son los menos).
Insumisión. Este dilema es un clásico en Teoría del Derecho. ¿Se debe acatar una norma que es válida y está vigente pero que es injusta?. Se suele poner de ejemplo las normas dictadas por el Régimen Nazi, que eran perfectamente válidas y vigentes pero obviamente inmorales. Sólo cito a un “experto jurídico” que argumenta mucho mejor que yo mi teoría.
Santo Tomás de Aquino: ‘Una ley injusta es una ley humana que no tiene su origen en la ley eterna y en el derecho natural. Toda norma que enaltece la personalidad humana es justa; toda norma que degrada la personalidad humana es injusta’

Para mi está bastante claro que el aborto libre y sin explicaciones es una degradación total del ser humano y una perversión del sistema jurídico.

Desde luego, si yo estuviera al mando de quien tiene el deber de aplicar esta norma, no la aplicaría.

Derechos del nasciturus. Esto no es ningún invento de los anti-abortistas, aunque muchos piensen que sí. Al bebé no nacido se le reconocen en nuestro Ordenamiento una especial protección por tratarse de un bien jurídico necesitado de tutela en tanto no adquiera personalidad jurídica (a las 24 horas de nacer). De hecho, al nasciturus se le tiene por nacido para todos los efectos que le sean favorables (artículo 29 del Código Civil). Es de cajón que si al nasciturus se le protege para todos los efectos civiles que le sean favorables, cómo no va a protegérseles de quien quiere atentar contra su légitimo derecho a la vida. 
“Esta ley va a frenar el número de embarazos no deseados”. Si no me equivoco, la frase se la he escuchado a Bibiana Aido. Maja, has estado sembrada. Evidentemente que va a frenar el número de embarazos no deseados porque ahora quien quiera podrá deshacerse de ellos sin ningún problema.
Cobardes. Sí, los políticos (unos y otros) son unos cobardes. Si el PP está en contra de la reforma que diga alto y claro que si llega al poder va a derogarla. Si tan claro lo tienen, que se encadenen frente al Constitucional o hagan huelga de hambre. Que se vayan a Estrasburgo. Lo que sea para impedir que un sólo niño muera por un aborto prácticado “libremente”.
Iglesia. Estoy hasta el moño de que algunos se piensen que todos los que estamos en contra de esta reforma somos unos integristas católicos que estamos absoluta e irracionalmente en contra del aborto. ¡No hay más ciego que el que no quiere ver!. Que somos muchos los que creemos esto por ética, por moral, por la ley natural de los hombres. ¡Que somos muchos los que pasamos totalmente de la Iglesia Católica, que no estamos bajo su seno ni nos interesan sus dogmas!. De hecho, a mi me da hasta rabia que sean los únicos que se manifiesten en este tema porque no quiero estar bajo su paraguas.
Radical. Sí, me he vuelto muy radical en este tema. Me encantaría sentir un mínimo de empatía pero no puedo. No comprendo cómo vivimos en una sociedad tan hipócrita, en la que se consuela y apoya a una mujer que ha sufrido un aborto natural pongamos a las 8 semanas de gestación y en cambio a muchos les parece perfecto (y desde luego nada digno de lástima) prácticarlo con 12 semanas de embarazo. ¿Se ha perdido algo o no?. Porque no entiendo por qué en unos casos sí se dice que “se ha perdido un hijo” o “ha perdido el bebé que esperaba” y el otro parece que se ha quitado una verruga que estorbaba. ¡Alucinada me quedo!.
Oh, ¡qué bien me he quedado!. Gracias por permitirme el desahogo.
PD. He puesto en Google Imágenes “aborto” para ilustrar la entrada y me he mareado. Por favor, no hagais esa búsqueda, he visto imágenes que preferiría no haber visto jamás. Lo digo en serio.