Estoy retransmitiendo la enfermedad de mi hijo casi a tiempo real. Me alivia mucho hacerlo, aunque entiendo que pueda llegar a convertirse en un tostón…
Acababa de publicar la entrada anterior cuando apenas unos minutos después se despertó mi hijo llorando. Y nada más escucharle ya supe que ese llanto no era de hambre sino de fiebre: 39.2 º C. Así que ni comer ni leches, de vuelta a Urgencias, porque además su estado de ánimo era malo, parecía estar en otro mundo y apenas sostenía el cuerpo.
El panorama de la tarde en la sala de espera parecía bueno porque había muy poquita gente, pero me tocó una tonta en la sala de clasificación (y creo que me quedo corta con el adjetivo) y decidió que no éramos urgentes, por lo que esperamos más de una hora en la sala de espera. Que conste que yo soy de las que cedo el turno gustosamente a cualquiera que lo necesite, pero tan surrealista me parecía ver pasar a niños andando por su propio pie, riéndose, jugando con sus hermanitos y comiendo gusanitos, que llegué a preguntar si habían perdido el papel de entrada a Urgencias de mi hijo, otra explicación no le veía. 
Sobre las 16h conseguimos que nos atendieran y, ni qué decir tiene, a mi hijo ya le había dado tiempo a estar sin fiebre (le di apiretal en cuanto vi los 39.2 ºC) y hasta a echarse otra siesta. Eso sí, el exantema estaba enorme, con zonas totalmente cubiertas de puntitos (detrás de las orejas, por ejemplo), y los ojos cada vez más hinchados, más cerrados y más rojos. No sé cómo la gente no nos rehuía en la sala de espera porque mi hijo tiene una pinta de grave y contagioso que no puede con ella.
Esta vez estaba claro que le iban a hacer pruebas, así que nos mandaron fuera sin él para hacerle las perrerías sin testigos. Qué penita me dió marcharme de allí oyendo sus gritos, no puede evitar romper a llorar y creo que hubiera llorado mucho más si no hubiera habido tanta gente mirando…
Después, dos horitas en observación, en las que tuvo todo el rato 37.7º C y un estado general solamente regular: adormilado, inactivo, pero con ganas de sonreir e incluso de ponerse de pie.
Los resultados de los análisis de sangre y orina han sido muy buenos y no arrojan luz sobre qué tiene pero sí descartan que no tenga alguna alteración grave, lo cual es importante. Ya que estaban las muestras, las han mandado a analizar (cultivo y no se qué más) para ver qué nombre tiene el virus y tendremos los resultados la semana que viene. Porque lo parece claro clarísimo es que es un virus chungo, probablemente de la familia del exantema súbito pero no exáctamente ese. Incluso me han dicho que podía ser mononucleosis. En cualquier caso, la pediatra nos ha comentado que da lo mismo cómo se llame el virus porque los virus no se tratan con nada sino que hay que aguantarlos hasta que se van y que existen millones de ellos, que muchos cursan con fiebre alta y exantema incluso durante 10 días.
Nos han retirado la amoxicilina porque, al margen de no estarle haciendo nada, parece ser que algunos virus de este tipo reacionan mal con ella y el exantema podría incluso haber estado provocado por ese motivo. Asi que únicamente antitérmicos y el jarabe para la congestión hasta que esté algo mejor. 
Si el niño tiene diarrea, vómitos o muy mal estado general, tendremos que volver. Lo mismo si este cuadro persiste hasta mediados de la semana que viene (esta noche son 5 días y ellos dicen que puede durar hasta 10). ¡Qué rabia me da que toda la semana que viene su pediatra esté de vacaciones!.
Al llegar a casa el bebito estaba hecho un cuadro, entre los mocos, la tos con flema, el enorme exantema y su fiebre de 37.5 ºC, ¡pobrecito!. Se ha tomado un biberón de leche con papilla de más de 300 ml (lo único que ha comido desde el desayuno), le he dado su ibuprofeno y enseguida se ha dormido, aunque le oigo que tiene un sueño superficial.
No puedo contar nada más de momento. Sólo espero que esta sea la última entrada que tenga que dedicar a Urgencias porque estoy hasta el moño y más allá. Estar malos de vez en cuando tiene un pase pero esto ya me parece mucha tela.