Ya me habían advertido de que el “bajón hormonal” comenzaba a notarse en serio a partir de los tres meses. Y con el, claro, la famosa caída del pelo, que es algo que suele preocupar a casi todas las madres recientes, ¡por razones obvias!.
A mi se ha juntado un poco todo, porque además de lo hormonal tengo un considerable “efecto rebote” con el tema de la grasa. Mi pelo es graso en las raíces y muy seco en las puntas (un auténtico rollo) pero durante el embarazo lo tenía fantástico y me duraba limpio un montón de tiempo, y eso que me he pasado el verano sudando a chorros. Ahora he notado un rebrote de grasa, más que antes de quedarme embarazada. En mi caso, el exceso de grasa influye mucho en la caída del pelo, siempre ha sido así.
Afortundamente, no estoy asustada porque soy de esas personas a las que, de todas la vida, se les cae bastante el pelo (además de que lo he llevado casi siempre muy largo y se nota más) y he tenido épocas de caída importante. Pero yo siempre he dicho que tengo muchísimo pelo y en la peluquería me dan la razón.
Además, dicen que el pelo que se cae en el postparto es todo el pelo que ha crecido “de más” durante el embarazo, un pelo que durante esos 9 meses no se ha caído. Como si se cayera el sobrante, vaya. En cuanto a eso que dicen de que durante el embarazo no se cae el pelo, doy fe, porque ni siquiera lavándomelo perdía más de cuatro o cinco pelos. 
Así que de momento no me da miedo quedarme calva. Pero la verdad es que es impresionante todo lo que se me cae, sobre todo en la ducha: ¡¡espantoso!!.