Ayer tocó la revisión de los seis meses. Os comento las cosas que hablamos con la pediatra:
Talla y peso. 68 centímetros, 7.600 kg.
Frutas. No nos recomienda que le demos melón, sandía ni cerezas hasta más adelante, por su potencial alergénico. Lo único que podemos incluir, si nos apetece, son las uvas.

Gafas de sol. Le parece una buena idea, sobre todo considerando que mi hijo tiene los ojos claros y la piel, cejas, pestañas y pelo muy claritos. Además, claro, del protector solar y un sombrerito.
Agua. Le comenté que bebe muy poca agua y me dijo que si tuviera sed, bebería. Que le ofrezca sin obligarle, que seguro que en cuanto empiece el calor irá queriendo beber más.
Vitamina D. Que se la siga dando (¡glup!) hasta por lo menos el año, que ella me dirá, en función de cómo vaya la fontanela.
Gritos. Que ajo y agua (¡puffff!). Dice que a los bebés les encanta oír lo que son capaces de hacer con su voz y que si a le dolieran los oídos al hacerlo, no lo haría. Que hay bebés que gritan más que otros y a nosotros nos ha tocado un tenor.
Higiene bucal. Que puedo darle con un cepillito muy suave o una gasa pero  que no es necesario hoy por hoy. Que más adelante me irá indicando pero que ella considera fundamental que el hábito esté instaurado a los dos años. Nos comentó que con esa edad, aunque el niño haga por cepillarse los dientes, lo mejor es que primero (o después, cuando sea), el que esté al cuidado del niño se los cepille en condiciones.
Esterilizar. Que si no esterilizo, pues muy bien, pero que tampoco está de más esterilizar una vez por semana por los patógenos que puede haber en la cocina. 
He salido muy contenta de la consulta. Esta vez ha estado más habladora y hemos charlado un ratito sin prisas a pesar del retraso de casi una hora que llevaba ya. 
Para otro día dejo la fauna que puebla las salas de espera de los pediatras, que no tiene desperdicio.