Ayer fuimos a la revisión de los 8 meses. En realidad teníamos la cita para el viernes pasado, pero me la cancelaron porque el jueves fue fiesta en Madrid y debe ser que la doctora se cogió el día. 
Resumen:
– Exploración normal.
– Peso: 8.450 kilos.
– Altura: 71 centímetros.
– Percentiles, pues muy bien, en su línea, es decir, un percentil de altura bastante alto (me pareció ver un 75 pero me parece mucho, ¿no?) y un percentil de peso discreto, pero bastante mejor que el que tenía de recién nacido (creo que un percentil 25). Bueno, ya sabeis que a mi los percentiles me importan bien poco…

– Prueba de “habilidades”, innecesaria. El bebito se pegó un sofocón tremendo y, como quería huir, sin que nadie se lo pidiera demostró todas sus dotes para voltearse a ambos lados, reptar a toda velocidad y patadas varias. No hizo el pino-puente porque le hicimos un placaje, que si no…

– Tema regurgitaciones. Me comenta que con la edad que tiene ya no debería regurgitar (ayer tuvo un día especialmente malo). Me ha pedido que pruebe, si quiero, una leche anti-regurgitación y que le de antes de las comidas un jarabe que se llama “Motilium”. Dice que si con el jarabe deja de regurgitar que me haga a la idea de que lo estará tomando mucho tiempo, pero que no pasa nada.
– Tema granitos en la cara. Tiene los mismos granitos que tuvo entre el mes y el segundo mes de vida, unos granitos planos, del mismo color de la piel, que sólo se ven al trasluz, pero bastante numerosos según el día. Me ha dicho lo mismo que la otra vez: que le hidrate mucho esa parte de la piel, poniéndole cremita hidratante para bebés varias veces al día, todas las veces que me acuerde. Dice que podría mandarme una pomada con corticoides pero que los corticoides deben evitarse y la verdad es que son unos granitos muy discretos, casi no se le notan.
– Tema ojos. Sobre todo en las fotos, y cuando mira algo muy de cerca, bizquea un poco. Creo que es problema de un sólo ojo. Y no lo hace siempre, sólo algunas veces. Dice que le podemos llevar a un oftalmólogo para que le mire, que con esta edad ya no debería torcer los ojos. 
– Tema dedos montados de los pies. Mi hijo nació con un dedito montado sobre otro en ambos pies. En uno de ellos ya se le ha corregido por sí solo y en el otro todavía no. La pediatra dice que cuando ya le compre zapatos para caminar le compre unos que sean anchos, que el problema del bebito es que lo único que tiene gorditos son los pies y no le caben los dedos (jajajajaja ¡qué risas me eché en la consulta!). Que si le ponemos unos zapatos ajustados del empeine el problema empeorará, así que nada de ajustarle sus lindos deditos.
– Tema olor a pescado cuando come pescado. Le he dado ya pescado blanco tres días y resulta que cada vez que se lo doy el sudorcillo de la cabeza le huele luego a pescado. Mi marido dice que eso es porque el se restriega todo el cuerpo con la papilla, pero yo creo que no. La pediatra dice que es la primera vez que lo oye (jajajaja ¡risas de nuevo, qué consulta tan divertida!), pero que no lo descarta. Como el bebito grito y lloró tanto en la consulta, sudó y se lo di a oler y me dijo: sí, un poquito sí que huele (jajajajaja, cualquiera que oyera las risas desde fuera de la consulta pensaría que estábamos tomándonos unas cañitas). Bueno, me dijo que le diera menos concentración de pescado en la papilla y que cambiara de pescado. Hasta ahora le he dado merluza. Probaré con rape y ya os diré si tenemos el “nuevo caso del bebito que olía a pescado los días que se lo metía su mamá en la papilla”.
– Tema dientes. Los dos de arriba parece que están a puntito, claro que así estaban hace ya dos meses.
– Que volvamos a finales de julio para ver qué tal con el jarabe para las regurgitaciones.
Conclusiones: 
– Me siento cómoda con esta pediatra y eso es importante. Es cierto que aunque la obedezco, algunas cosas me tomo más en serio que otras. Por ejemplo, el tema de llevar al niño al oculista no me parece mal, pero creo que con 8 meses todavía no es para preocuparse. De todas formas, iré buscando un oftalmólogo y pediré cita porque creo que estas cosas cuanto antes se corrijan, mejor. 
– Me alegro de haberle comentado el tema de las regurgitaciones porque no sabía si podía ser normal con 8 meses o no. Me ha dado por pensar que quizá algunos días se queje tanto no sólo por la boca sino porque tiene reflujo, acidez o algo relacionado con el estómago. Mañana compraré el jarabe, a ver qué tal le va con él.
– Mi hijo lo pasó fatal. Tenía una cara de pánico tremenda y lloró como nunca. Lloró, pataleó, reptó, dió patadas, no paraba de darse la vuelta… Vamos, tan histérico se puso que la pediatra me tuvo que ayudar a ponerle el pañal, sujetándole a la fuerza, y después tuve que vestirle boca abajo. Creo que boca arriba se siente vulnerable, igual que los animales, que nos les gusta estar panza arriba. La verdad, su reacción de ayer me recordó mucho a un animalito, sacó a la luz todos sus pequeños recursos para defenderse de lo que a él le parecía una agresión.
– Como única cosa, sí que creo que quizá debería hacer alguna preguntilla más ella. Porque cuando le comenté lo de las regurgitaciones, me fui a casa pensando que si hubiera dado por hecho que es normal y no le hubiera dicho nada, el bebito hubiera seguido ahí como si nada. Pienso que como es algo bastante frecuente quizá debería preguntarlo ella igual que me preguntó qué tal comía o qué tal hacía su caquita.