Esta mañana hemos tenido la revisión de los dos años… aunque realmente no sé si ha sido una revisión o una chapuza, porque para pesarle y medirle no necesito ir a un ambulatorio, ¡digo yo!.

He venido un poco quemada, esa es la verdad. A lo mejor estoy equivocada, pero tenía la idea de que las revisiones sirven para echar un vistazo general al niño, comprobar que todo anda bien y prevenir si es necesario cualquier problemilla que pudiera surgir. Así que cuando en una revisión se limitan a pesar y medir al niño y preguntarme con quien vive (¿ein?) para a continuación decirme ale, andando para casa, me pregunto qué utilidad tienen.

No sé, esperaba que le miraran la colita, la boca, cómo camina, que me hicieran alguna preguntilla interesante… pero debe ser que la enfermera de hoy (que no era la de siempre) tenía pocas ganas de trabajar (porque de hablar por el móvil tenía muchas, 10 minutos de reloj para una consulta de 5 minutos de tiempo efectivo empleado en nosotros) o es que no entraba dentro del protocolo mirar nada más.

Así que todo se resume en: 86.50 cm (que creo que es más, pero bueno), 12.320 kg y ambos percentiles de talla y peso en un 50.

Y con esto y un bizcocho… hasta la revisión de los cuatro años.