Ayer por la tarde pensaba que aunque muchos errores podría volver a repetirlos con un segundo niño, y también cometer otros nuevos, en lo que a artículos de puericultura se refiere me he hecho tal master que no me iban a volver a pillar a mi con tan poca idea. Algo de rabia me da, no será que no pensé y repensé, y volví a pensar, en todo lo que necesitaba y, sobre todo, cómo lo necesitaba. Aún así, algunas meteduras de pata han sido de las buenas, mecachisenlamar… pues eso, que esto no me pasa con otro niño, porque ya sé qué hace cada cosa, qué necesito exáctamente, qué encaja mejor con mi tamaño de casa y qué cosas caras merecen la pena y cuáles no.
Por eso, si ahora me pidiera una mujer embarazada un consejo sobre qué comprar, lo único que le diría es: intenta, en la medida de lo posible, no comprar nada hasta que no estés en casa con el niño. Está claro que el consejo no es aplicable a cosas que son imprescindibles pero… ¿qué es imprescindible?. Esto dependerá de cada hogar y cada familia, en mi caso, por ejemplo, era imprescindible comprar una bañera-cambiador, pero si me hubiera apañado los primeros días con cualquier cosilla, seguro que al ir a comprarla hubiera acertado más porque hubiera visto claramente cuáles eran las necesidades reales que teníamos. 
De todas las compras que hice mientras estaba embarazada (que entre lo mal que estaba yo, el miedo a que me pegaran la gripe A y el calor, no fueron más que las justas), uno de mis mayores aciertos fue el móvil de cuna de Fisher Price Planeta Feliz.
Es de los trastos que más me costó decidir, porque tenía una idea bastante clara de lo que quería. 
– Varias opciones musicales.
– Que los muñequitos que colgaran fueran coloridos.
– Que la proyección sirviera realmente para algo. Esto último lo digo porque con los proyectores normales, para que se vea algo la habitación debe estar oscurísima y, por otro lado, el dibujo se ve borroso por la distancia entre el aparato y el techo. Por eso, descarté casi automáticamente todos los móviles de cuna que no llevaran un paraguas que concentrara la proyección más cerca del bebito.
 – Algo que también me parecía importante era que tuviera un mando a distancia para poder accionarlo o apagarlo sin tener que entrar en la habitación, que es una característica que no todos tienen.
Los muñequitos que cuelgan son una monada. De todos los que vi, los que más me gustaron, con diferencia, fueron estos. Son unos animalitos preciosos: una ballena, un cocodrilo, un león y un oso polar. Preciosos es poco. Además, tienen resaltados los ojos y otros rasgos básicos en color negro, para crear el contraste que les llama tanto la atención a los recién nacidos y unos colores súper alegres.

El paraguas me parece muy práctico. Además de servir de soporte para los animalitos, concentra la proyección, de forma que se ve muy bien. Al estar cerca del bebé, se ve muy nítido y no es necesario que la habitación esté tan oscura como si lo proyectáramos directamente en el techo. Lo bueno es que el paraguas se puede quitar, que es lo que he hecho yo ahora, aunque eso sí, nos quedamos sin nada que cuelgue, pero mantendremos la proyección.

La caja de música proyecta la imagen y emite la música. Hay tres opciones: latidos del corazón, música clásica o sonidos de la selva. A mi me gustan las tres opciones. La música clásica es muy bonita, no se cansa uno de escucharla. La música de la selva es relajante, se la pongo cuando ya está a punto de dormirse. Quizá el sonido que menos he usado es el de los latidos del corazón pero también me gusta bastante porque no sólo se escuchan los latidos de la madre sino que también se escuchan ruidos de fondo, como las aguas de la placentar, el fluir de la sangre… esta muy bien trabajado ese sonido.

Los sonidos duran 20 minutos. No podemos elegir su duración, pero sí el volumen. Y podemos combinar todas las opciones a la vez o sólo el movimiento y la música o sólo la música, como queramos. Pasados los 20 minutos, se va parando el móvil, primero la proyección, luego el movimiento y después la música.
No tenía mi bebito ni 10 días cuando le puse a ver pasar los animalitos y se quedaba anonadado, le encantó desde el principio. Por eso digo que esta compra ha sido un gran éxito porque le ha hecho muchísima compañía a mi hijo, durante el día viendo los animalitos pasar y por la noche también con la proyección. Las melodías son suaves, relajantes, una gozada.
El mando a distancia a mi hijo siempre le ha hecho gracia y últimamente ha empezado a probar con él la relación causa-efecto.
El paraguas o percha se lo tuve que quitar cuando cumplió los 9 meses porque al sentarse en la cuna intentaba engancharse de él. En cuanto vi que se ponía de pie agarrado a los barrotes lo quité antes de que se colgara de ahí y lo rompiera. Ahora la caja de música proyecta sobre el techo de la habitación. La proyección es muy bonita, se ve nítida, pero le llama mucho menos la atención. Así que el móvil ha perdido bastante interés.
Una de las cosas que menos me ha gustado del móvil es que la caja de música es muy grande y pesa mucho. Al menos en la cuna de mi hijo, no queda bien sujeta, por lo que el paraguas no queda recto sino encima de la cuna, como volcado. Para solucionarlo, pegué la percha a la pared como buenamente pude. El problema es que en cuanto mi hijo empezó a mover la cuna con sus meneos, el sistema ya no funcionaba, por lo que el paraguas quedaba demasiado volcado encima de la cuna y era un estorbo a la hora de meterle y sacarle de ahí. Creo que deberían mejorar el sistema para colocarlo en la cuna, pues a día de hoy no creo que se adapte bien a todos los modelos. Es un simple enganche tipo hebilla, como los cinturones de seguridad, pero no lo veo bien pensado porque, como estoy explicando, no queda todo lo ajustado que debiera.

En cuanto a las pilas, lleva 4 pilas de las gordas redondas, las D creo que son. Cada vez que cambiamos las pilas es una auténtica pasta porque son muy caras pero duran mucho, comprándolas ” buenas” unos 2 meses. Por cierto, que yo no creía que hubiera diferencia alguna entre las pilas baratas y las más caras hasta que he usado este chisme. Con las pilas de marca blanca me dura un mes nada más, con las de Duracell he llegado a superar los 2 meses.

Lo compré en Eurekakids y me costó en torno a los 75 euros. Puede parecer caro, pero con el uso que le he dado está más que amortizado y casi me atrevo a decir que fue la compra más barata que hice.