Ya me dijeron en AT que en los primeros dos meses se nota mucho el cambio en los niños, en parte por las sesiones, en parte porque los padres descubren nuevas formas de interactuar y en parte por el desarrollo normal del niño. Lo cierto es que no esperaba ver mejoras tan pronto, cuando creo que llevamos ¿cuatro semanas?.
Estas dos últimas sesiones me he quedado fuera. Me ha sorprendido mucho que las dos veces cuando M. le decía ¿dónde está mamá? se ponía a buscarme por el centro y contento al encontrarme. El martes me contó que cuando se lo había dicho se había ido hacia la puerta haciéndole gestos de que abriera para salir a buscarme y hoy me ha dado la sensación de que daba por hecho que yo estaba esperando en el hall, sentada en el banco, no que viniera al tun tun.
También me ha comentado algo que yo en casa había comprobado parcialmente: que nos reconoce en las fotos. Le ha enseñado hoy la de ambos y preguntándole ¿quién es? ha dicho adecuadamente papá y mamá (esto último menos claro, pero mamá en definitiva). Después le ha preguntado dónde estábamos y parece ser que ha señalado con el dedo correctamente. Un paso de gigante, sin duda.
En esta semana ha sido cuando yo he comprobado en casa que al menos a su padre le conoce perfectamente, enseñándole la foto que llevo en el móvil e incluso cuando se lo pongo al teléfono. ¡Por fin!.
La imitación también ha mejorado, eso es algo que en casa se nota. Antes nos hacia muy poco caso en ese aspecto, ahora poco a poco, cuando está receptivo, imita algunos juegos. M. me ha comentado hoy que la había imitado, por ejemplo, abriendo la boca muy abierta y diciendo “aaaaaaaa“. También poniéndose un tubo en la boca y haciendo sonido. Y no sólo con juegos de estimulación del lenguaje sino también con otros.
Algo que también se nos hace muy evidente, y no sé hasta qué punto está relacionado, es que ahora tiene mucho más interés por otros niños y ha comenzado a hacerle caso a nuestros bichos, sobre todo a la perra. Antes pasaba bastante de los bebés, prefería a los adultos. Ahora los busca, quiere tocarlos, incluso darle un beso como conté con las niñas del Retiro. Otra cosa, vamos. Y en cuanto a nuestros bichos, busca intencionadamente a la perra para darle algo de comer, incluso para tocarla, a veces la persigue o persigue a los gatos, cuando está jugando a veces le ofrece un objeto como para integrarla en el juego… La pobre debe estar feliz,¡¡tantos meses pegadita a él esperando que la hiciera caso!!.
Así que creo que hay motivos para estar contenta.
Por cierto, que la cita con el neuropediatra del Niño Jesús nos la han dado para principios de junio, se dice pronto. Menos mal que nosotros ya nos habíamos puesto manos a la obra porque como para unas prisas no es. Qué pena que la sanidad pública madrileña esté tan mal, porque en otros aspectos es estupenda, pero en cuanto a esperas es increíble.